Por Manuel Grajales

La contienda en el sector de telecomunicaciones centroamericano tomó un nuevo rumbo y promete batallas épicas. Con la salida de Telefónica (Movistar) en los países de la región, es claro que la lucha por el mercado de servicios de telecomunicaciones se convertirá en un enfrentamiento directo entre Millicom (Tigo) y América Móvil (Claro), en una zona caracterizada por naciones que cuentan con una población de entre tres y siete millones de personas.

El tamaño del mercado puede significar un reto importante para ambas compañías, que son intensivas en inversión, debido a que los rendimientos podrían no ser tan atractivos en el corto plazo; en contraparte, la venta de la compañía española es un atractivo que podría representar para el Istmo la atracción de capitales extranjeros.

En enero pasado, la firma de origen mexicano América Móvil, hizo el desembolso de 648 millones de dólares (mdd) para quedarse con las filiales de Telefónica en Guatemala, y 99.3% de las acciones en El Salvador.

A esto le siguió la reacción del grupo sueco Millicom para hacerse de los activos que dejaba Movistar en Costa Rica, Nicaragua y Panamá, una transacción valuada en 1,650 mdd. Con estas operaciones, el mercado centroamericano de telecomunicaciones mostró el músculo que tiene para captar más de 2,000 mdd de inversión de un sólo golpe.

Estas adquisiciones obedecen a una estrategia de negocios claramente definida, pues las trasnacionales que manejan las marcas de Tigo y Claro, necesitan robustecer su oferta de servicios para mantenerse competitivas.

Como advierten los especialistas, en el futuro cercano las firmas del sector que no tengan la capacidad técnica y operativa para ofrecer tanto la parte de contenidos como servicios fijos y móviles, difícilmente podrán permanecer en este mercado.

“Se está haciendo más crítico el tema de la convergencia tecnológica, por lo que un operador, al cual le falte una de esas tres vertientes, (contenido, móvil y fijo), va a tener que encontrar una forma de especializarse en un nicho de mercado para aportar un valor diferenciador, y sobrevivir de esta manera o buscarán que un operador más grande los compre”, opina de manera contundente Gilles Maury, líder de Industria de Tecnología, Medios y Telecomunicaciones (TMT) de Deloitte Centroamérica.

Por esta razón, no son sorpresivos los últimos movimientos que se han dado en la industria, puesto que las empresas en la zona se están preparando para la revolución que promete generar el despliegue de la tecnología 4G que comienza a converger en la región, y medianamente la 5G, y para ello, tendrán que hacer cuantiosas inversiones.

Signos de cambio

Pero esta historia de negocios no se gestó de la noche a la mañana. Si bien la telefónica española decidió salirse de los mercados de Centroamérica y enfocarse en aquellos países que le son más redituables; la noticia no tomó por sorpresa al sector, pues por el tamaño de las inversiones que hacen estas empresas, y el tiempo de recuperación de dichos recursos financieros, que en Centroamérica es bastante alto, “es normal esta salida, así como que haya tomado posición de estos activos no un nuevo actor, sino operadores ya establecidos en la región”, dice al respecto Gerardo Mantilla, gerente de Proyectos Regulatorios de Artifex Consulting.

Pero ese fue sólo uno de los pasos más recientes y que mayor impacto mediático causó, entre una serie de movimientos que se han venido gestando en el Istmo como parte dela reconfiguración de esta industria advierte Maury.

Hay que recordar que, durante el último trimestre de 2018 Liberty Latin America —que en enero del año pasado consiguió la independencia de su matriz Liberty Global, considerada una de las empresas de telecomunicaciones más grande del mundo a nivel de capital— concluyó la adquisición de 80% de Cabletica en Costa Rica, para lo cual invirtió cerca de 250 mdd. El objetivo era posicionarse como un actor competitivo en el segmento de internet fijo.

El año pasado la firma invirtió una suma total de 700 mdd en la región, y a inicios de 2019 anunció su desembarco en Panamá con la instalación de un Centro de Operaciones para dar soporte a Costa Rica, Chile, Panamá, Puerto Rico y El Caribe; esto sin contar las fuertes inversiones que ha realizado en toda Sudamérica. Con ello, Liberty está dando los pasos necesarios para no permitir que ésta sea una lucha entre dos contendientes, aunque ahí también la empresa caribeña Digicel, podría levantar la mano a través del reciente acuerdo que firmó con Tuckcell para volverse digital y poder implementar, en los países en donde opera, una serie de servicios como música, entretenimiento, TV y aplicaciones de comercio electrónico, entre otros que le permitirán competir con las OTTs (empresas Over The Top).

Para el especialista de Deloitte, otro capítulo de esta historia, que se cuenta por episodios, fue la compra de derechos de eventos de futbol como el de la Conmebol que realizó Tigo, quien comenzó a invertir fuertemente en la adquisición de transmisión y patrocinios de equipos deportivos, “lo cual obviamente hace más atractiva la oferta de contenidos de los operadores”, señala.

La estrategia es clara, los operadores de telecomunicaciones en todo el mundo se están moviendo rápidamente, y en Centroamérica no es la excepción, puesto que las grandes trasnacionales del sector se preparan para comenzar el despliegue de 5G, que al Istmo es probable que llegue con un retraso de cuatro a seis años, es decir, por ahí de 2025, pero para las telcos eso implicará realizar cuantiosas inversiones y no todas las firmas de la zona tienen la capacidad ni financiera, ni de conocimientos como para implementar los nuevos servicios, por ello las fusiones y adquisiciones, se convierten en una opción para las compañías locales.

Retos por venir

Para las empresas de telecomunicaciones que operan en Centroamérica lo anterior también les implicará superar diversos retos con el objetivo de posicionarse como un actor relevante en el tema de la transformación digital, no sólo enfocado en las corporaciones privadas de diversos sectores, sino también de los gobiernos y ciudades; sobre todo, en lo relativo al surgimiento de un sinnúmero de negocios que están relacionados con el desarrollo de las Smart Cities y las redes digitales integrales de las urbes.

Como asegura Néstor Altuve, “en la región pasaba mucho que las compañías de telecomunicaciones les estaban dejando el espacio de transformación digital a empresas que se mueven más rápido que ellas”. Por eso es importante ver cómo se dará la fusión de América Móvil y Tigo con las filiales que compraron a Telefónica, de ello dependerá que puedan abordar de manera exitosa los negocios de difícil escalabilidad como el 5G.

En el corto plazo también se tiene la expectativa de si la salida de un jugador importante en el Istmo realmente afectará a los consumidores en temas de precios de los servicios empaquetados y calidad del servicio como tal; puesto que las dos compañías grandes, quienes se quedarán con el mayor porcentaje del mercado, podrían entrar en una guerra de precios y eso terminaría por afectar sus inversiones; aunque existen otros competidores locales o de menor tamaño como Kolbi o Digicel que podrían tener un papel importante como contrapeso del sector.

Gerardo Mantilla no ve que una menor cantidad de operadores termine por afectar al usuario final, además —puntualiza— debido a que las redes de telecomunicaciones ya están establecidas, puede suceder una mejora en la calidad del servicio y un incremento en la capacidad de las redes si estas compañías saben aprovechar la doble infraestructura que van a tener en algunos países de la región.

Un último elemento en esta ecuación será el papel que tendrá el regulador para fomentar la competencia en la región, pues algunos países han demostrado que un menor número de jugadores no necesariamente hace menos sano a un mercado en específico.

“La competencia no tiene que ver tanto con la cantidad de operadores, sino con la capacidad del regulador para fomentarla”, asegura Maury. Para ello, será necesario que las autoridades sepan definir las reglas del juego que empujen hacia la inversión y la innovación de estas corporaciones, aspectos que cobrarán notable importancia para impulsar al sector de telecomunicaciones en Centroamérica.

Ante las recientes operaciones realizadas, los principales participantes se encuentran frente a la oportunidad de fortalecerse de cara al creciente protagonismo de esta industria en el desarrollo social y económico de los países de la región.

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