En el 2009 el empresario Ethan Brown fundó la empresa Beyond Meat. Su visión era simple pero altamente ambiciosa, crear carne a partir de ingredientes vegetales que tuviera la misma apariencia y sabor que la carne de origen animal.

Su aspiración no era sólo llegarle al mercado de los vegetarianos o veganos, era mucho más ambiciosa, era ganarse el mercado de los amantes de la carne y con ello no sólo competir en un mercado valorado en 1.4 mil millones de dólares, sino combatir algunos de los desafíos más retadores de la actualidad.

En Estados Unidos tiene presencia en 35.000 puntos de venta e internacionalmente se encuentra ya en 40 países, la visión de más largo plazo incluye la penetración de los dos países más populosos, India y China, entre ambos cubren un tercio de la población total del mundo.

Su emprendimiento empresarial era mucho más que eso, tiene el potencial de convertirse en una de las mayores disrupciones del mercado, no sólo por el cambio de hábitos en los consumidores, sino también por hacerle frente a varios de los desafíos globales actuales, el cambio climático, la eficiencia en el uso de los recursos naturales y la salud.

Los números hablan por sí solos. La producción pecuaria representa un 18% de la ingesta de las calorías y provee el 37% de las proteínas globales, demandando un 83% de la tierra con vocación agrícola y es la responsable del 60% de las emisiones del planeta. Relevante sin duda.

Según los especialistas, eliminar el consumo de lácteos y carnes podría convertirse en la más importante acción de protección del planeta, con el potencial de reducir hasta en un 75% el uso de la tierra y con ello variar la frontera agrícola.

En materia de salud, la sustitución de carnes rojas por otras de origen vegetal, incidirían en el combate de males crónicos actuales, entre ellos varios tipos de cáncer, problemas cardiovasculares y otros relacionados con el sobrepeso y obesidad. No es fruto de la causalidad que entre sus destacados accionistas estuvieran personalidades filantrópicas como Bill Gates y Leonardo Di Caprio.

Entra también en la ecuación el envejecimiento de la población con un horizonte al 2030 de alrededor de 120 millones de personas con edades superiores a los 60 años, y la necesidad de lograr que este alto porcentaje de la población se oriente a una adultez activa y con el mayor número de años saludables (¿Qué nos traerá el futuro? Megatendencias latinoamericanas más allá de la disrupción.”  E&Y, 2018)

La innovación de Beyond Meat es la creación de carne a partir de aminoácidos, lípidos, trazas minerales y agua, todos derivados de las plantas. Ha empezado con la carne de res, pero continuará con la sustitución de cerdo y de pollo.

Si los mercados predicen el potencial de una empresa en este caso luce muy positivo, Beyond Meat en su inicial oferta pública en el Nasdaq en tan sólo el primer día subió, de un proyectado por acción de 25 dólares a 62 dólares, logrando un incremento del 172%, todo un hito en lanzamientos en Wall Street.

Estas no son buenas noticias para el cono sur de América Latina que con el 13% de la población mundial produce el 23% de la carne de res y búfalo, y un 21.40% de las exportaciones avícolas globales, convirtiéndolo en el mayor exportador del mundo y representando para sus economías un 45% de la contribución agrícola al PIB.

Limitar o manejar sosteniblemente la frontera pecuaria en la cuenca del río Amazonas, la mayor cuenca tropical del planeta,  sin embargo, sería una buena noticia para el mundo, según el reciente estudio publicado por el Diálogo Interamericano “Nearing the Tipping Point Drivers of the Deforestation in the Amazon Region” (mayo del 2019), que denuncia cómo la deforestación está actualmente en un punto de inflexión y cómo debe evitarse, entre otros por el mal manejo de la producción pecuaria y de soya. Recomiendo su lectura.

En el caso de Centroamérica, el peso de la producción pecuaria y avícola si bien importante en término social y de seguridad alimentaria, económicamente no lo es, pues no contribuye de forma importante a las exportaciones, por ello no aparece entre los productos de mayor exportación según datos de la Secretaría Económica de Centroamérica (SIECA).

En cambio, Estudios de la Región (proyecto de Universidades públicas de Costa Rica), han señalado cómo el istmo centroamericano es un punto caliente, el más prominente y vulnerable de los trópicos del mundo a los efectos del cambio climático, paradójicamente siendo tan sólo el responsable del 0.5% de las emisiones globales.

Si se suma a lo anterior datos de la Organización Panamericana de la Salud en cuanto a la incidencia del sobrepeso y obesidad como pandemia en la región, sin duda alguna el país debe de ver con buenos ojos la producción de proteínas a partir de productos vegetales y promover la gradual eliminación de los hatos pecuario y avícola en el mundo. Esto no se trata de promover una empresa, se trata de tomar políticas públicas con visión.

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