Por un momento el cansancio me venció y pensé en cómo terminar cuatro tareas al mismo tiempo: atender los negocios, terminar una presentación, realizar la lista del supermercado y hacer la reservación de hotel para las próximas vacaciones. Mi fantasía sólo sirvió para recordar que mi “funcionamiento multitask” no se equipara con la computación cuántica.

Esto, debido a que esta innovación no se ve afectada por la cantidad de tareas que debe realizar de manera simultánea.

Sin embargo, su desarrollo no pretende reemplazar a los equipos de cómputo actuales, pues equivaldría a cambiar un foco por una vela súper potente, pero con el potencial de transformar nuestras vidas en diversos aspectos, sobre todo si logra converger con tecnologías emergentes como la Inteligencia Artificial (AI), el Machine Learning, el Blockchain y la Realidad Virtual (VR), entre otras; para complementarlas y acelerar su desarrollo.

En resumidas cuentas, con el desarrollo de la computación cuántica será posible dar solución a problemas reales. Por ejemplo, en el área logística permitirá calcular mejores rutas, mientras que en las industrias química, petroquímica, energética y del concreto ayudará con la simulación de moléculas, determinará sus patrones de comportamiento e impulsará la creación de nuevos materiales y el desarrollo de nuevos prototipos de productos químicos que incluso eliminen el dióxido de carbono (CO2) en el aire y modifiquen el cambio climático.

Esto también puede lograr hacer grandes aportes en la industria farmacéutica para acelerar el desarrollo de nuevos medicamentos y evitar la experimentación con personas o animales, ya que actualmente las farmacéuticas pasan más de cinco años generando diversas fórmulas químicas que les permitan encontrar los métodos óptimos de tratamiento para un paciente, con lo que podrían incluso atacar enfermedades como el cáncer y el Alzheimer. 

Sin olvidar a la industria financiera, la computación cuántica ayudaría en la optimización de procesos y a tener mejores análisis de riesgo, además de perfeccionar el cifrado y la factorización de grandes conjuntos de números.

Otros usos posibles son los relacionados con el aprendizaje automático, la identificación de determinados objetos o personas en imágenes captadas con drones y cámaras, o bien la mejora en el uso y distribución del agua, al facilitar el control de los dispositivos que miden la caída de presión y los medidores de la calidad del líquido que fluye a través de las tuberías. 

Pero ¿todo esto ya está sucediendo? No del todo, aún es necesario controlar el comportamiento de las unidades que manejan las computadoras cuánticas, los qubits (unidades básicas de la información de estas máquinas), que son tan frágiles y complejos de tratar, debido a que un mínimo cambio en su temperatura o la generación de cualquier ruido pueden alterar sus resultados.

Sin embargo, a pesar de las limitantes, el desarrollo de la computación cuántica continúa progresando. Actualmente, IBM cuenta con un aparato de 50 qubits denominada IBM Q System One, que, si bien es uno de los ordenadores más potentes, no lo es tanto para la mayoría de los usos que se le espera dar, pues sólo permite realizar operaciones de gran complejidad durante un minuto y medio.

De esta manera, en el informe The coming quantum leap in computing, realizado por The Boston Consulting Group, se estima que el mercado de esta nueva tecnología alcance los 300,000 millones de dólares entre 2025 y 2050.

El famoso director y escritor estadounidense Woody Allen dijo: “Me interesa el futuro porque es el sitio donde voy a pasar el resto de mi vida”. Y tomando como referencia esta frase, debemos mantenernos a la expectativa del desarrollo de la computación cuántica, pues, aunque hacen falta entre cinco y 10 años para ver resultados tangibles de esta tecnología, seguro nos revelará muchos más misterios que aún no hemos descubierto en este mundo, lo cual para mí es extremadamente emocionante.

Contacto:

Twitter: @Esther_Riveroll

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Centroamérica.