Por Marysela Zamora

Yo no tengo ningún ritual de final de año. Sin embargo, este año implementamos en mi emprendimiento algo que me ha encantado: hicimos una ceremonia de despedida de procesos. Tal como muchas personas emprendedoras de Costa Rica, tuvimos un año lleno de retos por un país en el contexto de nuevo plan fiscal, pocas políticas amigables con emprendedores y un hartazgo nacional sazonado con poco diálogo entre todas las partes. No escapamos de una Latinoamérica compleja políticamente. No obstante, somos muchas personas las que mantenemos nuestro centro que definitivamente vendrán tiempos mejores.

¿Qué es eso de “ceremonia de despedida”? – Bueno, por más hípster que suene, lo cual posiblemente es; se trata de una manera grupal de cerrar ciclos. Y es que aprender a cerrar ciclos con gracia y fortaleza es todo un arte. Después de tantos retos y tener un equipo de trabajo que nos sostenemos ante el huracán, no es cosa menos. Estoy segura que en sus empresas y organizaciones han tenido momentos muy difíciles y que a veces detenernos un segundo: cerrar los procesos y pensar sobre lo aprendido, agradecer y soltar es una de las cosas que nos puede mantener intactos como comunidad.

Una vez mi mentora me dijo “Mary, sea cual sea el proceso que hayas iniciado, siempre asegúrate de cerrar bien los ciclos que abrís”. La sabia Dra. Deidre Combs  me estaba enseñando que hay que asegurarse que cada viaje que emprendemos lo tenemos que cerrar bien,  para iniciar el siguiente, de manera generosa. La verdad es que trabajamos con seres humanos y el trabajo de hacer- hacer- hacer tiene que ser definitivamente acompañado de procesos de reflexión y de crecer el grupo y comunidad para ser mejores en el próximo proyecto y poder cumplir nuestro propósito.

Reconectarnos entre nosotros mismos como comunidades dentro de nuestros trabajos no solo trae mejor desempeño y creatividad, sino que es vital. A veces es difícil escuchar estas ideas, porque vemos nuestros trabajos como algo mecánico, pero ya se acabaron esos tiempos, ahora nos toca utilizar todo nuestro potencial para crear soluciones desde nuestro talento. El talento se nutre de poder ver hacia atrás y entender qué aprendimos para mejorar. Ahora sabemos más, nos toca actuar acorde.

Nuestra ceremonia fue sencilla: nos sentamos en círculo, en el centro pusimos los nombres de esos proyectos que se cerraban, los que amamos y los que odiamos, y cada uno de nosotros tenía que dar un par de frases de porqué estábamos agradecidos de que haya sucedido y qué nos llevábamos. Nos ayudó a ver cómo crecimos y cómo definitivamente no somos los mismos de ayer, y que ahora seguimos con los sueños intactos pero con la piel más gruesa y los sentidos más vivaces, porque el hambre por cambio no se quita, se dosifica con estrategias, las cuales son más efectivas entre más vivamos. ¡Démosle un abrazo a este año que se va y midamos todo lo que nuestros músculos de líderes y lideresas han crecido! ¡Felices fiestas!

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