Por Thelma López

Alimentoz Zúñiga, empresa Costarricense que fabrica y distribuye plátano tostado, empezó a exportar su producto bajo la marca Tumbis a Puerto Rico, en 2013; dos años después entró al mercado dominicano y actualmente tiene presencia en Jamaica, Saint Thomas y Trinidad y Tobago. Las islas del Caribe representaron 13% de sus ventas totales, unos 600,000 dólares en 2018, y espera llevar esa cifra a 17% en 2019.

La compañía es un ejemplo del potencial que tiene este destino para exportadores locales, el cual sigue sin explotar a pesar de las oportunidades que hay en alimentarios frescos como frutas, legumbres y vegetales, luego procesados y empacados en Jamaica y Trinidad y Tobago.

En 2018, las exportaciones ticas a países del Caribe llegaron a 481 millones de dólares (mdd), mientras que en 2017 la cifra fue de 463 mdd, de acuerdo con la Promotora de Comercio (Procomer). Si se rastrean años anteriores, las cifras se mantienen estancadas, sin alcanzar los 500 mdd: en 2014 se exportaron 488 mdd; en 2015, 469 mdd, y en 2016 sumaron 471 mdd.

Competitividad en costos y acceso a mercados por rutas logísticas eficientes son algunos de los obstáculos que han impedido que la penetración de productos nacionales sea significativa, a pesar de las oportunidades, dice Álvaro Piedra, director de Exportaciones de Procomer.

Esto, a pesar de que hay cuatro tratados de libre comercio vigentes entre el Caribe y Costa Rica: uno multilateral entre Centroamérica, Estados Unidos y República Dominicana, y otros tres con la Comunidad de Estados del Caribe, la Unión Europea y República Dominicana.

La gran limitante es el tema logístico. Jorge Mora, director comercial de Alimentos Zúñiga, dice que existen pocas rutas marítimas para enviar el producto a las islas y largos tiempos de tránsito: “Si coloco un contenedor el sábado en APM Terminals [Puerto de Limón] hacia Miami, el producto arriba el próximo miércoles. Si hago esto en República Dominicana el producto llega hasta en 15 días; hacia Puerto Rico puede durar nueve.”

Para mantener la eficiencia se han logrado alianzas estratégicas con distribuidores locales que entienden la dinámica y los plazos de entrega, afirma Mora. Esto hace indispensable contar con distribuidores regionales, dice Piedra de Procomer. Para incursionar, tanto autoridades de gobierno como exportadores coinciden en que deben diseñarse estrategias de penetración individualizadas que se ajusten a los matices de idioma, la cultura y el consumo de cada isla.

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