De pronto nos encontramos con algunas visiones que apuntan a que la actual crisis migratoria es un problema único de los países centroamericanos; parece ser que se ha perdido de vista que los éxodos de personas son fenómenos que van más allá de una región y que ocurren en diversas partes del mundo.

Las migraciones masivas de Centroamérica son apenas una muestra de la crisis económica y social por la que transitan los países Latinoamericanos en estos momentos. En otros tantos factores, lo anterior tiene su explicación en la desaceleración económica que vive la región luego de que venía creciendo a ritmos de 5% en promedio.

Hacia finales de 2016 la economía mundial comenzó a debilitarse y en el caso de las economías Latinoamericanas, el efecto fue gradual, ello ayudó a que la desaceleración fuera apenas perceptible por los países de la zona con mejor ritmo de crecimiento.

A mitad de 2018 el debilitamiento económico se hizo más evidente, Brasil creció menos y en Argentina se agudizó una crisis que lleva años estancada; Chile el otro motor económico de la región, perdió fuerza. Y aunque Colombia y Perú surgieron como economías emergentes, en la actualidad, el tamaño de sus mercados no es suficiente para convertirse en tractores de crecimiento en la región.

Venezuela es un caso aparte, esta nación se ha convertido en emisor de migrantes debido a la crisis que vive desde hace más de una década. De acuerdo con cifras de la ONU, diariamente cinco mil venezolanos abandonan su país a causa del conflicto político que impera en ese país.

De hecho, en estos momentos se está registrando una intensa movilización de personas que abandonan sus lugares de origen en Argentina, Colombia, Ecuador, Bolivia y Perú. Todos con la esperanza de mejorar sus condiciones de vida.

La expulsión de migrantes obedece a diversos factores como la falta de empleo y oportunidades, las guerras, la violencia y la inseguridad, son algunas de las razones que desarraiga a las personas de sus comunidades y desde hace pocos años, el cambio climático engroso la lista.

De acuerdo con estudios de la ONU, Centroamérica será una de las regiones del planeta que más sufrirá los efectos de cambio climático. Los análisis señalan que la región perderá buena parte de sus costas, mientras que algunos países sufrirán fuertes sequías debido a la escasez de lluvias. El primer impacto de esto será en la agricultura y producción de alimentos.

Para algunos este escenario aún es lejano y podría revertirse, para otros, los efectos ya son palpables y ello explica entre otros factores, las oleadas migrantes. Lo cierto es que en 60 años los ecosistemas centroamericanos se habrán modificado y la necesidad de encontrar mejores condiciones de vida y mejores tierras de cultivo, serán un incentivo para migrar.

La crisis migratoria no se resolverá ni a corto, ni a mediano plazo. De hecho, tendremos que aprender a convivir con este fenómeno que se agudizará en el futuro, pues de no implementarse programas de desarrollo regionales que logren anclar a los pobladores centroamericanos en sus lugares de origen, por inercia, seguirán buscando llegar al norte del continente.

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