El presidente Juan Orlando Hernández anunció en el mes de marzo que promovería Distritos Creativos y Turísticos en Honduras, iniciativa que sería respaldada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para impulsar el desarrollo del país. Sin embargo, hay posiciones encontradas acerca de la efectividad de esta estrategia.

Este plan embona en lo que se conoce como Economía Naranja, que consiste en el desarrollo de negocios relacionados con disciplinas como arquitectura, artes visuales y escénicas, artesanía, cine, diseño, sector editorial, moda, publicidad, software y videojuegos, entre otras.

Proyectos de esa índole promueven el desarrollo local a través de la generación de ingresos y oportunidades para emprendedores, asegura Leonel Ayala, ministro de Gobernación y Descentralización de Honduras.

Esto está respaldado por el estudios El impacto económico de las industrias creativas en las Américas, elaborado por Oxford Economics, con auspicio de la Organización de los Estados Americanos (OEA), el BID y el British Council, el cual indica que, si la economía creativa fuera un producto, tendría el quinto mayor volumen de negocios en el mundo.

El informe añade que si esta actividad fuera un país, sería la cuarta potencia en ingresos con un PIB de 4,300 millones de dólares (mdd), el noveno mayor exportador de bienes y servicios, con 646,000 mdd, y la cuarta fuerza laboral con 144 millones de trabajadores. Estados Unidos aporta 159 mdd a esta industria, India 477 mdd y China 816 mdd.

“Si genera riqueza, mejorar el emprendedurismo y la generación de empleo, es bienvenido”, destaca Rolando Milla, presidente del Colegio Hondureño de Economistas.

Esto ayudaría a subsanar problemas como el subempleo, condición en la que, de acuerdo con la Secretaría del Trabajo, se encuentra 48% de la población, en cifras a enero de 2019. A esto hay que añadir que más de 4 millones de habitantes perciben menos del salario mínimo, que es de 218.82 dólares mensuales, dependiendo de la actividad en que se desempeñen.

Además, un millón de hondureños están sin trabajo y hay familias que viven con menos de un dólar al día, dice Victorino Carranza, presidente del Gremio de la Micro y Pequeña Empresa.

A pesar de los beneficios, el camino no es sencillo. “Existe potencial, pero el inconveniente es la burocracia, al acudir al gobierno, aparte de burocracia, hay corrupción”, lamenta Kevin Emir Villatoro, productor de cine.

Kendra Ardón, emprendedora cultural, ahonda: “Ni la misma banca hondureña conoce la profundidad de la Economía Naranja, tampoco tiene recursos destinados para apoyar proyectos dentro de este sector. Por eso el gobierno debe socializar esta iniciativa, esa sería la clave”.

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