Por Estuardo Gasparico M.

El programa “Pueblos Pintorescos” deberá enfocarse en potencializar a las pequeñas y medianas empresas que se dedican a actividades relacionadas con el turismo, de manera que se conviertan en catalizadoras de productos y servicios atractivos, opina Andreas Kuestermann, director de Turismo Sostenible de la Asociación Guatemalteca de Exportadores (Agexport).

El gobierno del país centroamericano lanzó esta iniciativa en septiembre, con la idea de echarla a andar el próximo año, para rescatar nueve destinos con valor histórico, cultural y natural: Isla de Flores, en Petén; San Juan del Obispo en La Antigua Guatemala; la ciudad de Zacapa y Estanzuela, en Zacapa; Livingston, en Izabal; San Cristóbal, en Totonicapán; la ciudad de Quetzaltenango y la población de Salcajá, en Quetzaltenango; así como Santa Catarina Palopó, en Sololá. 

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“Inicialmente, esas poblaciones no deben depender sólo del turismo, pues es sólo un complemento de sus ingresos, lo que a su vez depende de que se establezcan alianzas entre el Inguat [Instituto Guatemalteco de Turismo], las municipalidades y dichas empresas”, cita Kuestermann.

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Las acciones deben continuar en la línea de mejorar la competitividad de Guatemala como destino turístico, impulsando modelos de desarrollo turístico inclusivo, participativo y sostenible, que permitan impactar de manera positiva en la calidad de vida de los guatemaltecos y en el bienestar de los visitantes, ha indicado Jorge Mario Chajón, titular del Inguat.

Las características de los “Pueblos Pintorescos son”:

Isla de Flores, Petén:  Ubicada en el centro del lago Petén Itzá, la isla de Flores está a 506 kilómetros de la capital y a poca distancia de importantes lugares arqueológicos mayas como Tikal, Río Azul, Mundo Perdido, Uaxactún, Piedras Negras, Yaxchilán, El Naranjo y Ceibal, entre otros.  Sus principales atractivos son paseos en canoa, tours guiados a selvas y sitios mayas, hoteles para todo tipo de presupuesto, tiendas de artesanía, restaurantes y vida nocturna bulliciosa.

San Juan del Obispo:  Esta aldea se halla a cuatro kilómetros de la Antigua Guatemala y a 40 de la capital, en las faldas del volcán de Agua.  Su principal característica es que en el lugar se construyó el primer palacio arzobispal del país. Es visitada por su producción de frutas y conservas, artesanías y hoteles de tipo ecológico.

Livingston, Izabal: Ubicado en la desembocadura de Río Dulce en la bahía de Amatique, a 327 kilómetros de la capital, este municipio es la cuna de la cultura garífuna (raza negra caribeña) y se puede acceder a él solamente por vía acuática desde Puerto Barrios o algunos ríos. Sus principales atractivos son sus playas de arena blanca, paseos en bote por el litoral del mar Caribe y hacia el lago de Izabal, así como una gastronomía peculiar y danzas de origen africano.Santa Catarina Palopó, Sololá: Asentada a la orilla del Lago de Atitlán y rodeada de montañas, esta población es habitada en su mayoría por indígenas de varias etnias y se puede llegar a ella por vías terrestre o lacustre. Dista aproximadamente a 150 kilómetros de la capital y su economía se basa en la agricultura, hotelería comunitaria (aunque hay algunos hoteles de 4 estrellas), los tejidos típicos y las artesanías.