La violencia hacia las mujeres se ha perpetrado históricamente y continúa afectando gravemente a los países de Centroamérica. Para María Noel Vaeza, directora regional para América Latina y el Caribe de ONU Mujeres, esto se debe a que “el hombre se siente dueño y con el poder de hacer cualquier cosa con las mujeres”. El problema se acentúa porque no existen leyes integrales para atacar esta problemática social.

Desde ese organismo multilateral buscan estimular a los parlamentos y a la sociedad civil para desarrollar las normativas que luchen por erradicar el acoso sexual y la impunidad, pues a diario miles de personas mueren en el mundo sólo por el hecho de ser mujeres, mientras muy pocos hombres llegan a la cárcel por esos asesinatos.

Una de las formas más efectivas para desincentivar este tipo de conductas es castigar desde el poder ejecutivo y judicial dichos actos, y así evitar que más hombres sigan cometiendo esta clase de delitos.

Vaeza asegura que el Estado tiene un poder coercitivo muy importante y de apoyo con las mujeres que logran salir de ese maltrato, “porque muchas veces cuando está en peligro su vida requieren de refugios en donde puedan encontrar protección para que el hombre no siga acosándolas o, incluso, llegue a matarlas.”

Para la funcionaria de la ONU este es uno de los temas principales a resolver en la región; pero existen otros no menos importantes: la incorporación masiva de las mujeres al mercado laboral y a los espacios de poder en donde se toman las decisiones.

De igual a igual

Es una realidad que en general todos los países con niveles de ingreso medio y bajo, y de forma particular los centroamericanos, requieren que las dos mitades de la población aporten para transformar las economías de estas naciones. Eso no es posible si las mujeres se enfrentan constantemente a la vulneración de sus derechos humanos y la discriminación.

Por ejemplo, hoy en día hay 50 países en donde no pueden heredar tierra; eso está destinado sólo para los hijos varones de las familias, y existen 40 naciones en las que una mujer no puede abrir una cuenta bancaria.

Todas esas barreras tienen una discriminación basada en la ley. Por esta razón, ONU Mujeres lleva a cabo una campaña en todo el mundo, incluida Latinoamérica, para eliminar las legislaciones que impliquen cualquier tipo de discriminación en contra de ellas.

“Uno de los temas en los cuales estamos trabajamos es que queremos llegar a un nivel de igualdad de decisión en el poder legislativo y judicial. Para ello se necesitan leyes de paridad y celebramos que en algunos países de la región como México, Chile, Bolivia, Cuba o Costa Rica ya hay medidas de este tipo”, resalta Noel.

Por otro lado, Naciones Unidas busca involucrar a la iniciativa privada, la cual genera 85% de los empleos, para abrirse a la inclusión y así poder facilitar su incorporación al sector formal a través de trabajos bien remunerados. En la actualidad casi 40% de los hogares están dirigidos exclusivamente por mujeres, quienes muchas veces padecen esta vulnerabilidad de no contar con empleos de calidad y seguridad social.

Por esta razón, el programa de ONU Mujeres impulsa que les empresas firmen principios de empoderamiento económico, en donde parte del compromiso es echar una mirada hacia la forma de organización interna de cada compañía y revisar cuáles son las funciones que cumplen sus empleadas. 

De igual forma, se debe analizar qué tanta facilidad tienen para ascender en condiciones de igualdad a los mandos gerenciales y directivos, así como los asuntos de flexibilidad laboral o las licencias paternas.

En palabras de la entrevistada, la responsabilidad de todas las personas es trabajar en conjunto para realmente mover las economías, y de esta forma tanto hombres como mujeres, puedan competir y participar en condiciones de igualdad.

En ello no está exento el papel del Estado y los gobiernos, quienes deberían proporcionar los sistemas de salud y cuidado adecuados para que las madres y padres puedan, por ejemplo, dejar a sus hijos e ir a trabajar con la plena confianza de que van a estar bien atendidos.

Transformarse para avanzar

El problema se acrecienta porque para llegar a ese punto es necesario llevar a cabo una transformación profunda en los países de la región. Para la funcionaria existen tres temas que complican mucho el hecho de que una nación pueda encaminar esta situación de forma correcta.

El primero es un flagelo muy grande relacionado con la corrupción, en donde los impuestos recaudados por los sistemas hacendarios se pierden en los bolsillos de los funcionarios de gobierno y no se destinan a otorgarle a la población los servicios públicos con la calidad adecuada.

El segundo punto se relaciona con qué tanto es valorada la mujer, más allá de su rol de madre. Los hombres siguen creyéndose su papel de proveedores, por tanto, el desarrollo profesional de ellas está relegado a un segundo término. Todavía no se rompe con esas normas sociales que aún influyen en diversas generaciones; la sociedad está cambiando, pero no sabe cómo hacerlo, afirma la entrevistada.

Finalmente está el asunto de la confianza en las instituciones, la sociedad civil y el sector privado, de los cuales se espera sigan abriendo más espacios para buscar la inclusión y la igualdad de todas las personas.

Noel Vaeza insiste en que si se dan las tres condiciones anteriores los países latinoamericanos podrían seguir evolucionando y buscando el bienestar de toda la sociedad en su conjunto.

Para que ello ocurra habrá que librar el problema que implican los grupos que no han visto con buenos ojos la emancipación femenina y han reaccionado a veces de forma violenta. Algunos de ellos, incluso, consideran que el trabajo realizado desde ONU Mujeres atenta contra el núcleo familiar y la tradición.

“Eso no es así. Me gustaría aclararlo. Nosotros consideramos que los valores de la familia son fundamentales. Sin embargo, en la actualidad existen distintos tipos de familias, algunas de ellas en donde solamente hay una mujer a cargo.

Por esta razón, debemos luchar contra la no discriminación, cuando ésta no existe la gente se siente libre de ser como quiere ser, es cuando fluye la sociedad, la creatividad y cuando desaparecen las cadenas que llevan a la gente a esconderse. Y todavía hay muchos estereotipos en los países de la región”, dice la funcionaria.