EFE.- El Gobierno de Costa Rica anunció este martes el plan de colocación de deuda para el segundo semestre de 2019, que contempla unos 2.400 millones de dólares, equivalentes a cerca del 4 % del producto interno bruto (PIB).

El plan incluye la colocación de 1.500 millones de dólares correspondientes a una emisión de deuda externa aprobada por el Congreso para el segundo semestre de 2019.

“Como es de todos conocido, al contar con la autorización para colocar deuda externa, este segundo semestre reduciremos las presiones de financiamiento en el mercado local”, declaró en un acto oficial la ministra de Hacienda, Rocío Aguilar.

La ministra comentó que el Gobierno seguirá acudiendo al mercado local para alcanzar sus objetivos de financiación y “maximizar los esfuerzos por reactivar la economía”.

El Gobierno informó que su prioridad es obtener tasas fijas a largo plazo, con una tendencia a la baja, a plazos de referencia de 3, 5, 7 y 10 años, aunque también utilizará instrumentos de títulos variables a 15 y 30 años.

Aguilar también destacó los resultados del primer semestre, en el que Costa Rica colocó títulos por unos 3.900 millones de dólares.

“Tuvimos un primer semestre con resultados muy positivos que sobrepasaron nuestras proyecciones. Además de los esfuerzos por hacer una adecuada gestión de deuda, el voto de confianza de los inversionistas fue lo que al final hizo la diferencia en estos primeros meses del año”, declaró.

Costa Rica atraviesa en la actualidad un periodo de desaceleración de la economía que obligó al Banco Central a efectuar el lunes una revisión a la baja de la proyección de crecimiento para 2019, que ahora es del 2,2 %.

En diciembre pasado, el Congreso aprobó una reforma tributaria que pretende paliar el déficit fiscal, que en 2018 fue del 6 % del PIB, así como frenar el crecimiento de la deuda que ese año alcanzó el 53 % del PIB.

Según el Banco Central, la reforma reduciría el déficit en 3,7 puntos del PIB al año 2022, y su impacto sería mayor en los años siguientes.

Con la reforma la deuda alcanzaría su punto máximo hacia el año 2023 en alrededor del 65 por ciento del PIB para comenzar a decrecer a partir del 2024, de acuerdo con las proyecciones del Banco Central.

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