Hablar de Memoria del Mundo es hablar de memoria colectiva y documentada de los pueblos del mundo –su patrimonio documental– y que representa buena parte del patrimonio cultural mundial.

Esta Memoria es un legado del pasado a la comunidad mundial presente y futura, pues en ella se registran las huellas y testimonios de los pensamientos, invenciones, descubrimientos y creaciones espirituales y artísticas, así como logros científicos, históricos, políticos y sociales. De ahí que, gran parte de esta memoria se encuentre resguardada en museos, bibliotecas, archivos, pinacotecas, fonotecas y fondos audiovisuales, mientras que otra gran parte está por ser descubierta, restaurada, reconstruida, difundida y/o registrada.

El Programa Memoria del Mundo (Memory Of the World Programme, MOW), creado por Unesco en 1992, tiene como objetivo la preservación y el registro del patrimonio documental (escritos e impresos, grabaciones sonoras, materiales fotográficos y audiovisuales y películas de cine). Auspiciado por la comunidad internacional −y de manera paralela pero cercana al proyecto emblemático de la Unesco de Patrimonio Mundial Cultural y Natural−, promueve y cobija proyectos orientados a la preservación, la localización, la investigación, el acceso y la difusión de fondos de la memoria documental humana.

Sus fines, principios y valores, íntimamente vinculados con los del quehacer educativo, son motivo de inspiración para la educación patrimonial y la creación de estrategias pedagógicas ad hoc, vinculados a otros propósitos educativos prioritarios como la promoción de la lectura, la enseñanza de la historia y el desarrollo de competencias tecnológicas y de comunicación.

De esta forma, el MOW reconoce y enaltece el valor de nuestros acervos documentales, de naturaleza archivística, bibliográfica y audiovisual, de cualquier género o soporte, de manera análoga a como lo hace la Lista del Patrimonio Mundial con los sitios culturales y naturales. Y en este 2019, su capítulo para América Latina y el Caribe, celebrará su edición en La Paz, Bolivia con el objetivo de que países como Cuba, Argentina, Bolivia, Honduras, México, Panamá, Brasil y Colombia homologuen prácticas de preservación de patrimonio digital documental y trabajarán en el desarrollo de planes y estrategias nacionales de acción para reducir riesgos ante los desastres naturales y frente a la preservación del patrimonio documental.

Así mismo, el alcance de este importante ejercicio deberá abordar los desafíos del Programa Memoria del Mundo, con relación a la preservación documental en América Latina y el Caribe, logrando así nuevos estándares éticos y operativos para el acceso a los archivos documentales y digitales que constituyen, ahora, la Memoria del Mundo.

Sin lugar a duda, este programa de Unesco tiene grandes alcances desde lo local hasta lo global, aceptando el impacto regional, especialmente en una región como la nuestra, que ha sido continuamente productora de importantes aportaciones culturales e históricas para la comprensión del mundo del siglo XXI.

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