Por Francisco Coll Morales

En el incansable intento de tratar de recuperar la estabilidad y aportar un sólido crecimiento a la región centroamericana, el presidente mexicano, Andrés López Obrador -AMLO-, trata de sacar adelante su plan de ayudas a la región. Una propuesta muy polémica, ya no por la incapacidad de México para aplicar determinados planes sociales ante el estancamiento y la austeridad de su economía, sino por las intenciones del mandatario azteca, el cual pretende transferir casi la totalidad de los costos a los Estados Unidos. Un plan arriesgado y en el que Estados Unidos no está muy de acuerdo.

Según AMLO, con el fin de parar la migración de ciudadanos centroamericanos hacia los países colindantes, México liderará el plan de crecimiento para la región vecina.

Para ese proyecto tiene en cuenta la dotación de capital extranjero para paliar la dura situación que está obligando a los ciudadanos a tener que emigrar ante las condiciones infrahumanas en la que viven. Un plan que, como su nombre indica, se resume en eso mismo, un plan.

Desde México se ha solicitado una ayuda con inyecciones anuales de estímulos monetarios por valor de 10,000 millones de dólares (mdd). Unas aportaciones que, sujeto a los planes del presidente, pretenden contar con una duración aproximada de 10 años, desembolsando una cuantía cercana a los 100,000 mdd. Sin embargo, entre los planes de AMLO no se encuentra la aportación de todo este capital, pues pretende que casi la totalidad de todo el capital aportado provenga de Estados Unidos, ya que posee más recursos para la ayuda.

Una situación que pone en duda las intenciones de un líder que trata de estimular a Estados Unidos, obligándoles a aportar ese capital, mientras que en el caso de México, las aportaciones son infinitamente inferiores. Un factor que pone en duda la política deseada por el presidente, ya que las condiciones no son tan aceptables para los Estados Unidos, como así lo ve el Presidente AMLO. La situación, en la región sobre todo, se considera bastante incierta e ilusoria, pues Estados Unidos no contempla esa inversión en solitario, como sí la contempla AMLO.

Contando con que Estados Unidos ha aportado gran capital a la región centroamericana, ya que entre el 2008 y 2018, ha aportado aproximadamente 3,800 mdd, en el agregado total. Una aportación elevada, pero que no logra acercarse, ni en un 40%, a la suma exigida por AMLO en un solo año. Debemos entender que toda esa suma, desglosada en los 10 años que comprenden la donación, supone 380 mdd al año que provienen de los Estados Unidos,  lo que representa el 3,8% de lo exigido por el Presidente AMLO.

Como podemos ver, unos planes que difieren mucho de los planteados por Estados Unidos, que no contempla una donación semejante a la que pretende el Presidente AMLO para la región. Sin embargo, aunque no se contemple la opción, la región precisa de ayuda para lograr salir de ese atolladero que está generando la migración de la sociedad. Una sociedad desolada y desamparada, que convive diariamente con factores tan desagradables y peligrosos como la inseguridad, los desastres naturales, la extrema pobreza y la corrupción en el país, por lo que, ante la negativa de Estados Unidos, el plan podría verse lastrado y sin la llegada de ayudas al territorio.

Una situación que ya vive la región, pues si hacemos un completo análisis de la retribución que les ha hecho Estados Unidos, podemos observar como, pese a las ayudas dotadas con la administración Obama y que rondaban los 1.200 mdd, con la llegada de Trump al poder y los continuos conflictos en la aduana han provocado que estos montos sufran una abrupta reducción, además de no transferir la totalidad de las cuantías aprobadas, como comentaba anteriormente.

Mientras que el nuevo plan de Obama planteaba una aportación cercana a los 750 mdd, la llegada de Trump supuso una reducción de dicha cuantía por valor de 95 mdd, situando la ayuda en los 655 mdd.

En 2018, hubo otra reducción, de 40 millones de euros, dejando la cuantía, esta vez, en los 615 mdd. Para 2019, la cuantía que representaba la ayuda a la región descendía hasta los 527 mdd, del cual, la administración no ha completado de abonar la totalidad comprometida; razón que le ha llevado a rebajar aún más las ayudas para 2020, situándolas en una cuantía cercana a los 440 mdd, de los cuales, gran parte dependerán de la relación entre los Estados Unidos y los países centroamericanos en materia de inmigración, como sanción a la ineficacia de los planes en los países más castigados.

Como podemos observar, unas ayudas que, pese a ser elevadas, no se acercan, ni de lejos, a las requeridas, tanto por AMLO como por la región centroamericana. Unas ayudas que desbaratan los planes de un presidente que trata de dar lecciones a un país como Estados Unidos, liderando un plan en el que pretende que Estados Unidos actúe como el financiador del mismo. Otra irrealidad del Presidente AMLO que vuelve a situar las expectativas a años luz de una realidad muy distante. Razón por la que ya se ha pedido la intervención de otros países, tratando de dotar a la región del capital exigido para solventar una situación que vive la región y que se hace cada vez más insostenible.