Por Mirna Gutiérrez

Cinco grandes compañías se disputan el liderazgo mundial de la cerveza, mientras que las marcas locales de Centroamérica y República Dominicana (CARD) pretenden conquistar otros territorios en busca de un crecimiento regional. En medio de los movimientos, los organismos de competencia intentan equilibrar la balanza del sector, en el que los productores artesanales comienzan a pesar.

Lo que está en juego es un mercado global que en 2016 estaba valorado en 530,000 millones de dólares (mdd) y que se estima alcance 736,000 mdd en 2021, con un crecimiento anual compuesto de 6% previsto, indica información del reporte Global Beer Market, 2016 –2022, elaborado por Zion Market Research.

La cerveza representa 75% de la cuota global de bebidas alcohólicas. En el caso de CARD, Panamá registra la proporción más alta en consumo de este fermentado, en comparación con el total de bebidas etílicas, con 77%, seguido de Costa Rica (64%), Guatemala (56%), República Dominicana (52%), El Salvador (48%), Honduras (47%) y Nicaragua (40%), de acuerdo con el Reporte Global del Estado del Alcohol 2018, dela Organización Mundial de la Salud (OMS).

“La industria cervecera en la región de Centroamérica y el Caribe se encuentra en un buen momento de dinamismo y crecimiento, por encima de las demás categorías de alcohol. Al mismo tiempo, muestra un crecimiento por encima del promedio de la industria cervecera a nivel mundial”, explica Luciano Carrillo, director general para la unidad de negocios de Centroamérica y el Caribe de AB InBev, el mayor fabricante de esta bebida a nivel mundial.

Carrillo comenta que el sector cervecero regional cuenta con marcas locales icónicas para cada país, las cuales tienen mucha fuerza en sus mercados particulares. En términos de cifras, la producción de cerveza en Centroamérica y el Caribe es de alrededor de 29 millones de hectolitros, y los países con mayor participación en la industria a nivel regional son República Dominicana, Guatemala, Cuba, Panamá y Puerto Rico.

LA BORRACHERA

Después de la fusión entre AB InBev y SABMiller en 2016, valuada en 107,000 mdd, cinco compañías contralan el mercado mundial: AB InBev, Molson Coors, Heineken, Diageo y Carlsberg.

Este acuerdo hizo eco en CARD. En El Salvador, la Superintentendencia de Competencia (SC) ordenó la venta de activos de Industrias La Constancia, subsidiaria de SABMiller, para garantizar la competencia. Así, las marcas Regia Extra y Suprema quedaron en manos de Cervecería Salvadoreña.

“La desinversión de las marcas Regia y Suprema, resultante del condicionamiento impuesto por la SC, pretende evitar una situación de cuasi monopolio en el mercado cervecero, protegiendo a la economía y al consumidor”, dijo Francisco Díaz Rodríguez, titular del organismo regulador.

Además de este reacomodo, Cervecería Centro Americana, de Guatemala, incursionó en El Salvador con su marca insignia, Gallo. “La plaza ha estado revuelta con la fusión y la entrada de la cervecería guatemalteca, y se ha iniciado una guerra de precios”, asegura Sergio Rodríguez, gerente general de Sivar Brewing Company (SBC), compañía de cerveza artesanal.

Afortunadamente, en el país no existen contratos de exclusividad en los que a un restaurante se le prohíba vender otra marca, agrega Rodríguez. “Lo mismo sucede en otros países de la región como Honduras, Costa Rica o Panamá, no así en Guatemala, donde todavía existen algunas prácticas monopólicas protegidas por la ley, que permiten que se impongan este tipo de contratos”.

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Al igual que Cervecería Centro Americana, la Compañía Cervecera de Nicaragua, que desde 2003 tiene presencia en Estados Unidos y Costa Rica, expandió su territorio, y desde 2018 exporta las marcas Toña y Toña Lite a Honduras.

En Panamá, Cervecería Nacional (CN) y sus subsidiarias fueron sancionadas con 50,000 dólares por prácticas monopólicas por el Tercer Tribunal Superior de Justicia del Primer Distrito Judicial de Panamá, en un fallo del 30 de noviembre de 2017.

La Autoridad de Protección al Consumidor y Defensa de la Competencia (Acodeco), informó en un comunicado que el grupo económico levantó barreras de acceso en el canal de distribución, con lo que impidió la permanencia y entrada de su única competidora directa, Cervecería Barú. Según Acodeco, Cervecería Nacional celebraba contratos para el suministro de cervezas condicionados con pactos de exclusividad. CN respondió mediante un comunicado que, aunque no comparte el criterio de la sentencia, cumplirá con lo ordenado por el tribunal: “CN como empresa responsable, se rige bajo las mejores prácticas comerciales que permiten la libre competencia en el mercado panameño. Además, es una organización que se ha caracterizado, a través de los años, por mantener un excelente gobierno corporativo”.

En República Dominicana la industria se encuentra en constante crecimiento. De acuerdo con datos publicados por la Dirección General de Impuestos Internos (DGII), entre enero y septiembre de 2018 la producción local fue de 13 millones de litros de cerveza, cifra que representa un crecimiento de 4% en comparación con el mismo periodo de 2017. En tanto que las exportaciones totales aportaron al país 67.2 mdd de enero de 2016 a noviembre de 2018.

Las principales empresas en el país son Cervecería Vegana, United Brands, Raivan SR y Cervecería Nacional Dominicana (CND), ésta última posee el más amplio portafolio de marcas.

En 2012 AB InBev acordó la compra de 51% de CND (transacción valorada en 1,200 mdd), y en 2017 anunciaron la extensión del acuerdo societario; en esta nueva participación accionaria AB InBev cuenta con 85% de las acciones de CND, y el grupo empresarial E. León Jimenes el 15%. Este acuerdo comercial permitió fortalecer su presencia en Centroamérica y el Caribe y, a la fecha, exporta alrededor de 1.2 millones de cajas de cerveza al año desde República Dominicana, 1.7 millones desde Guatemala y 940,000 cajas desde Saint Vincent.

“Desde la formalización de la alianza estratégica pasamos a formar parte de la empresa líder global del mercado de la cerveza, AB InBev, lo cual nos permitió ganar eficiencias al incorporar mejores prácticas en nuestras operaciones y sistema de gestión, así como la expansión de nuestra marca Presidente a nuevas geografías”, apunta Carrillo, de AB InBev.

A finales de 2018, la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (Procompetencia) sancionó a la CND por 921,000 dólares por abuso de posición dominante en la producción, comercialización y distribución de la cerveza en República Dominicana, y ordenó eliminar las conductas abusivas y aplicar la nulidad de los contratos suscritos bajo estas condiciones.

En respuesta, la CND señaló en un comunicado que elevará un recurso ante el Tribunal Superior Administrativo como medida cautelar ante la resolución de Procompetencia. En el documento señalan que sus actividades comerciales se desarrollan bajo los principios de la libre competencia y con el mayor nivel de transparencia, estipulados en sus políticas comerciales estandarizadas a nivel global.

Para Carlos Ferdinand, presidente de la Asociación Dominicana de Fabricantes de Cerveza (Adoface), existe un buen clima de competencia en República Dominicana, lo que se confirma por el aumento en las importaciones que reflejaron un crecimiento de 102.7% en 2017 con respecto a 2015, y por el crecimiento exponencial de empresas como United Brands y Raivan SRL, y la gran cantidad de emprendimientos dedicados a la elaboración de cervezas artesanales que han surgido en los últimos años.

“Consideramos que la sanción impuesta por Procompetencia a la CND no se corresponde con la realidad del mercado y en cambio perjudica el clima de negocios de República Dominicana, el cual se apoya en inversiones extranjeras”, afirma Ferdinand.

BATALLA ARTESANAL

La producción de cerveza artesanal se ha incrementado en los últimos años. El mercado mundial estaba valuado en 85,000 mdd en 2015, y se estima que para antes de 2025 tendrá un valor de 502,000 mdd, a una tasa de crecimiento anual de 19.9%, explica el reporte Craft Beer Market Analysis, de Grand View Research.

Ante este escenario, los productores artesanales se han convertido en un jugador que comienza a pesar, y aunque en capacidad productiva no pueden competir con las grandes marcas, si lo hacen por atraer más consumidores: “No podemos competir en capacidad instalada. En Sivar Brewing Company tenemos una capacidad de 5,000 hectolitros al año y, por ejemplo, la de Industrias La Constancia es de alrededor de 1.3 millones, desde el punto de vista de producción es imposible”, comenta Rodríguez, gerente de la compañía salvadoreña

Y añade: “En El Salvador todavía no se ha dado la compra de alguna cervecería artesanal local, como en otros países de Latinoamérica; sin embargo, hay grandes marcas que tienen la intención de venir con su cerveza artesanal a Centroamérica. Sin lugar a dudas estamos haciendo ruido”.

En Costa Rica, el movimiento comenzó hace cinco años, y hoy existen alrededor de 80 cervecerías registradas, 40 de ellas afiliadas a la Asociación de Cerveceros Artesanales de Costa Rica (ACACR), que en conjunto producen alrededor de 80,000 litros mensuales.

“Las grandes cervecerías han tomado el concepto de artesanal y lo han desvirtuado. Siempre han tenido la capacidad de hacer cerveza artesanal y hasta que no hubo un boom de cerveceros artesanales, entonces quisieron penetrar en el mercado y beneficiarse de ello. Si gastan en buen producto, adelante, pero que sean honestos en el proceso y en lo que ofrecen”, opina Jaime Pérez, director ejecutivo de la ACACR.

Un ejemplo es Florida Ice and Farm Company (FIFCO), que en 2014 ingresó en el negocio de fabricación y distribución, mediante una nueva subsidiaria: La Micro Brewing Company.

Para potenciar el crecimiento de los pequeños productores, la ACACR lanzó el sello de calidad Indie, distintivo para diferenciar las bebidas producidas por fabricantes independientes, y en 2018 iniciaron un proyecto de clúster con el apoyo de la Promotora del Comercio Exterior de Costa Rica (Procomer) para exportar cerveza independiente; actualmente está integrado por la productora de hidromieles Costa Rica Meadery, y las cervecerías Costa Rica’s Craft Brewing Company, Gracia y Treintaycinco, ésta última ya realizó la primera exportación a China y Rusia.

De acuerdo con la Adoface, en los últimos años en República Dominicana se han sumado más de 20 marcas de cervezas artesanales, entre ellas Santo Domingo Brewing Company, Republica Brewing, Padre Boil y Proost, que han enriquecido la oferta para los consumidores y han sumado dinamismo al sector: “Estas nuevas propuestas de fabricación artesanal son un complemento perfecto para la industria local que amplía la cultura cervecera”, dice Ferdinand.

“Un hecho innegable es que en toda la región ha habido un incremento importante en la cantidad de cervezas importadas y artesanales que conviven en un ambiente de sana competencia comercial con las marcas locales”, considera Carrillo, de AB Inveb.

A su juicio, quien se beneficia de esta apertura de los mercados es el consumidor, que en la región está mucho más abierto a probar nuevas marcas, lo que contribuye a un sector cervecero más fuerte y a un ambiente de libre competencia.

Con el incremento de pequeños productores, aunado a los esfuerzos de las empresas locales por mantener su liderazgo, así como al agresivo crecimiento de los grandes conglomerados, el panorama de la industria cervecera se vislumbra competido, por lo que las cerveceras deberán elevar la calidad y mejorar sus estrategias comerciales para atraer más compradores.

“La industria debe continuar introduciendo nuevos productos y manteniendo altos estándares de calidad, al mismo tiempo que se adapta a las nuevas preferencias de los consumidores. También será necesario diseñar estrategias para captar y consolidar nuevos consumidores, tomando en cuenta que la principal competencia es la gran variedad de cervezas importadas a elegir en los puntos de venta”, concluye Ferdinand.