POR MIRNA GUTIÉRREZ 

Maribel Lieberman llegó a Estados Unidos a los 17 años de edad, en junio de 1978, procedente de Honduras, para capacitarse en la Escuela de Diseño Parsons. Al finalizar sus estudios e inmersa en el mundo de la moda, en su tiempo libre comenzó a cocinar y a experimentar con diferentes tipos de comida, y poco a poco la cocina comenzó a ocupar cada vez más de su tiempo, hasta que se dedicó por completo a la gastronomía. En 1995 empezó una empresa de catering desde de su casa, Maribel’s Gourmet Cuisine, y un año después ya operaba desde un local comercial. Cinco años más tarde, en conjunto con una amiga diseñadora de lentes, abrió una tienda que llamaron Lunettes et Chocolat, donde el chocolate se volvió el protagonista.

Lieberman explica que la marca nació no sólo pensando en que la gente pudiera comer un buen chocolate artesanal, sino en que fuera algo visualmente hermoso y que las personas conservaran la caja vacía como recuerdo.

Con el éxito de sus productos, en 2002 inauguró MarieBelle New York, en SoHo. La emprendedora comenzó a servir chocolate caliente en su nueva tienda, y cada vez que un cliente que no lo conocía lo probaba recibía muy buenas críticas. Por ello decidió empaquetar y vender la mezcla, que destaca por sus aromas y sabores a frutas, almendras, chiles guajillos y chipotles, nuez moscada, canela, vainilla, clavos de olor y cardamomo. Ahí fue cuando llegó a manos de la presentadora de televisión Oprah Winfrey, quien incluyó la bebida en su lista de cosas favoritas, y desde ese momento fue mundialmente conocida.

Después del revuelo mediático, abrió una segunda tienda: Cacao Market. Con una marca ya consolidada, Lieberman decidió probar suerte en Japón, y en 2012 inauguró una tienda en Kyoto que ganó gran popularidad, y al año siguiente echó a andar en la misma ciudad Cacao Market. Continuando con su expansión, en 2016 abrió una sucursal en Dubai. Actualmente tiene tres tiendas en Nueva York, cuatro en Japón y una en los Emiratos Árabes Unidos, empleando a alrededor de 45 personas.

Al recordar sus inicios, dice que ser centroamericana no fue un obstáculo para ella: “Nunca sentí que el ser una mujer inmigrante fuera un factor negativo para iniciar un negocio nuevo”.

En un inicio, el producto venía de Colombia, Ecuador y Venezuela, pero la emprendedora no olvidó su país, y en 2015 inició en Honduras el proyecto “finca a chocolate”, donde trabaja con agricultoras para la producción de cacao.

Los granos se tuestan y se prensan en las instalaciones de MarieBelle en Brooklyn, NY: “Fue una de las mejores cosas que hice, realmente me devolvió a mis orígenes y me hizo valorar más el cacao, sabiendo todo el trabajo y el cuidado que implica plantarlo, cosecharlo, fermentarlo y secarlo para hacer el chocolate”, comenta la empresaria.

Lieberman construirá una nueva fábrica de procesamiento en Nueva York y, una vez terminada, espera retomar sus planes de instalar una planta en Honduras. Asimismo, tiene contemplado continuar con su expansión por Asia y se está preparando para poner en el mercado licencias y franquicias de MarieBelle y de Cacao Market.

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