Por Urías Gamarro

Aunque por el momento no hay nada claro, ni oficial, lo que viene aumentando es la presión por parte del gobierno de los Estados Unidos en el campo migratorio y sigue generando preocupación y nerviosismo a diversos sectores por los posibles impactos que podría generar a la economía, si no se confirma el acuerdo de cooperación en los plazos respectivos.

En los últimos días se ha recibido la visita de distintos funcionarios estadounidenses a suelo guatemalteco para conocer el estatus del acuerdo, mientras la amenaza de imponer un impuesto a las remesas y a las exportaciones se mantiene latente y podría reactivarse.

Para la Cámara de Industria de Guatemala (CIG), los probables efectos serían la pérdida de unos 200,000 empleos, tanto en el área rural como urbana, el posible cierre de empresas y una contracción en el consumo, la economía, el incremento de la pobreza y la desnutrición.

Pero el alcance llegaría hasta el aumento de la economía informal, disminución de los recursos tributarios y el incremento de la inseguridad, declaró Eduardo Girón, presidente de la CIG.

Ambos rubros, es decir el ingreso de divisas por remesas y las exportaciones, son pilares para la producción nacional.

Estructura

En un informe que conoció la Junta Monetaria (JM), se plantearon tres escenarios por el posible impacto en las remesas familiares al aplicarse las medidas, declaró Sergio Recinos, presidente del Banco de Guatemala (Banguat) a principio de mes y que sería el sector más golpeado.

El primer escenario es que habría un incremento en los flujos de remesas y una apreciación del tipo de cambio.

El segundo es que los migrantes compensen el costo adicional con más remesas y que sería un efecto neutro.

Pero el escenario más crítico es el tercero, que consiste en la disminución de las remesas ante el aumento del costo de envió, que provocará una depreciación del tipo de cambio.

Aunque no hay un porcentaje claro y con base a las proyecciones, si el monto a gravar sería del 20% (monto máximo) la reducción anual sería de 2,000 millones de dólares ; si fuera el 10%, el impacto sería de 1,000 mdd y 5% unos 500 mdd al año.

Al 15 de agosto último, el ingreso de remesas familiares registraba un incremento del 13% por un monto de 6,326 mdd, según la balanza de pagos.

Por el lado del comercio, la Asociación de Exportadores de Guatemala (Agexport), realizó un ejercicio que proyecta un impacto de hasta de US$1 millones anuales con una carga del 25% de arancel para que los productos guatemaltecos para poder comercializarse en el mercado de los Estados Unidos.

Si el arancel fuera del 20% el impacto alcanzaría unos 780 mdd; 15% unos 585 mdd; 10% unos 390 mdd y 5% alrededor de 195 mdd, según el análisis del sector exportador, que sería el pago de los impuestos.

“Con estas cargas arancelarias es imposible competir y sería desastroso para las exportaciones. No solo afecta los negocios si no la economía, el empleo y toda la cadena productiva tanto de la gran empresa como la micro y pequeña”, argumentó Fanny D. Estrada, directora de Agexport.

En los efectos se plantean una disminución del producto interno bruto (PIB) que impactará el consumo interno, pero otro escenario es que abría aumento en el PIB y el consumo.

No obstante, en la presentación de la banca central se aclara que “el efecto final sobre la producción dependerá de la magnitud y del grado de traspaso del choque”.

Por otro lado, habría otros factores como la disminución de los agentes económicos (internos); percepción de riesgo sobre la economía (externo) y los migratorios, como la contención temporal del envío de remesas por miedo a la deportación.

Fuerte amenaza

Girón alertó sobre “riesgos” de que se implementen las medidas si no se actúa con la velocidad y los tiempos establecidos.

“Estados Unidos y el presidente Trump, líder de la potencia mundial, no amenazan por amenazar, él dice algo y si no se cumple va a actuar y no hay vuelta de hoja. No se puede dar el lujo de hacer un chantaje por decirlo así y estamos preocupados de que si este acuerdo no se implementa en la velocidad que ellos esperan, vamos a tener las repercusiones”, aseveró el dirigente industrial.

En todo, caso explicó Girón, todo dependerá de lo que pase con la Corte de Constitucionalidad (CC) y en sus manos está la decisión está si se implementa o no, por un amparo provisional interpuesto.

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El industrial explicó que para esta semana se espera otra delegación de los Estados Unidos, para cooperar en el acuerdo y su implementación, aunque no hay una fecha específica de cuándo se ponga en marcha, “pero se había escuchado que su ratificación sería antes de –que finalice– agosto”.

Por el lado de los beneficios del acuerdo, Girón explicó que Guatemala logrará acceder al programa de visas de trabajo en el sector agrícola en EE. UU., que luego se ampliará a otros sectores como construcción y servicios y que brindará oportunidades a las personas y evitará una migración ilegal.

Pero también, hay oportunidades de inversión en el área de infraestructura.

Estados Unidos es el principal socio comercial de Guatemala a donde se destina el 38% de las exportaciones y el 35% de las importaciones, según un análisis económico de la CIG.

Sectores sensibles

Tanto la CIG como Agexport, el impacto en las exportaciones sería para los principales bienes que Guatemala despacha a los Estados Unidos en la imposición de los aranceles y también para las importaciones.

Por ejemplo, las actividades más sensibles serían artículos de vestuario, que el año pasado se despacharon US$1 mil 349 millones; los productos tradicionales, como café, azúcar, banano, que se comercializaron US$1 mil 284 millones, productos agrícolas no tradicionales, US$659 millones.

También, manufacturas por 402 mdd, madera, por 69 mdd, pesca, 42 mdd y otros por 94 mdd.

“Estaríamos en una desventaja con todo el mundo y el país pierde competitividad”, resaltó D. Estrada.

Recinos dijo que el problema es que se encarecerían los productos guatemaltecos dependiendo de qué tipo de arancel se aplique, se resta competitividad, a qué productos e impactará a las exportaciones.

“Sería un efecto dañino, pero habría que hablar a qué productos y confiamos de qué no se dé”, concluyó el presidente de la banca central.

*En alianza con Prensa Libre