Según ranking de países con mayores índices de desigualdad, publicado por el Banco Mundial, 8 de los 10 países que, de acuerdo con su índice de Gini, presenta mayores índices de desigualdad son latinoamericanos. Es decir, Latinoamérica, en estos momentos, lidera el ranking, con una victoria absoluta, de los países con mayor desigualdad del planeta, un dato relevante para tener en cuenta, contando que esto sigue siendo uno de los grandes retos a los que se enfrenta la economía latinoamericana para continuar con un desarrollo, tanto económico como humano.

Pero para ser más precisos, hablando especialmente de Latinoamérica, el mismo ranking pone de manifiesto que, entre estos 10 países con mayores índices de desigualdad, 4 de ellos son Centroamericanos. Centroamérica, caracterizada como hemos afirmado en notas pasadas por su elevado índice de desigualdad, sigue mostrando una excesiva vulnerabilidad en materia de inclusión, pues la desigualdad que presenta la región es una gran amenaza para un crecimiento sostenible en el largo plazo y, sobre todo, inclusivo.

Cabe recalcar, dicho sea de paso, que el informe, en el caso de países como Venezuela y otros donde la extrema pobreza sacude al gran porcentaje de la sociedad, no recoge tales países; ya que considera, por la situación vivida en el país, que los niveles de desigualdad desaparecen, igualándose a la baja en casi la totalidad de la población. Es decir, en otras palabras, países como Venezuela, por presentar prácticamente una totalidad de la población en situación de extrema pobreza, no existe una clara desigualdad entre clases representativas, por lo que no se puede apreciar una desigualdad como tal; no eximiendo al país de estar en una situación pésima.

No es la primera vez que he comentado esto, pero los niveles de desigualdad en la región son un factor clave para el desarrollo de la sociedad. Además, una desigualdad que nace por la mala gestión de recursos, así como los elevados niveles de corrupción en el país. En estos países, donde la corrupción sacude fuertemente a una economía muy débil, los ricos, habitualmente, tienden a concentrar un mayor volumen de capital, a la vez que los más pobres, precisamente por ello, van perdiendo capacidad adquisitiva, siendo cada vez, por desgracia, más pobres.

Si observamos los países latinoamericanos que entran en el ranking, y a la vez, contrastamos los mismos con la posición y los puntos obtenidos en el Índice de Corrupción que elabora el Secretariado de Transparencia Internacional. De acuerdo con el contraste observado, exceptuando casos como Chile o Costa Rica, ninguno de los otros países que aparecen en el índice de desigualdad (México, Panamá, Colombia, Honduras y Haití) ostenta un puesto relativamente valorado en el ranking de países con mayor transparencia. Además, el gran elenco de países latinoamericanos que entran en el ranking elaborado por el Banco Mundial posee niveles de transparencia muy bajos, en contraste con las economías líderes a nivel global.

En un cómputo sobre de 0 a 100, el país que mayor nivel de transparencia en la gestión pública presenta es Chile con un nivel de 67 puntos. Un país que, precisamente, contrastándolo con años anteriores en el ranking de transparencia, ha ido empeorando. A falta de sacar pruebas concluyentes en materia de causalidad y correlación, existe una elevada relación entre los países más desiguales y aquellos que mayores índices de corrupción presenta. Razón por la que Centroamérica debe intensificar sus esfuerzos en el trabajo que ejerce diariamente para combatir la corrupción en el país.

La corrupción es un lastre para el crecimiento, pero la desigualdad es un desastre para la población. Es cierto que un nivel de desigualdad puede ser muy bajo, pero por la razón de que, como antes explicábamos, un país puede presentar una muy baja desigualdad, pero un alto nivel de pobreza. Poníamos, para entender esto, el caso de Venezuela. Mientras que en el país crecían los niveles de pobreza, el índice de Gini iba igualándose, mostrando unos ínfimos niveles de desigualdad en el país. Un fenómeno debido a, como digo, la igualación de la ciudadanía en la pobreza extrema, no existiendo una distinción de clases lo suficientemente representativa.

Si observamos las conclusiones extraídas de la última cumbre del Foro Económico Mundial, podemos ver a personalidades de la talla de Christine Lagarde, ex directora del Fondo Monetario Internacional, hacer hincapié en la necesidad de lograr un desarrollo inclusivo para, sostener así, un crecimiento y el desarrollo en el largo plazo. Sin embargo, en el caso de Centroamérica, los niveles de desigualdad muestran una más intensificada exclusión en los países que integran la región. Una exclusión que provoca una sociedad más desigual; deteriorando cada vez más a aquellas clases sociales con menores recursos y acentuando los niveles de pobreza en la región.

Los problemas migratorios, la criminalidad, los recursos, así como casi todos los desastres que impiden el crecimiento en la región surgen, entre otros factores, por una desigualdad que impide el correcto desarrollo de una sociedad en su conjunto. Ante la falta de desarrollo totalitario, muchas familias se ven abocadas a emigrar, buscando una salida de la pobreza en otros países donde los niveles de desigualdad no excluyan a ciertos estamentos de la sociedad; provocando que estos sean, como decíamos, cada vez más pobres y desamparados por unos países que, como vemos, acentúa sus niveles de desigualdad sin aplicar criterios que traten de paliarlos.

En resumen, la desigualdad en Centroamérica sigue siendo un reto pendiente que afrontar para lograr ese desarrollo que tanto necesita la región. No podemos cultivar países que amparen la corrupción, desamparando a un gran porcentaje de la población a expensas de unos ingresos que difícilmente llegan a los bolsillos de esos ciudadanos. Centroamérica necesita acabar con esas fallas estructurales, provocando un desarrollo más inclusivo y que trate de paliar los desastres que, como la extrema pobreza, inciden en un mayor deterioro de la economía y la sociedad en la región.

Contacto:

Correo: [email protected]

Twitter: @Fcollmorales

LinkedIn: francisco-coll

Facebook: FcoCollMorales

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Centroamérica.