El poco financiamiento y la falta de asistencia en rubros como asesoría legal, marketing, ventas o tecnología que permita innovar hacen que sea complicado emprender en Centroamérica, a pesar de que haya ideas con potencial, considera Christine Chang, directora de los programas de Startupbootcamp.

“En la región hay grandes deudas pendientes por atender por parte de la industria, el gobierno, la sociedad civil, como [el impulso] al emprendimiento tecnológico”, explica la directiva de la aceleradora de origen danés, la cual tiene presencia en Colombia, México y Perú.

Chang estima que toda solución que genere valor a un grupo poblacional subatendido por la oferta antes existente debería tener el camino libre para crecer exponencialmente en la región.

Desde su punto de vista, es necesario seguir estudiando al ecosistema emprendedor de Centroamérica con la finalidad de encontrar nuevos proyectos. Agrega que se requiere entender cuáles son las dificultades y barreras de crecimiento que tienen quienes están abriendo nuevos negocios, para así generar el soporte que necesitan.

Chang puntualiza que es necesario que quienes ya emprenden y los potenciales emprendedores vayan por más y busquen apoyo para lograr su cometido: “Desde el nivel de los inversionistas y los corporativos, también [es necesario] pensar a lo grande; ver hacia afuera las innovaciones en otras regiones, y ver de qué manera podemos aplicar las mismas tecnologías o avances”, añade.

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La directiva afirma que el trabajo en conjunto entre los agentes que comprenden el ecosistema de emprendimiento es clave para la proliferación de más y mejores proyectos en la región. Y explica que la mezcla entre la iniciativa privada y los gobiernos locales sumará para romper las barreras de crecimiento de los negocios.