Por Máximo Santos Miranda*

Uno de los retos a los que se enfrentan las economías centroamericanas es el de diversificar los mercados exteriores a los que acuden para vender sus productos. En este sentido, un mercado al que también debe dirigirse la región es el musulmán que, aunque pueda parecer lejano geográficamente, tiene un enorme potencial y es que no cabe olvidar que la población musulmana es el grupo religioso que registra un mayor crecimiento.

Actualmente, viven en el mundo alrededor de 1.600 millones de personas que profesan la religión musulmana y la perspectiva actual es que dicha cifra aumente hasta los 2.760 millones o lo que es lo mismo el 30% de la población mundial en el 2050. Hoy en día los musulmanes son mayoría en 57 países de Asia y África, si bien no hay que olvidar los aproximadamente 350 millones que son minoría religiosa en países como China, Singapur, India, USA, Rusia o la Unión Europea.

Por lo tanto, el mercado de alimentación Halal ofrece una excelente oportunidad a las empresas centroamericanas, líderes a nivel mundial en la producción y exportación de algunos productos orgánicos de muy alta calidad y muy apreciados internacionalmente como el plátano, el cacao o el café. Pero ¿Que son los alimentos Halal?

La FAO los define como aquellos alimentos permitidos en virtud de la ley Islámica y que, por tanto, no deben incluir en su composición nada considerado ilícito, siendo preparados, elaborados, transportados y almacenados siguiendo el mismo criterio. Para acceder a dicho mercado, es necesario, aunque no imprescindible, contar con la certificación Halal que sirve para certificar que los alimentos elaborados cumplen con las normas de la ley islámica o Sharia, así como el resto de los requerimientos de calidad recogidos en los estándares de los países de mayoría musulmana.

En definitiva, la certificación Halal supone que las industrias y establecimientos que la obtienen están produciendo sus alimentos de acuerdo con la normativa Halal y para ello sus productos se someten a auditorias, supervisiones, análisis y diversos mecanismos de vigilancia y control. Es preciso destacar que los alimentos que obtengan el certificado Halal pueden ser preparados elaborados o almacenados dentro del mismo local donde se produzcan otros alimentos, siempre que se tomen las medidas necesarias de limpieza y encapsulamiento adecuados.

Por estas razones, el Instituto Halal, que aspira convertirse en la principal entidad de certificación Halal en el mundo hispanohablante, está intentando repetir la experiencia que ya ha tenido en México en Centroamérica y en el Caribe. En México el Instituto Halal ha certificado hasta el momento a cerca de 100 empresas y espera seguir incrementando su número en los próximos años. El año pasado el Instituto Halal firmo un acuerdo con el Centro de Exportación e Inversión de la República Dominicana con el objetivo de certificar a las empresas dominicanas, facilitando la exportación de sus productos a países de mayoría musulmana o a mercados que sin ser de mayoría musulmana cuenten con una población musulmana significativa como Estados Unidos, la India o la Unión Europea. Igualmente, el Instituto Halal certificó hace unas semanas a la primera empresa centroamericana, a la guatemalteca Alimentos Luz del Rayo (Arlusa), una empresa que es líder en la producción de verduras y frutas congeladas.

Es de destacar que en los países no musulmanes pueden existir distintas certificadoras y no hay una normativa oficial al respecto. Por lo tanto, en un país no musulmán pueden existir varios certificadores que no siempre atienden a criterios uniformes. Por lo tanto, si una empresa va a acudir a una de estas certificadoras, lo primero de lo que tendrá que informarse es de cuáles son los productos que certifica y especialmente cuales son los países en los que sus certificaciones son reconocidas.

En definitiva, a la hora de certificar sus productos, las empresas centroamericanas deben saber exactamente en qué mercado concreto se quieren introducir, ya que es muy frecuente comenzar con los tramites de la certificación Halal antes de ofertar sus productos en un mercado concreto y es muy posible que dicha certificación finalmente no sirva para determinados países. Igualmente es muy habitual que las empresas importadoras nos informen de que prefieren certificar localmente los artículos importados. Este requisito es debido a que han sido numerosos los problemas en cuanto a calidad y cumplimiento de estándares Halal que muchos productos importados han tenido en el pasado y, por esta razón, salvo que la certificadora esté totalmente reconocida en el país de destino, habrá que certificarse localmente.

*Doctor en Economía y experto en temas de banca, finanzas y hacienda.

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