Un hecho que sigue marcando la desigualdad entre hombres y mujeres es la brecha salarial entre ambos sexos. Una muestra de ello es que el Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) señala que las mujeres tendrán que esperar 217 años antes de llegar a ganar lo mismo que los hombres y tener igual representación en el trabajo.

En este mismo sentido, el WEF indica que la población femenina recibe una paga que está apenas por encima de la mitad de lo que obtienen los hombres, por lo que el organismo reportó una brecha salarial de un 58% entre los sexos.

La situación en América Latina de la desigualdad de salarios es marcada, así lo considera la Organización Internacional del Trabajo (OIT). En su estudio “Mujeres en el mundo del trabajo: Retos pendientes hacia una efectiva equidad en América Latina y el Caribe” revela que las mujeres en la región Caribe ganan 17% menos salario que los hombres por hora trabajada.

Lo anterior lo respalda el organismo en su Informe Mundial de Salarios 2018/2019, el cual establece que los países con menor brecha de salario por mes la tienen Panamá (-0.7%), Ecuador (1.8%), el Salvador (4.6%), Costa Rica (7.8%) y Perú (9.2%).

Asimismo, los países de Latinoamérica con mayor brecha son Argentina (25%), Uruguay (23%), Chile (21.6%), México (20.2%), Brasil, (20.1%) y Paraguay (12.3%).

Ante este contexto, la OIT sostiene que aún no hay señales de igualdad de género en los mercados de trabajo latinoamericanos, por lo cual es necesario que los países tomen medidas para contrarrestar la situación y revisen las políticas de empleo que persisten. Para la institución algunos factores que generan esta brecha están relacionados a estereotipos, comportamientos y normas sociales de cada territorio, así como escenarios de discriminación y división sexual del trabajo.

Pese a este contexto, instituciones internacionales e iniciativas del sector privado buscan hacer frente a esta problemática. Un ejemplo es el el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que implementó en Latinoamérica la iniciativa de Paridad de Género del Foro Económico Mundial, la cual opera en Argentina, Chile y Panamá, además esta llegará a Colombia y Perú.

Una iniciativa privada como SheWorks! Tiene claro que el sector privado tiene que hacer su parte en este tema, por lo que ésta lanzó un marketplace de talento femenino calificado para conectar compañías en busca de talento con mujeres profesionales a través de oportunidades laborales en la nube.

La educación no es el problema

En el Informe Mundial de Salarios 2018/2019 de la OIT, el organismo explica que la educación no es el problema principal de la brecha salarial entre hombres y mujeres, debido a que las mujeres asalariadas de todo el mundo tienen el mismo ―si no mejor― nivel educativo que los hombres.

No obstante, la segregación ocupacional y la polarización de los trabajadores por género de las industrias y de los sectores económicos destacan como factores clave, indica la OIT.

La empresaria costarricense Monica Segnini considera que otros factores que permiten que esta brecha exista son la informalidad y la necesidad de la mujer de incursionar en el ámbito laboral remunerado, lo cual ha sido aprovechado por algunas compañías como mecanismo para reducir sus costos operativos. 

En este mismo sentido, la CEO y Fundadora de SheWorks!, Silvina Moschini, expone que la falta tecnología y transparencia es una de las causas por las que existe esta brecha. “La participación de las mujeres disminuye por no poder conciliar sus vida laboral y personal porque las compañías siguen trabajando con esquemas obsoletos en donde todavía se mide la presencia física en la oficina y no el trabajo realizado”, agrega.

Además, ONU Mujeres establece que las mujeres en el mundo ganamos en promedio 77 centavos por cada dólar que reciben los hombres en igualdad de condiciones laborales.

Más de la mitad de las mujeres abandonan sus puestos de trabajo cuando se convierten en madres y mientras más tiempo estén ausentes del mercado, más difícil es lograr la reinserción y pelear por un sueldo justo, señala la Fundadora de SheWorks!.

Caminos para una solución

El BID puso en marcha la iniciativa de Paridad de Género del Foro Económico Mundial. Este programa identifica y busca reducir las barreras que impiden la igualdad de oportunidades de trabajo para las mujeres y lograr mismas condiciones laborales que los hombres, a través de planes de acción para incrementar las mujeres en el trabajo, reducir la brecha salarial y promover la participación de las mujeres en puestos de liderazgo.

Desde la iniciativa SheWorks!, Moschini cuenta que promueve la inclusión laboral de las mujeres a través de la tecnología con oportunidades de trabajo en la nube. “Nuestra estrategia de compensación es 100% basada en datos de compensación de mercado y de acuerdo con la experiencia, el rol y el nivel de estudios, entre otras, sin importar sexo o edad”, agrega.

Asimismo, Segnini expone que las acciones para disminuir las brechas de salario entre hombres y mujeres no solo se limitan a las campañas y legislaciones relacionadas con la igualdad y el trato justo, sino también a un fuerte recordatorio de una adecuada estructura organizacional, donde los perfiles de puestos están bien definidos y por ende la remuneración salarial va a depender de tales funciones y obligaciones.

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