Por Karina González Fauerman

Diferentes fondos ambientales de Centroamérica y República Dominicana (CARD) evolucionaron de atender sólo temas de conservación a convertirse en gestores y catalizadores del desarrollo, por lo que se han tenido que involucrar en procesos de emprendimiento socioambiental con iniciativas de transformación productiva y acceso a mercados de pequeños y medianos sectores como el agropecuario y el turístico.

Pero al aumentar sus alcances, estas instituciones se han visto en la necesidad de buscar más fuentes de financiamiento para los proyectos. Para resolver la problemática se han acercado a organizaciones con recursos en crecimiento interesadas en la conservación de la ecología.

Algunas de ellas están en el sector productivo, como el agrícola, la ganadería, la pesca y el turismo, que presionado por nuevas regulaciones y por la responsabilidad social de sus consumidores, tiene que invertir en proyectos ambientales, cambiando sus modos de producción y haciéndose cargo de sus impactos, opina Rosa Montañez, presidenta de RedLAC (Red de Fondos Ambientales de Latinoamérica y el Caribe).

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“Nichos como la economía circular, la energía alternativa y productos comunitarios con valor agregado en su ciclo productivo son ejemplos de oportunidades de negocio”, argumenta la especialista, quien también destaca los fondos multilaterales conformados específicamente para financiar proyectos de mitigación o adaptación al cambio climático.

Enfatiza que es necesario dejar de entender al medio ambiente como un tema aislado y pensarlo como un eje transversal en las dimensiones económicas, sociales y culturales.

Fondos que suman

En CARD diferentes instituciones están conscientes sobre la importancia del capital natural entre las que destacan:

El Fondo de Inversión Ambiental de El Salvador (FIAES), realizó el pasado 29 de agosto el lanzamiento de la “Inversión Ambiental 2019 – 2020”, a través de la que, junto con sus socios ejecutores, desarrolla 33 proyectos de restauración de ecosistemas y conservación de los recursos naturales.

En Panamá, Fundación Natura apoya la reconversión de prácticas que han ocasionado contaminación en aguas relacionadas con las actividades agrícolas o ganaderas, y ayuda a la restauración de cuencas afectadas de las que dependen el gremio industrial y energético.

Desde hace dos décadas Costa Rica cobra una tasa sobre la gasolina, administrada por el Fondo Nacional de Financiamiento Forestal (Fonafifo) para proyectos de reforestación.

En Honduras también opera el Fondo para el Manejo de Áreas Protegidas y Vida Silvestre.

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La plataforma Pacífico une fondos que trabajan en Panamá, Costa Rica, Colombia y Ecuador.

En el país del quetzal trabaja la Fundación para la Conservación de los Recursos Naturales y Ambiente en Guatemala (FCG).

En República Dominicana opera el Fondo Nacional para el Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARENA), que promueve la conservación de los recursos naturales en beneficio de las comunidades.

El Fondo del Sistema Arrecifal Mesoamericano (SAM) recauda recursos internacionales y los transfiere a fondos nacionales para proyectos en cuatro países: Honduras, México, Belice y Guatemala.