Por Sofía Calderón*

Por segundo año consecutivo, la voz de los líderes empresariales dominicanos se hizo sentir en nuestro reciente estudio de Tendencias de Capital Humano. Esta vez, el informe hace un llamado importante al sector empresarial a través del concepto Empresa Social, que se refiere a aquella organización que escucha atentamente e invierte en su gente y en el entorno, por lo que suele tener réditos financieros por encima de sus pares. 

Algunos dirán: “claro, una empresa socialmente responsable”, pero lo cierto es que el concepto va más allá del típico programa de Responsabilidad Social Empresarial (RSE), pues nos indica la imperante necesidad de transformar las organizaciones para dar sentido no sólo a éstas, sino también a nuestros colaboradores.

Curiosamente, este año los resultados para República Dominicana apuntan a esta línea, arrojándonos como tendencia más relevante la Experiencia Colaborador, con una importancia de 93%; entiéndase como aquella capacidad de generar experiencias que apelen al compromiso de los colaboradores y, por ende, impacten en la productividad.

Seguidas de esta tendencia vienen el Aprendizaje, con 91%; la gestión de la Compensación y Beneficios, con 87%; la Movilidad con 85%, y el Liderazgo, con 84%, siendo las otras cuatro tendencias de mayor importancia, consolidando el top 5. Todas ellas están enfocadas en el colaborador, lo cual es realmente positivo.

Ahora bien, pasar de la aspiración a la acción suele ser un obstáculo y en esta misma línea respondieron los líderes dominicanos, dado que Experiencia Colaborador y Aprendizaje, aunque son las dos tendencias que más grado de preparación obtuvieron, ambas muestran brechas alarmantes de casi 60 puntos. En palabras sencillas, aunque nueve de cada 10 líderes dominicanos las consideran altamente importantes e inclusive urgentes, sólo cuatro de cada 10 se sienten preparados para gestionarlas.

El panorama no mejora en los otros rubros. Por ejemplo, los líderes dominicanos confiesan tener grandes debilidades para, a través de la tecnología, impulsar el trabajo flexible y en equipo, la atracción de talento y la gestión de recursos humanos. De hecho, para estas tendencias, prácticamente sólo tres líderes de 10 refieren sentirse competentes para gestarlas al interior de sus organizaciones.

En paralelo, no es de sorprender que la madurez digital de los departamentos de recursos humanos no revele una posición óptima. De hecho, sólo 4% de los encuestados califica a su departamento como un ente digital.  Y, a nivel transaccional, la posición no dista mucho, dado que cuando se indagó sobre la tenencia de sistemas en la nube para la gestión del talento, más de 70% de las empresas indicó que sus sistemas son ineficientes, y 50% puso en evidencia que la gestión es totalmente manual; así como se escucha: algunos procesos aún corren en archivos de Excel.

Dicho lo anterior, es fácil deducir por qué los líderes de las empresas dominicanas, aunque reconocen la importancia del bienestar de sus colaboradores, se encuentran aún en una etapa incipiente y en algunos casos meramente transaccional de la gestión del talento.

Pero ante este desafiante panorama existen buenas noticias: 67% de los encuestados indicó que el nivel de inversión en tecnología para los procesos de recursos humanos incrementará en los próximos tres años, y el 40% de la muestra refirió que podría existir la figura de terceros para el desarrollo de soluciones tecnológicas que faciliten la gestión efectiva del capital humano.

Sin duda, será un camino lleno de retos para los líderes de recursos humanos. Es conveniente cuestionarse si estas iniciativas son de agenda compartida por los otros líderes de la organización y qué tanto patrocinio tiene del CEO y su junta directiva.

Puede que se requiera sensibilización sobre el retorno de la inversión y el impacto en productividad que desencadena tener una fuerza laboral comprometida, eficiente y con sentido de pertenencia, para lo cual es válido ejemplificar que este año el estudio analiza la virtuosa y estrecha relación entre la generación de ingresos y la “Empresa Social”.

*Socia de consultoría de Deloitte para Centroamérica y República Dominicana.

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