Por Juan David Aristizábal*

América Latina tiene una de las grandes oportunidades de su historia frente a sus narices y necesita ponerse a trabajar para lograr prosperidad y seguridad para todos sus habitantes. Muchos creerán que es la cuarta revolución industrial o la automatización la que nos hará dar un salto cuántico en el desarrollo, y que está en manos de pocos hacer que las cosas pasen; sin embargo, es responsabilidad de todos desarrollar las habilidades necesarias para sobresalir en el siglo XXI, hoy más que nunca hay que apostarle a la economía de la empatía o la economía de la experiencia. Para ser líderes en esta economía, todos, debemos desarrollar un nuevo estilo de liderazgo basado en el diseño, la escucha y la diversidad. 

El mundo hoy tiene una nueva moneda, compleja de adquirir para algunos y escasa en otros; las marcas, clientes, audiencias, estudiantes, lectores, etcétera. Todos estamos en búsqueda de lo mismo: la atención. Tener la atención de alguien, de su equipo de trabajo, de un posible consumidor, de un potencial cliente se ha convertido en el gran reto para todas las compañías en el mundo. Frente a las miles de posibilidades disponibles al público, lograr que alguien nos de su mirada es el objetivo principal, la atención se ha convertido en el recurso más deseado por todos. Pero, ¿qué tan bien estamos en América Latina para capturar la atención de otros?

La respuesta a esta pregunta radica en tres factores que quiero explicar en esta columna. La primera:  la visión de liderazgo, el diseño y el trabajo en equipo. 

Liderazgo que escucha 

En nuestra región tenemos una visión del líder con unas características bien interesantes; pero ¿qué debemos cambiar para lograr aprovechar la atención de la gente? Es común ver que en una reunión estratégica de una compañía el gerente peor evaluado sea aquel que más pregunta o el que menos habla, pareciera que lo que sentimos es que aquel que habla, entre más y mejor, es precisamente el líder. 

La economía de la experiencia es una economía basada en la creación de servicios y productos que buscan inspirar a las personas, una economía donde las personas sienten que son tenidos en cuenta, que los entienden. Para entender a las personas se necesita escucharlas y para esto tenemos que cambiar el referente de liderazgo. Los pobres resultados en las encuestas de satisfacción en la región lo demuestran, América Latina no cuenta con liderazgos empresariales que escuchen lo que las personas buscan en una economía de la experiencia. Los líderes de hoy necesitan escuchar más que nunca a sus clientes, a sus audiencias. Hoy los líderes antes de “buscar” atención deben “poner” atención. 

Más diseño y más persuasión 

Un padre o madre de familia busca persuadir a su hijo al ver que no quiere comerse las verduras, busca convencerlo que la cuchara es un avión o se apoya en historias que dicen que el hecho de comerse la lechuga o la espinaca lo hará ser tan fuerte como un superhéroe. ¿Qué tanto de esas tácticas estamos utilizando para crear servicios que atraigan la atención de nuestras audiencias?  

La formación de la mayoría de los CEO de la región son los muy reputados MBA, programas donde la estrategia y las finanzas son esenciales; sin embargo, la cuarta revolución industrial y el siglo XXI nos exigen mejores herramientas, algunas tales como el pensamiento de diseño y el arte de contar historias. Solo al desarrollar estas habilidades capturaremos la atención de nuestras audiencias. El diseño es definido como una actividad creativa que tiene por fin proyectar objetos o servicios que sean útiles y estéticos; hoy en día es necesario que nuestros líderes aprendan a diseñar intervenciones y a buscar que las personas “quieran comerse la verdura”, hay que usar la estética y las historias para persuadir y capturar la atención. 

Trabajar con los mayores 

Nuestra región se está envejeciendo y pronto veremos que los mayores de 60 años representarán un gran porcentaje de nuestras comunidades y ciudades. La tendencia es global y los líderes empresariales pueden sacar ventaja para la generación de riqueza. ¿Qué tanto estamos utilizando el conocimiento de los mayores de 60 para crear productos y servicios?

En los últimos diez años nos hemos enfocado obsesivamente en descifrar a los millennials y ahora nos queremos enfocar en los centennials. No se puede negar que hacen parte de la fuerza laboral, pero los líderes de América latina tienen frente a sus narices la gran oportunidad económica de aprovechar a los retirados, jubilados con conocimiento para la creación de intra emprendimientos; no es absurdo el considerar la posibilidad de nuevos servicios y productos para una población que podrá representar el 30% de América Latina en menos de tres décadas. 

Como conferencista internacional y abanderado por la educación tengo la oportunidad de viajar por toda América Latina, y sin importar el país las preguntas con las que siempre me topo son las mismas: si es posible predecir nuestro futuro, si seremos más prósperos y si podremos lograr erradicar la desigualdad y la baja productividad. La respuesta es sí pero solo lo lograran aquellos que desarrollen su capacidad de cambiar como personas y como organizaciones, la respuesta siempre será sí, siempre y cuando aprendamos a escuchar, a diseñar y a crear las experiencias que buscan nuestras audiencias. 

*El autor es conferencista internacional. Fue reconocido por Forbes como una de las 30 promesas globales.

Juan David Aristizábal

[email protected]

@juandavidaristi

https://www.linkedin.com/in/juandavidaristi/