Por Stephanie Durán Wong*

Con el reciente lanzamiento del Índice de Competitividad Global, del Foro Económico Mundial, en Costa Rica nos encontramos con la desagradable noticia del deterioro sostenido del país en el ranking mundial; este último año caímos 7 puestos, y desde 2007 hemos acumulado un desplome de 15. En un panorama de crisis fiscal, alto desempleo y una inminente crisis mundial, anunciada por varios organismos internacionales, es necesario que nos cuestionemos, ¿está Costa Rica olvidándose de la competitividad?

Aunque la nación sigue ocupando el primer puesto de la región en este índice, la realidad es que pierde la ventaja que históricamente había construido. Este menoscabo afecta al país en el marco de un mundo globalizado e interconectado, donde el inversionista tiene cada vez más opciones para establecerse, y las naciones compiten por tener un ambiente más atractivo para la atracción de inversiones.

En el componente de seguridad, el país muestra rezagos en lo relacionado con crimen organizado, homicidios y confianza en los cuerpos policiales; lo que fuera una ventaja en el pasado, ahora se ha convertido en una de las preocupaciones más importantes de la ciudadanía, según el Estudio de Opinión Sociopolítica realizado en la Universidad de Costa Rica. Pese a esto, en el Balance de resultados del Plan Nacional de Desarrollo e Inversiones Públicas (PNDIP) correspondiente al primer semestre 2019, se indica que el 92% de las metas establecidas en este tema se están cumpliendo de acuerdo a lo establecido. Al no existir evaluaciones del impacto, la política pública queda definida de manera intuitiva, sin contar con datos que permitan hacer las medidas correctivas para mejorar los indicadores de seguridad.

En Infraestructura, aunque existen algunas mejoras en los indicadores, hay que resaltar la resistencia del Poder Ejecutivo a utilizar el modelo de Alianzas Público Privadas (APPs) para llevar adelante infraestructura pública urgente. Desde que Costa Rica aprobó su Ley de Concesiones, en el año 1994, solamente se han concesionado cuatro obras y, según el Consejo Nacional de Concesiones (CNC), solamente hay un proyecto en desarrollo.

Este año se aprobó una reforma a la mencionada Ley de Concesiones, que busca dotar de recursos al CNC para la etapa de preinversión, además de flexibilizar procesos para que los trámites relacionados con la firma de APPs sean más ágiles, reactivando al sector construcción y dotando de mejor infraestructura al país. Pese a ello, los acercamientos del Gobierno con esta figura de desarrollo de obras de infraestructura parecen poco decididos.

A lo anterior, se suma un rezago en el establecimiento de la infraestructura que pretende descarbonizar al país, ya que cuatro de las cinco metas establecidas en el PNDIP se encuentran con un avance de cero. La estrategia que ha hecho a Costa Rica destacar en el mundo, la economía verde, presenta atrasos graves en la implementación de nuevas tecnologías para que el país conserve su estatus.

Según los estudios de opinión, los costarricenses perciben que el país avanza a tientas, sin un rumbo definido; los indicadores parecen respaldar esa sensación. Costa Rica necesita de la visión que ayudó a colocarlo como un país pequeño, enfocado en su inserción en el mundo; necesita reencausarse, o perder en la batalla por la competitividad.

*La autora es politóloga.