La caficultura ha protagonizado la historia de los países del Triángulo Norte de Centroamérica. Sin embargo, Guatemala, Honduras y El Salvador están teniendo una agricultura cada vez más deficiente que está obligando a dejar las zonas rurales sin empleo ni  desarrollo.

Los pequeños y medianos productores de café concluyeron que no les resulta rentable producir el producto aromático, por lo que están dejando sus fincas en Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua; para así trasladarse a Estados Unidos a “probar suerte”.

De acuerdo al secretario de Agricultura y Desarrollo Rural de México (Sader), Víctor Villalobos Arámbula, se tiene un registro de 600,000 familias centroamericanas que viven del café, las cuales han quedado en algunas situaciones sin recursos, por lo que planteó lograr un acuerdo para mejorar los cultivos. Indicó que el impulso al café podría convertirse en una de las soluciones a la migración.

Además, mencionó que se está planeando realizar este rescate, sumando precios de garantía o precios preferenciales al café de Centroamérica. A la fecha, el costó está alrededor de 80 dólares el quintal, cuando debería ser de 115 a 120 dólares, aproximadamente.

Conforme los datos del Consejo Salvadoreño del Café (CSC) mostraron cómo ha disminuido el empleo en el sector: en la cosecha 2012-2013 surgieron 86,500 empleos. En 2014, el empleo del sector bajo a 35,000 empleos.

Un productor salvadoreño comentó: “Este año no hemos podido vender café. Para nadie ya es rentable estar trabajando en el café. Por la crisis del café que no tenemos dinero, en parte por eso se fue mi hija Delmi, pero murió allá. Se puso mala en Estados Unidos”.

Por su parte, Arámbula informó que con los gobiernos de El Salvador, Guatemala, Honduras y México tomaron la decisión de construir un plan de desarrollo integral, con acciones que van a generar desarrollo y oportunidades a nivel local. Así como, la implementación de esquemas de promoción en consumo de café en países de potencial compra, como el caso de China.

Puedes leer: Café, el detonador de la migración centroamericana