Por Eduardo Pluma

Todos han soñado alguna vez con triunfar en la industria del entretenimiento, a todos les ha pasado por la mente ser protagonistas en alguna serie, aparecer en una producción de Hollywood o simplemente ser el modelo principal en algún comercial o campaña publicitaria. El joven hondureño Fernando Palma ha logrado lo que muchos sólo imaginan, se convirtió en el primer latinoamericano reconocido por el gobierno taiwanés en incursionar en la industria del entretenimiento de este país asiático.

Al culminar sus estudios de ingeniería industrial a los 22 años, Fernando logró conseguir una beca por parte de su escuela, la Universidad Católica de Honduras (UNICAH), para realizar una maestría en ingeniería industrial y administración el Taiwán, en la Yuan Ze University, fue así como se fueron creando las oportunidades.

Una sociedad hospitalaria

El inicio del viaje fue sin duda un reto para Fernando, él no recibió ninguna clase de beca o apoyo económico por parte del gobierno de Honduras, sólo contó con la ayuda de su universidad, pero tuvo que costear él mismo la mayor parte de su estadía en Taiwán.

“Yo sabía que Taiwán era un país muy lejano, era una cultura diferente, sin embargo, la vida es de retos, y yo tomo todo como una aventura, me gusta siempre comprometerme con cada desafío que se me presenta”, aseguró Palma.

Desde el primer día, el joven hondureño sintió el calor de la sociedad taiwanesa, el recibimiento que tuvo fue excepcional, él considera que el pueblo taiwanés es muy gentil con los extranjeros que visitan su país.

Las cosas no fueron tan difíciles para él, a pesar de verse inmerso en un mundo tan diferente al suyo, Fernando explica que estando allí, las cosas no se te dificultan, los taiwaneses son muy nobles y te ayudan sin esperar nada a cambio, es una sociedad muy hospitalaria.

El mayor reto, la brecha del lenguaje

Uno de los más grandes contratiempos que vivió el hondureño fue el no tener conocimiento del idioma; él jamás había recibido clases de chino mandarín, sin embargo, tenía un objetivo claro, perseguir su sueño de ser actor y de incursionar, a su vez, en la diplomacia.

La universidad en donde cursaba su maestría quedaba en un pueblo, no en la ciudad capital, esto hacía aún más difícil la comunicación, debido a que poca gente entendía el inglés, la única alternativa era aprender su idioma.

Lo que más le ayudó a aprender esa nueva lengua fue el hecho de trabajar como voluntario, Fernando comenzó ayudándole a las personas de la tercera edad, la misma interacción, y la ayuda de su celular, hicieron que pronto se familiarizara con el chino mandarín.

Fernando tuvo que aprender chino de manera totalmente autodidacta, esto sólo pudo lograrse gracias a la sociedad taiwanesa quien te facilita el aprender su idioma, debido a que tienen una gran disponibilidad para hablar.

“Taiwán es muy abierto con los extranjeros, si la gente te mira preocupado te pregunta si ocupas ayuda, se dan el tiempo para guiarte y apoyarte”, comenta.

La disciplina, la constancia y el interés propio son lo que ayudó a Fernando a trascender en una sociedad tan diferente a la de Honduras.

Se buscan caras occidentales

En Taiwán existe una demanda de extranjeros para formar parte de equipos de comerciales, “la sociedad asiática siempre necesita una cara occidental para poder vender un producto”, declara Fernando, gracias a ello él pudo aplicar para realizar comerciales mediante un grupo de Facebook.

Su primera experiencia en el medio fue protagonizar un comercial de productos para natación, en donde representó a un padre de familia a sus 22 años de edad. De ahí nació una relación de amistad con la empresa Saeko, que posteriormente lo convertiría en su representante de marca.

Fue así que se convirtió en la imagen oficial de una empresa de artículos para natación internacional.

Posteriormente Fernando incursionó en el modelaje, las campañas, los comerciales y fue justo en ese punto donde la empresa le ofreció una estadía legal en el país como actor de televisión.

Cuando eso sucedió, los medios hondureños le prestaron atención, mostrándolo como un ejemplo de que los sueños sí se hacen realidad. Una vez destacado por los medios de su país, Fernando buscó la manera de que un medio taiwanés lo volteara a ver, así fue como se dio a la difícil tarea de buscar reconocimiento en Taiwán.

El reconocimiento fue gradual, pero llegó al fin el día en que el gobierno de Taiwán lo reconoció como el primer latinoamericano en incursionar en la industria del entretenimiento en su país.

Fernando Palma en el proceso de grabación.

Oportunidades del mercado asiático del entretenimiento

“Al principio es tener paciencia, disciplina y constancia, eso lo es todo. Comencé con papeles sencillos en las producciones, pero yo quería más. Cuando empecé a hacer conexiones todo cambio”.

El objetivo del joven hondureño no era ser presentador de televisión en Taiwán, él siempre trató de ascender y las frustraciones y retos que se le iban presentando las iba sobrellevando a medida que entraban personas a su vida que le brindaban apoyo.

Las oportunidades brindadas por la sociedad taiwanesa fueron muchas, “Taiwán me hizo conformista”, menciona, sin embargo, él decidió ir más allá, hasta llegar al punto en el que se encuentra ahora, Fernando Palma está a la espera de su nombramiento como embajador de la juventud de Honduras en Taiwán.

Planes a futuro

Fernando trabaja actualmente en su guión para una serie televisiva que trata de la balanza comercial entre Honduras y Taiwán. Él expresó que está recibiendo todo el apoyo de la embajada de Taiwán en Honduras.

Sólo está a la espera de recibir su nombramiento como embajador de la juventud en Taiwán para volver al país asiático y trabajar en la gestión del proyecto, con el que espera lograr atraer una inversión para su país y para toda Centroamérica en materia de entretenimiento.

Con su proyecto también espera ayudar al reconocimiento del país asiático, ya que él menciona que a los taiwaneses muchas veces se les confunde con los chinos, y ellos no quieren que piensen que son parte de China. “Así como Taiwán le da tanto a Honduras, asimismo yo a Taiwán puedo aportarle un poquito con mi granito de arena”, añade.

A los jóvenes hondureños

En Honduras es muy difícil sobresalir, el sistema no te lo permite, esto es en parte por la mentalidad que debemos cambiar.

“Los millennials creemos que podemos hacer todo y lo queremos hacer ya, sólo falta disciplina y pasión para comernos al mundo”, los centroamericanos tienen una pasión especial que los distingue, “debemos creer en nosotros mismos para legar lejos”, concluyó Fernando Palma.

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