Los cambios tecnológicos producen el estrago y la transformación de puestos de trabajo existentes y la generación de nuevos empleos. La preocupación se ha dirigido en mayor medida en los riesgos de pérdida de empleos; por eso se han creado varios métodos para evaluar la cantidad de empleos que podrían ser sustituidos por tecnología.

Es el tema esencial en el estudio de Macroeconomía de Desarrollo titulado “Cambio tecnológico y empleo: una perspectiva latinoamericana. Riesgos de la sustitución tecnológica del trabajo humano y desafíos de la generación de nuevos puestos de trabajo”, publicado el mes pasado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

De acuerdo a la CEPAL, la aplicación de los métodos a la economía de Latinoamérica  y el Caribe, sufren la debilidad de suponer que los mercados laborales de la región, funcionan de la misma manera que los de los países desarrollados.

Sin embargo, en los mercados laborales de estas zonas, existen sectores de baja productividad cuya dinámica se determina en gran parte por las necesidades de los hogares de bajo ingresos y la oferta laboral de estos hogares que no se ve afectada por los cambios tecnológicos en curso.

En el promedio de 12 países, se encuentra un riesgo medio de sustitución tecnológica de 24%, gran parte de los empleos que no se sustituirán serán los de peor calidad.

En relación al nivel educativo de los trabajadores se concluyó que los ocupados de menor nivel educativo formal, enfrentan el más alto riesgo de desplazamiento desde los sectores de productividad media y alta; muchos de estos trabajadores tal vez no tendrían otra alternativa que insertarse en los sectores de baja productividad.

Los ocupados de mayor nivel educativo formal enfrentan los menores riesgos de sustitución tecnológica, por lo que aumentarían su proporción entre los ocupados en los sectores de productividad media y alta, lo que se ve posibilitado por su aumento en la oferta laboral, debido a las políticas educativas de las últimas décadas.

En tanto, los ocupados de nivel educativo intermedio en los sectores de media y alta, tienen niveles de sustitución elevados, en términos absolutos representan un 57% de las personas con alto riesgo de sustitución, de los cuales la mayoría tendrán que reinsertarse en empleos de peor calidad.

Conforme a los avances tecnológicos por grupo de edad, se indicó que un reto consiste en la adaptación, recapacitación y reubicación de personas de edad adulta o avanzada que se ven afectadas por las transformaciones tecnológicas.

Los jóvenes tienen las tasas de riesgo más elevadas, pero en general tienen mayores habilidades de reinserción en un entorno tecnológico, dependiendo del nivel educativo.

En cuanto a los adultos de edad intermedia, representan el mayor contingente de personas con elevados riesgos de sustitución, al contar con menos habilidades digitales que les permitirían reinsertarse, lo que en el contexto de  profundas transformaciones tecnológicas genera altos niveles de incertidumbre.

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