Notimex.- Los últimos detalles para la toma de posesión del socialdemócrata Laurentino Cortizo como presidente de Panamá se realizaban este domingo, entre dudas y esperanzas sobre las políticas financieras anticorrupción que aplicará para superar la desaceleración económica del país.

En una ceremonia que será realizada en el principal centro de convenciones del país, Cortizo -exministro y empresario nacionalista- tomará posesión del gobierno del país este lunes frente a seis presidentes y jefes de Estado que comenzaron a llegar para el evento desde el sábado.

Uno de los invitados y el primero en llegar este domingo fue el rey de España, Felipe VI, quien se entrevistó con Cortizo, se reunió con la comunidad española instalada en Panamá, y asistió a un acto conmemorativo por los 500 años de la fundación de la capital panameña, que se cumplirán en agosto próximo.

Otro de los invitados a la toma de posesión es el presidente de Perú, Martín Vizcarra, quien ya se encuentra en el país. En las próximas horas se espera la llegada de los mandatarios Evo Morales, de Bolivia; Juan Orlando Hernández, de Honduras, y Jimmy Morales, de Guatemala.

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Los presidentes Iván Duque Márquez, de Colombia, y Danilo Medina, de República Dominicana, llegarán hasta mañana lunes.

Este domingo llegó el secretario de Comercio de Estados Unidos, Wilbur Ross, que integra una delegación enviada por el presidente Donald Trump, que incluye entre otros al subsecretario del Departamento del Tesoro, Marshall Billingslea, y el encargado de Latinoamérica en la Casa Blanca, Mauricio Claver-Carone.

A pesar de que había planes de que asistiera el presidente de Costa Rica, Carlos Alvarado, el sábado a última hora tuvo que delegar la representación a su vicepresidenta, Epsy Campbell.

Cortizo, quien ganó las elecciones de mayo pasado con 33% de los votos, pertenece al histórico Partido Revolucionario Democrático (PRD), que volverá al poder tras 10 años en la oposición.

Cortizo, exlegislador y ministro de Desarrollo Agropecuario, recibirá un país en clara desaceleración económica, cuyo Producto Interno Bruto (PIB) creció 3.7 por ciento en 2018, la tasa más baja de la última década.