EFE.- La Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá (Cciap) confía que en el establecimiento del nuevo salario mínimo, que regirá por los próximos dos años, se tomen decisiones sensatas que ayuden a la reactivación económica del país y al fortalecimiento de su competividad.

Hasta ahora, la postura de la empresarial ha sido que en caso de impulsarse un alza, se base en datos técnicos y no se trate de un aumento populista.

El presidente de la patronal empresarial, Jorge de la Guardia, en un pronunciamiento público pidió en ese sentido al actual Gobierno del presidente Laurentino Cortizo, que asumió el 1 de julio pasado, que consolide el liderazgo “que Panamá precisa para alcanzar metas estratégicas en lo social y en lo económico”.

En lo económico, De la Guardia abogó por alcanzar “prontamente” una reactivación de los diversos frentes de producción para frenar su “deterioro” como para ampliar y fortalecer la competitividad interna y regional, “necesarias para la atracción de capitales y la generación de empleo”.

Pero remarcó que “esto será posible en la medida en que se tomen decisiones responsables, especialmente con respecto al salario mínimo”.

TAMBIÉN LEE: Panamá: inflación disminuye 0.3% hasta noviembre de 2019

Las negociaciones entre patronos y sindicatos de Panamá para consensuar el salario mínimo que debe entrar en vigor el próximo enero fracasaron. Será el Gobierno el que defina su importe para los próximos dos años.

El organismo laboral ha pugnado por que el salario se homologue en todas las regiones del país, y no sea diferenciado como hasta ahora.

El 10 de diciembre llegaron a su fin las sesiones de la mesa de negociación instalada en agosto pasado en la que empleadores y trabajadores, con la mediación del Ministerio del Trabajo y Desarrollo Laboral (Mitradel), expusieron sus posiciones sin llegar a un acuerdo sobre el ajuste del salario mínimo, que ahora oscila entre 265 y 721 balboas (aproximadamente la misma suma en dólares estadounidenses).

En Panamá existe una veintena de salarios mínimos y la ley estipula que deben revisarse cada dos años.

La legislación dispone del mecanismo de la mesa de negociación o Comisión Nacional de Salario Mínimo y dicta que, de no lograrse los acuerdos entre trabajadores y empleadores, como históricamente ha ocurrido, debe ser el Ejecutivo el que defina el tema.

En 2017, el entonces Gobierno de Juan Carlos Varela decretó un alza del sueldo mínimo del 6.5 % para las grandes empresas y del 4.5 % para las pequeñas.

La economía de Panamá vive un ciclo de ralentización que llevó al producto interno bruto (PIB) a crecer un 3.7 % en 2018, la tasa más baja en una década, al tiempo que el desempleo ha escalado hasta el 7.1%.

Además de la Cciap, también el Consejo Nacional de la Empresa Privada de Panamá (Conep) ha expresado sus consideraciones sobre el salario mínimo, y alertó de las repercusiones que puede generar en la pequeña y mediana empresa cualquier ajuste salarial que se haga.

El Conep ha señalado que las perspectivas de crecimiento tampoco son alentadoras, en tanto que sectores como la construcción, la industria manufacturera y el comercio también se han contraído.