En los últimos años la riqueza en Honduras se concentró en 1,500 empresas, la disminución de la pobreza se estancó, pero surgieron más cadenas de farmacias al haber menos medicamentos en los centros de salud públicos.

Estos planteamientos fueron externados ayer durante el conversatorio “Acuerdos y Desacuerdos” con el Fondo Monetario Internacional (FMI), con cuestionamientos fuertes al organismo por las recetas de ajuste económico.

“Se necesita un estado keynesiano y no neoliberal, que aumente la capacidad de demanda entre la población para que no se caiga o retiren las empresas del país”, planteó el consultor Rodulio Perdomo.

Según el economista, en estos días, el esfuerzo de 25 años de estudio no se ve retribuido para los jóvenes que al salir al mercado laboral, les ofrecen entre 8,000 a 10,000 lempiras de salario, pero con un sistema “keynesiano” se crearían miles de empleos incentivando el consumo interno y aflojando la inflación.

Una de las formas de hacerlo “es con masivos programas de empleo para que la gente tenga dinero y demande productos en la calle, de lo contrario, con esta contracción de la masa salarial, las posibilidades son menores”, dijo.

Pero aclaró que “el Fondo Monetario recomienda, no ordena, entonces, que el salario en las maquilas sea 25 por ciento menor en relación a los demás sueldos, no le compete al Fondo, simplemente, los maquiladores presionaron para dar el menor salario del país”.

“Me pidieron más devaluación”


En un entorno con desaceleración, masivas emigraciones, corrupción “nos preguntamos cuál es el papel del Estado como regulador de la economía”. Recordó que del 2010 a la fecha hubo dos acuerdos concluidos y uno en curso que “han traído cierto orden en el tema fiscal y en la balanza de pagos, pero con un costo social muy elevado”.

“Porque el modelo de ajuste del Fondo Monetario es más inflación conteniendo la masa salarial y que nosotros no andemos suficiente dinero en las bolsas para que no vayamos a presionar la compra de bienes y que suban de precio”.

Explicó que para el economista británico John Maynard Keynes (1883-1946), no le importaba la inflación de corto plazo con su tesis del pleno empleo y bienestar para la base social. Pero la situación actual de Honduras “es generar incentivos para que 1,500 empresas exporten” sin que esa riqueza llegue a los sectores populares.

El expresidente del Banco Central de Honduras (BCH), Edwin Araque, recordó que durante su gestión del 2006 al 2009, en un momento le pusieron sobre el escritorio un documento del FMI que pedía más devaluación sin cuestionamientos, al final se resistió.

Araque expuso a la vez, que la República Dominicana en 1984 sacó al Fondo, luego mejoró los indicadores económicos y sociales, más tarde regresó el organismo y recomendó reducir las prestaciones sociales.

En el reporte elaborado por el Fosdeh, se reconocen avances del FMI que plantea transparentar el acceso a los fondos públicos y reducir las exoneraciones fiscales que gozan sectores económicos con un gasto tributario por arriba del 7 por ciento del PIB, el más alto en la región.

Recuerda que las relaciones del país con el FMI datan de 1944, cuando una misión del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos de América y del FMI arribaron al país para asesorar sobre la creación de una banca central. (JB)

Acuerdos

En la historia reciente desde los años 90, Honduras ha suscrito diferentes modalidades de acuerdos con el FMI: Stand By, Enhanced Structural Adjustment Facility (ESAF) y Poverty Reduction and Growth Facility (PRGF), así como revisiones y consultas en base al Artículo IV del Convenio Constitutivo.

En el último acuerdo de una duración de 36 meses, desde diciembre del 2014 a diciembre 2017, el gobierno se propuso institucionalizar la disciplina fiscal, disminuir y cambiar la composición del gasto público a favor de la inversión.

También, disminuir la deuda pública, consolidar reformas del sector eléctrico, reformas de política monetaria y del régimen de tipos de cambio y, fortalecer las regulaciones prudenciales sobre la deuda de los hogares. Abrió las puertas un nuevo programa precautorio en ejecución por 18 meses con el objetivo principal de ordenar el sector eléctrico.

El FMI dispuso que la mayoría de los recursos para sostenerlo, van a provenir en particular del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) y el Banco Mundial (BM). Se espera que los bancos multilaterales de desarrollo desembolsen alrededor de 1,200 millones de dólares al 2021.