Por Nuria Marín Raventós

Gracias a la Cuarta Revolución Industrial y al ritmo exponencial de los cambios, entre ellos, la duplicación del conocimiento (Curva de Fuller), para citar uno, hoy los conocimientos si bien son importantes, deben estar acompañados de las llamadas habilidades blandas.

Como progenitores nos concentramos en la elección de una escuela, colegio o universidad en particular, olvidando que esta es parte de la educación, pero no la única, también será importante cultivar actividades desde jóvenes que ayuden a desarrollar otro tipo de habilidades y el deporte es una de ellas.

Si bien la recomendación es igualmente valiosa para hombres y mujeres, en el caso de estas últimas tiene mayor relevancia ante los múltiples obstáculos que enfrentarán en su inserción laboral producto de los aún persistentes estereotipos y discriminación por razones de género que enfrentarán en su carrera profesional.

En esa línea, la Escuela de Negocios de Harvard organizó el panel “Deportes como aula de aprendizaje: mujeres en el deporte, liderazgo y empoderamiento” al que invitó a mujeres destacadas en su vida profesional y que en su juventud destacaron como atletas de alto rendimiento.

Participaron Maura Healey, procuradora general del Estado de Massachusetts (puesto de elección popular), Jessica Gelman, CEO de Kraft Analytics Group, Allison Feaster, directora de desarrollo de talento de los Celtics, Katey Stone y Katey Delaney-Smith, entrenadoras de jockey y baloncesto de Harvard, respectivamente. Coincidieron que la más importante lección recibida en el deporte es que ante un fallo o pérdida, al día siguiente “te levantas y lo intentas de nuevo.”

Healey narró cómo en la campaña miembros importantes de su partido le dieron el apoyo a su contrincante, lo que le provocó una fuerte caída en las encuestas. Luego de literalmente “secarse las lágrimas” se sobrepuso y redobló esfuerzos con todo su coraje, algo que como atleta entendía muy bien.

En el deporte se aprende que el fracaso es intrínseco al éxito, y que la meta deseada sólo se logrará como el fruto de mucho trabajo, esfuerzo y disciplina concentrada en desarrollar mejores habilidades cada día.

Sea en un deporte individual o colectivo, el o la atleta no está solo, por lo que para su triunfo debe desarrollar importantes capacidades de comunicación y trabajo en equipo, habilidades también indispensables en un mundo laboral.

Un(a) atleta tal como un líder debe de conocer muy bien a su equipo, técnico y compañeros, mostrar empatía a sus necesidades y conocer además sus fortalezas y debilidades, para así poder apoyarles en su mejoramiento y en un mejor desempeño, clave para el éxito en la cancha y en el mundo laboral.

Como presidenta de ALAS, ONG dedicada al empoderamiento de mujeres en Costa Rica, luego de un estudio que nos tomó más de un año, nos sorprendió ver cómo las áreas de mejora no eran técnicas, sino emocionales. Para empoderarlas había que fortalecer su confianza y seguridad en sí mismas.

El creérsela, el decirle adiós al auto sabotaje, al síndrome de la impostora, el superar el miedo al fracaso, el no temer asumir responsabilidades o aprovechar oportunidades, son parte de nuestro trabajo y los talleres que impartimos, habilidades que hubiésemos deseado hubieran podido ser desarrolladas a más temprana edad mediante la práctica del deporte.

Mediante el deporte, y mejor si es de alto rendimiento, se desarrollan habilidades claves en el ejercicio de altos cargos de poder como juntas directivas, fortalecimiento del pensamiento estratégico, disciplina, el aprendizaje continuo, la visión de anticiparse a los importantes cambios o tendencias, así como la capacidad de sobreponerse a resultados adversos y finalmente liderar al equipo o equipos al éxito dentro de la cancha o fuera de ella.