En 2018, el diario estadunidense, Wall Street Journal, llamó a Latinoamérica la nueva capital mundial de los asesinatos y los crímenes violentos. Y, bajo estudios de la Universidad de Vanderbilt desde 2016 la principal causa de migración forzada en los países de América Central es la violencia estructural. Esa originada por la falta de políticas públicas consistentes y enfocadas a la atención de la pobreza.

De manera constante México, Venezuela, El Salvador, Honduras y Brasil se encuentran en los rankings internacionales de países más violentos, inseguros y con las ciudades más peligrosas del mundo.

Si bien las tasas de homicidios han disminuido en la mayor parte del mundo, en América Latina el número de asesinatos ha crecido alrededor del 3,7% anualmente desde el año 2000, lo que representa un crecimiento tres veces más rápido que el de su misma población, según el Instituto Igarapé.

La tasa de homicidios de la región, alrededor de 24 por cada cien mil habitantes en este momento, podría llegar a 35 por cada cien mil habitantes para el 2030 si no se revierte la inercia de los últimos 18 años.

Uno de los temas más preocupantes para los ciudadanos de la región es la seguridad, en diversas encuestas y estudios, se refleja la percepción de que ha sido el crimen el factor principal de afectación a la vida cotidiana.

Los patrones de los flujos migratorios han cambiado (no evolucionado) y se han aumentado con el miedo a la violencia, según la OIM (Organización Internacional para las Migraciones) de la ONU, en América Latina más de 62 millones de personas que sintieron la necesidad de cambiar de hogar.

Una de las industrias más afectadas por las actuales condiciones de inseguridad es la turística, pues la derrama económica proveniente tanto de las remesas como de la inversión extranjera directa ha disminuido de manera importante.

En recientes análisis de las condiciones de seguridad e índices delictivos y criminales, que consideran el total de homicidios en 2018, el total de población de la ciudad y el número de homicidios en la ciudad por cada cien mil habitantes, de las cincuenta ciudades más peligrosas del mundo, 15 están en México; 14 en Brasil; 1 en Guatemala; en Venezuela 6; Honduras 2; Colombia 2; El Salvador 1; Jamaica 1. En otras palabras el 84% de las cincuenta ciudades más peligrosas del mundo están nuestra región.

Aunque la realidad de cada una de las ciudades listadas tiene contextos económicos, políticos y sociales diversos, todas tienen un denominador común: el ciclo de la violencia desatado por la desigualdad y la marginación. Ciclo que parece interminable ante la actual realidad política de la región.

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