El Corredor Seco es una extensa área que corre paralela a la costa del Pacífico desde Chiapas, en México, hasta al occidente de Panamá, dejando tierras áridas también en Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y parte de Costa Rica.

Según la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), es un tramo de tierra de 1.600 kilómetros de largo y de 100 a 400 kilómetros de ancho que concentra el 90% de la población de Centroamérica y las principales capitales de la región.

A lo largo de este corredor las sequías cíclicas están estrechamente relacionadas con el fenómeno de El Niño y con los fenómenos climatológicos extremos provocados por el cambio climático. Desde 1960 se ha registrado un incremento de frecuencia y regularidad de estos fenómenos extremos, y la acumulación de sus efectos durante años han contribuido al aumento de la pobreza de la zona.

La pérdida de una cosecha provoca que las familias no tengan cómo plantar la siguiente, y se inicia el ciclo de la escasez. La sequía está haciendo estragos en toda Centroamérica al incrementarse los periodos de incendios forestales en el norte de Guatemala y Honduras y el secado de algunos ríos en Honduras. La falta de lluvia también ha afectado incluso a la parte central de Nicaragua, por lo que las alertas humanitarias se encienden ante la extrema sequía y la inminente crisis alimentaria a la que se enfrentarán estos países a muy corto plazo.

Los organismos de la familia de Naciones Unidas calculan que han quedado destruidas más de la mitad de las cosechas de maíz y frijoles de los agricultores de subsistencia en el Corredor Seco centroamericano, dejándolos sin reservas de alimentos.

Una vez que se agotan sus reservas de alimentos, las familias recurren a estrategias de sobrevivencia consideradas de crisis o emergencia.

Según la FAO, hasta un 82% de las familias ha vendido sus herramientas de agricultura y sus animales para comprar comida.

El Corredor Seco es la región más densamente poblada de América Central, con una población de 10.5 millones de personas aproximadamente y cerca del 60% de la población del Corredor Seco vive por debajo del umbral de la pobreza extrema.

La pobreza más severa se localizada en Nicaragua, Honduras, El Salvador y Guatemala y tiene especial incidencia en las zonas rurales.

De no atenderse de inmediato y de manera integral os efectos de eventos extremos como la sequía y las inundaciones habrá pérdidas irreversibles en las actividades productivas tales como la agricultura, ganadería y pesca, cambiando las condiciones de vida y ampliando las brechas de la desigualdad.

De manera constante, se ha considerado que la pobreza y la inseguridad son las principales causas de la migración centroamericana, sin embargo, ha llegado el momento de agregar a la ecuación, la variable del cambio climático que en los últimos años ha provocado un incremento de personas que dejan sus comunidades de origen debido a los efectos del cambio climático.

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