Por Mirna Gutiérrez

Las distintas ciudades de Centroamérica y República Dominicana (CARD) se caracterizan por la falta de políticas públicas que permitan alcanzar una planificación urbana a largo plazo, por transportes públicos deficientes y por la escasa articulación entrelos diversos medios de transporte.

Ante ello, en materia de infraestructura, en la región se comienzan a implementar diversas iniciativas públicas y privadas para generar polos de desarrollo integrados y nuevas formas de movilizar a la población, lo que ha abierto el camino hacia los sistemas eléctricos.

El crecimiento demográfico acelerado y la concentración de las actividades diarias en las grandes urbes han provocado que los ciudadanos afronten cada día más dificultades para desplazarse, en especial cuando el medio para hacerlo es el transporte público, que suele ser ineficiente y escaso.

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Actualmente 55% de la población mundial vive en ciudades, y para 2050 esta cifra alcanzará 68%. Asimismo, Latinoamérica es considerada la región más urbanizada del mundo, y su población urbana ascenderá a cerca de 89% del total de habitantes a mediados de este siglo, de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

En el caso de Centroamérica, 59% de la población vive en zonas urbanas, pero se espera que en la próxima generación siete de cada 10 personas vivan en ciudades, lo que equivale a sumar 700,000 nuevos residentes urbanos cada año, explica el Banco Mundial (BM).

A este ritmo, la población urbana de la región se duplicará en tamaño hacia 2050, dando la bienvenida a más de 25 millones de nuevos habitantes, ahonda el organismo multilateral en el Estudio de la urbanización en Centroamérica: Oportunidades de una Centroamérica urbana, editado por el BM.

Para Arturo Steinvorth, coordinador de Movilidad y Transporte Sostenible del Centro para la Sostenibilidad Urbana en Costa Rica, una de las principales problemáticas es que los gobiernos no contemplan el uso del suelo: “Es importante brindar servicios educativos, laborales, de ocio, y de salud a una distancia cercana, para evitar que los desplazamientos se tengan que hacer por medios motorizados, incluyendo el transporte público”, cita.

Desde el punto de vista de Steinvorth, la planificación urbana y el transporte nunca han sido considerados de manera conjunta, por lo que la población tiene que desplazarse grandes distancias para satisfacer sus necesidades diarias, y generalmente lo hace por medios no sostenibles.

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“La dificultad de nuestras ciudades es que ya están construidas, entonces tenemos que encontrar la forma de cómo abordar la movilidad para hacer un modelo distinto”, afirma Soraya Azan, especialista senior de la Dirección de Análisis y Evaluación Técnica de Infraestructura del Banco de Desarrollo de América Latina (CAF).

En esta línea, el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) y el programa de Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU-Habitat) realizaron un estudio de las áreas metropolitanas y perfiles de operaciones urbanas integrales para las ciudades de San Salvador, en El Salvador, San José, en Costa Rica y Santo Domingo, en República Dominicana.

El reporte busca generar nuevas formas de lectura de los factores de desarrollo de las metrópolis centroamericanas, y sobre ellas, formular soluciones urbanas para crear nuevos polos de desarrollo que puedan ser financiables por el BCIE.

El análisis se realiza a través de la metodología del Índice deProsperidad de las Ciudades (CPI), que propone parámetros de análisis de desarrollo urbano a partir del concepto de prosperidad.

Al respecto, Azan resume que en los tres países los temas de gobernanza y legislación son escasos, ya que existen deficiencias sobre cómo organizar el territorio, los corredores de transporte, y la articulación y conectividad de la ciudad.

De acuerdo con el informe, San José cuenta con buena infraestructura vial, pero el transporte público es deficiente, los autobuses son de propiedad privada y realmente no existe un transporte articulado. Los cantones (entidades que integran las provincias) de la Gran Área Metropolitana (GAM) tienen el reto de aumentar el área para conectividad y favorecer el uso del suelo mixto.

Santo Domingo cuenta con un Metro y un cable aéreo, pero el CPI indica que hay mucho que mejorar en conectividad, ya que sólo 13.9% del área urbana se encuentra a menos de 400 metros de una estación de tren o ruta de transporte público. Existe también una limitada diversidad en el uso del suelo.

En San Salvador todas las municipalidades que componen el área metropolitana tienen una densidad mucho mayor a la ideal, y tiene el reto de mejorar la calidad y cobertura de sus sistemas de transporte, ya que los tiempos de viaje comienzan a ser elevados. Además, debe mejorar su oferta de espacio público para aprovechar las ventajas de la densidad poblacional y reducir las externalidades negativas derivadas de la congestión.

En Centroamérica, uno de los países que más está invirtiendo en infraestructura para la movilidad de los habitantes citadinos es Panamá, que ya cuenta con dos líneas de Metro y está por iniciar la construcción de una tercera. Azan explica que la alcaldía pasada permitió, desde CAF, generar varios ejemplos de espacio público e integrar zonas, ya que una de las características principales de la ciudad es que no tiene banquetas.

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EL AUTOMÓVIL, EL GRAN PROBLEMA

El Quinto informe Estado de la Región, elaborado por el Programa Estado de la Nación (PEN), señala que en las ciudades de la región el transporte público no logra resolver los problemas de movilidad de manera eficiente y limpia, y no existe conectividad entre las diversas modalidades y rutas, lo que ha generado que cada vez más personas opten por el transporte privado.

El estudio indica que Guatemala tiene el parque automotor más grande en términos absolutos, y el área metropolitana recibe en promedio 1.1 millones de vehículos, no obstante que desde el punto de vista técnico sólo tiene capacidad para 350,000 unidades. Sin embargo, la mala calidad de los sistemas de transporte no hace viable que la gente cambie el auto por algún medio masivo, por lo que una línea de trabajo del CAF es buscar fuentes de financiamiento para la operación y mantenimiento de la infraestructura y los vehículos.

Steinvorth coincide al señalar que la baja inversión en transporte público hace que éste no logre satisfacer las necesidades de las personas y quienes lo utilizan muchas veces es porque no tienen otra opción: “Los esfuerzos no se han enfocado en mover gente sino en mover carros”, advierte.

POSIBLES SOLUCIONES

Para Steinvorth, es imprescindible contar con planes de uso de suelo y ordenamiento territorial directamente ligados con proyectos de movilización de personas y no de ampliación de la infraestructura. “En nuestros países la infraestructura peatonal es algo que se deja totalmente de lado. Entonces, las personas que se desplazan a pie no lo pueden hacer de una manera cómoda”, analiza.

En tanto, Azan opina que la integración es la clave para mantener la sostenibilidad, por ejemplo, en Panamá el CAF trabaja para integrar tarifaria y físicamente sistemas como el Metro y Metrobús (autobuses de rápido tránsito, BRT en inglés), para lograr una cobertura en toda la ciudad, y contar con un sólo ticket y tarifa única. Además, recomendó a la municipalidad que incluyera el uso de parquímetros para generar ingresos y empezar a reducir el espacio del vehículo privado y con ello ampliar el espacio para el sistema público.

En la región hay un creciente interés por generar infraestructura ciclista, sin embargo, el gran problema es que se hace de manera desarticulada y sin seguridad para los usuarios.

En Costa Rica, dice Steinvorth, el sector privado es el que está impulsando el tema de movilidad, promoviendo el uso de bicicletas eléctricas, que ha tenido buena aceptación: “Tenemos que enfocarnos en mejorar la movilidad activa, ya sea peatonal o ciclista, porque contribuye a mejorar el medio ambiente y la salud de las personas, además de ser de bajo costo, ya que el gasto en transporte de una persona es de alrededor de 13% a 15% de sus ingresos mensuales”.

Frente a los problemas de congestión van apareciendo modos individuales de transporte como las bicicletas públicas, que están cobrando importancia en toda Latinoamérica, y recientemente las patinetas, que en el caso de Europa ya están superando a la bicicleta, comenta la especialista de CAF.

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“La bicicleta es sin duda el vehículo para cortas y medianas distancias por excelencia para las ciudades, y de hecho todas las ciudades están adaptándose, desalentando el uso del auto particular”, subraya Pablo Azorín, jefe de Seguridad Vial y Medio Ambiente de la Federación Internacional del Automóvil para Latinoamérica (FIA Región IV).

Pero advierte que para que este medio de transporte sea eficiente debe contar con una amplia infraestructura de ciclovías que esté conectada al transporte público. “Los países tienen que acelerar sus procesos y entender que las personas se están moviendo de otra forma, y las ciudades no están preparadas para esta conjunción que se esta dando de distintos modos, velocidades y usos”, dice Azan.

HACIA LA MOVILIDAD ELÉCTRICA

Para 2050, la flota de automóviles en Latinoamérica llegará a 200 millones de unidades, lo que significará un aumento de la demanda de combustibles y de las emisiones de gases de efecto invernadero, señala el Informe Regional de Movilidad Eléctrica 2017, de EUROCLIMA+ y ONU Medio Ambiente.

Según el documento, un despliegue acelerado de la movilidad eléctrica en la región disminuiría aproximadamente en 1.4 gigatoneladas las emisiones de CO2 y generaría un ahorro en combustibles cercano a 85,000 millones de dólares (mdd) en el periodo 2016-2050.

Steinvorth apunta que, en Centroamérica, debido a la gran cantidad de vehículos particulares, es complicado suplir toda esa demanda con transporte eléctrico, no obstante, existen esfuerzos en electrificación de las flotas del transporte público, que a nivel de ciudad tiene gran impacto, porque los vehículos diésel que se ocupan en la mayoría de las ciudades de Latinoamérica son altamente contaminantes.

Azorín es tajante al decir que, para favorecer la movilidad eléctrica, se debe terminar con los subsidios a los combustibles a nivel regional, además de fomentar incentivos que van desde la disminución de los aranceles de importación o del IVA, hasta el pago de patente o impuesto por dos o tres años.

Costa Rica ya presenta avances en este tema. La Ley de Incentivos y Promoción para el Transporte Eléctrico, tiene la exoneración de los siguientes impuestos: general sobre las ventas, selectivo de consumo, sobre el valor aduanero y a la propiedad. El porcentaje va de 50% a 100%, dependiendo el rubro.

“Estamos presenciando una revolución en la industria; muchas automotrices han anunciado que a 2030, los más conservadores a 2050, ya no van a producir vehículos a combustión. Además, en un futuro se convertirán en proveedores de movilidad, como lo que está sucediendo actualmente con los patines eléctricos y las bicicletas”, comenta Azorín.

Con el incremento en la población, las ciudades deberán convertirse en proveedoras de movilidad, y prepararse para en un futuro implementar la conectividad, tener vehículos interactuando con la vía para prevenir accidentes, con el congestionamiento para evitar demoras y ofrecer rutas alternativas, y a largo plazo dar paso a la conducción autónoma, pero para que eso suceda nuestras vías de circulación deben estar mejor señalizadas y en óptimas condiciones, concluye Azorín.

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