EFE.- La OCDE redujo este jueves con fuerza las previsiones de crecimiento para Costa Rica para los próximos dos años por la baja inversión y los elevados niveles de déficit y deuda públicos, aunque en el lado positivo destacó el aumento del consumo doméstico, el turismo y las exportaciones de empresas de servicios.

En su informe semestral de perspectivas, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) disminuyó la previsión de crecimiento para este año en siete décimas respecto a sus anteriores cálculos de mayo, hasta el 2%.

Para 2020, prevé que el PIB costarricense se incremente un 2.2 % (ocho décimas menos que en su anterior previsión) y una décima más para 2021, hasta el 2.3 %.

La OCDE achacó este bajón a la desaceleración económica internacional, la inestable política regional, la bajada de precios sobre los bienes de exportación y los fenómenos meteorológicos adversos.

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El Gobierno prevé que el déficit continúe aumentando hasta el 6.5 % en 2020 y el 6.9 % en 2021.

En ese sentido, la organización apuntó en el informe hacia las recientes reformas fiscales y de gasto público como soluciones a medio plazo para restaurar la economía.

Además, consideró que la política monetaria debe continuar “flexible” en un contexto de elevado desempleo (del 12 %), que desgasta el consumo doméstico, y de altas desigualdades sociales.

“Las autoridades consideran que el sistema financiero es sólido, no obstante, se enfrenta a muchas debilidades”, apuntó en el informe.

Según la OCDE, el acceso y la calidad de la educación infantil es clave para incrementar la presencia de las mujeres en el mercado laboral.

Entre sus recomendaciones, aconsejó disminuir los tipos de interés para impulsar las inversiones privadas, en especial en sectores exportadores.

La inflación seguirá dentro de los objetivos pese a la débil situación económica. Se espera que se sitúe en el 2,6 % este año, en el 2,2 % en el próximo, y en el 2,4 % en 2021.

La organización señaló que lo que pondría en riesgo las perspectivas de crecimiento sería un fallo o un retraso en la implementación de la reforma fiscal, lo que deterioraría la confianza de los inversores y ejercería presión sobre la estabilidad fiscal.