Por Máximo Sánchez Miranda*

En unas pocas décadas internet se ha convertido en una necesidad básica para cualquier sociedad y es que hoy en día el contar con acceso a internet es casi tan importante como poder disponer de agua potable o electricidad. Internet es tan valioso que resulta inconcebible que una economía sea desarrollada si sus ciudadanos no disponen de una conexión a internet rápida, sencilla y barata en proporción a su renta disponible. Por esta razón, resulta clave para el desarrollo de cualquier Estado que sus telecomunicaciones presenten elevados grados de inversión y su despliegue llegue a los puntos más recónditos de su geografía, y es que las telecomunicaciones en la actualidad son un vector básico de crecimiento económico.

En Centroamérica, y a pesar de las cuantiosas inversiones que se han acometido en estos últimos años en el sector de las telecomunicaciones, existe todavía un importante retraso en el sector si lo comparamos con los países de la OCDE. Muchos centroamericanos no tienen acceso a internet y muchos otros, aunque podrían tenerlo, su costo les resulta tan elevado que es como si no dispusieran de dicho acceso. Además, hay muchos potenciales usuarios que no lo utilizan porque su contenido no les interesa y es que uno de los grandes deberes que tiene internet en Centroamérica es el desarrollo de contenidos puramente locales. Las páginas de internet que están posicionadas en la región son las de los grandes players internacionales que además son todos extranjeros y este hecho constituye un gran reto para Centroamérica en particular y para Latinoamérica en general. Se estima que tan sólo 1 de cada 4 páginas de internet a las que se accede en Latinoamérica es creada y desarrollada por latinoamericanos, por lo que el potencial está ahí y es necesario abordarlo.

Una de las grandes fortalezas de la región es la lengua, un idioma, el español, que es compartido por cientos de millones de personas en todo el continente y este debería ser una palanca impulsora de primer orden para el desarrollo de páginas de internet hechas por latinoamericanos para latinoamericanos. La potencialidad de internet es enorme y entre sus múltiples usos estaría, por ejemplo, el acceso a la educación a personas que viven en zonas poco pobladas o aisladas. Internet permite el desarrollo de universidades online de calidad, dirigidas a alumnos de varios países y con unas posibilidades de flexibilidad enormes. Estas universidades ya no se dirigirían a sus mercados domésticos como venían haciendo tradicionalmente, sino que al ser online, podrían apuntar a toda la región centroamericana aprovechando la palanca del idioma.

En otro orden de cosas, otro gran reto al que se enfrenta Centroamérica, es el de incrementar los bajos niveles de digitalización de las administraciones públicas, si bien estos niveles varían de un país a otro. Internet permite realizar trámites administrativos engorrosos de forma mucho más sencilla y eficaz para las instituciones públicas y para los ciudadanos, pero para eso se requieren dos cosas: en primer lugar, una conectividad casi universal, sencilla y a precios asequibles para la inmensa mayoría de la población y en segundo lugar, unas administraciones públicas que apuesten de forma decida por la digitalización de gran parte de sus trámites administrativos.

Por otra parte, uno de los grandes problemas que ha tenido históricamente Centroamérica ha sido el contar con bajas tasas de productividad. La región vive muy condicionada por los vaivenes de los precios de las materias primas y debe incidir, de forma decidida, en impulsar sus niveles de productividad, por lo que para conseguirlo se hace perentorio potenciar la mayor digitalización de sus economías. Lograr esta digitalización supone que hay que preparar a las empresas para la digitalización y hay que hacer también un esfuerzo en desarrollar las habilidades y competencias digitales de los trabajadores centroamericanos.

Centroamérica es una región con altos niveles de creatividad pero a esta creatividad hay que darla oportunidades. Aunque la región ha avanzado mucho en el desarrollo de su sector de telecomunicaciones en los últimos años, es preciso reducir la brecha digital con otros Estados. Costa Rica cuenta con los mayores niveles de penetración de Internet de la región en donde un 77% de hogares contaban con acceso a internet en el año 2018. En el otro lado de la balanza, se sitúan los casos de Honduras, Guatemala o Nicaragua en que los porcentajes de la población con acceso a Internet eran en el año 2018 del 39%, 42% y 43 % respectivamente. Para poner en perspectiva estos niveles de penetración de internet hay que señalar que Canadá, por ejemplo, cuenta con una penetración de internet del 90% y Estados Unidos del 96%.

En definitiva, Centroamérica tiene que hacer un enorme esfuerzo en impulsar la digitalización y para ello es clave un liderazgo público fuerte en este sentido. Junto a este impulso público es preciso contar con una iniciativa privada local que también apueste de forma contundente por la digitalización. Centroamérica no puede perder el tren de la digitalización que está cambiando el mundo y que promete cambios aún mucho mayores para los próximos años.

*Doctor en Economía y experto en temas de banca, finanzas y hacienda.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Centroamérica.