Por Jonatan Loidi

Si lo que lees en este artículo te resulta demasiado novedoso o alejado de tu realidad, te tengo una mala noticia: nada de lo que aquí escribo es futuro. Es presente y, en muchos casos, ya es pasado.

La economía colaborativa está transformando el mundo de una forma diferente a todo lo visto hasta aquí, y redefine la lógica de funcionamiento establecida de muchas de las variables que dominaron el mundo del management hasta ahora.

La buena noticia es que este nuevo concepto es mucho más justo y accesible para todas las empresas. A diferencia de la economía tradicional, dominada por grandes corporaciones, que con su poder anulaban las chances de emprendedores y pequeños empresarios, ahora estos se ven empoderados y compiten de igual a igual, en muchos casos, destronando a esas corporaciones de su poderío en poco tiempo.

Uno de los primeros conceptos con los que rompe la economía colaborativa es la noción de sociedad. Hasta ahora, la única forma de pensar en un socio era, por lo general, con mucha formalidad y con contratos. Esto producía mucha pérdida de tiempo en papeleo y no ponía foco en el aspecto más importante de una sociedad: la sinergia.

Por contrapartida, esta nueva corriente cambia el concepto de sociedad por el de asociatividad, donde lo importante es lograr el complemento de habilidades entre diferentes partes. Por ejemplo, entre una empresa fuerte en logística, una con buenas finanzas y otra con una excelente fuerza comercial. La unión y sustentabilidad de este modelo se da por el equilibrio y aporte de cada parte, pero sin el desgaste debido a peleas de poder y abogados.

Por otro lado, rompe con la matemática tradicional, donde 1 + 1 es igual a 2. Aquí 1 + 1 da 3, y esto es lo que justifica la unión de las compañías.

Hoy, la empresa más valiosa de Argentina no fabrica nada de lo que vende, no tiene un sólo camión ni logística propia, y lo mejor de todo: los clientes no son de ellos. Se llama MercadoLibre, algo así como el Amazon de Latinoamérica.

Ahora bien, ¿qué es lo que permite que una empresa que no produce nada de lo que vende y que no tiene clientes propios tenga tanto éxito? Básicamente porque su foco está en conectar “necesidades” en un entorno ágil y seguro, y por ello cobra una comisión que lo hace rentable.

Imaginemos que MercadoLibre hubiera seguido el camino de la economía tradicional: fábricas en todo el mundo, cientos de miles de personas empleadas en diferentes áreas, una inmensa logística y miles de vendedores especializados en cada línea de productos. ¿Logran visualizar el tamaño, complejidad y el riesgo que tendría esa empresa?

¿Cuáles son los fundamentos de esta nueva economía?

Aceptar que uno no es bueno para hacer todo en una compañía.

Detectar cuál es tu mayor habilidad.

Asumir con mucha humildad tus debilidades como empresa.

Invertir mucho en detectar socios o asociados estratégicos.

Entender el rol de cada actor en la compañía y generar un sistema que regule su funcionamiento.

Como un último aporte, me gustaría que imaginen que el mercado fuera como una gran orquesta con muchos instrumentos. Existen algunos que tocan mejor que otros, pero lo que asegura que todo suene bien no es el talento individual, sino la existencia de un director de orquesta que logra que todo funcione de manera sincronizada. Siguiendo con esta analogía, no importa qué tan bien toques el violín, lo importante es quién logre que suene adecuadamente.

Es momento de decidir: ¿Querés ser violinista o director de orquesta?