Por Javier Murillo Acuña*

En distintos escenarios se ha mencionado que la tecnología no reemplazará muchas de las habilidades necesarias para los trabajos del futuro. Simplemente actuará como un defensor e integrador y hará que en el futuro la fluidez digital sea tan importante como la alfabetización y la capacidad de cálculo. Sin embargo, para avanzar sobre ese camino se requiere entender distintas pistas de nuestras vidas.

En las micro, medianas y grandes empresas hay un temor (razonable) en torno a ¿qué tanto puede desplazar al ser humano el avance de la inteligencia artificial? ¿Cómo es que la automatización no acabará con los trabajos y podría hacerlos más eficientes? Para ir respondiendo a estas grandes dudas, hay que mencionar que existen roles laborales estables y novedosos en este engranaje laboral que funcionan cotidianamente en varios países de América con base en el Foro Económico Mundial. Actividades como las de los directivos y ejecutivos de empresas, gerentes de operaciones, desarrolladores y analistas de software, así como científicos y analistas de datos, según los pronósticos, seguirán teniendo un papel preponderante y vigente hacia el futuro.

Es menester resaltar los nuevos roles profesionales a los que desde ahora hay que seguir de cerca y entenderlos para sumarlos a nuestras empresas. Nos referimos a los científicos, analistas de datos, especialistas en IA y lenguaje de máquina, gerentes de operaciones, especialistas de big data, expertos en transformación digital y claro, un excelente y capacitado equipo de mercadotecnia.

No podemos negar que a medida que se afianza la era de la automatización, tanto los jóvenes que ingresan en al mercado laboral como los que ya están establecidos en sus carreras, están preocupados por el aumento de las máquinas. Si bien los robots serán cada vez más potentes, los humanos realmente serán más importantes. La fuerza laboral para 2030 necesitará una base de habilidades que los establezca para muchos trabajos y roles diferentes en lugar de una sola carrera. Necesitarán una cartera de habilidades humanas como el pensamiento crítico, la percepción social y la resolución de problemas complejos para seguir siendo competitivos y resistentes en la pista laboral.

Los dueños de compañías, no importa el tamaño, tendrán que incorporar en sus presupuestos programas de capacitación para fomentar y contratar a personal que cuente con la siguiente lista de aptitudes adicionales a las que mencionamos como: pensamiento analítico y creativo, aprendizaje activo y aprendizaje estratégico, habilidades de diseño y programación de tecnología, liderazgo e influencia social, inteligencia emocional, razonamiento e ideación para la resolución de problemas. 

El trabajo del futuro

La fluidez digital será esencial para todos los nuevos trabajos. Esto no significa que todos necesitemos codificar como un programador de Apple. Es esencial comprender la tecnología, cómo interactuar con las computadoras, los teléfonos inteligentes, redes sociales y todo lo que viene después. Llegaremos a pensar en la alfabetización digital como lo hacemos en la alfabetización regular: un requisito previo para casi cualquier trabajo.

Un estudio reciente del Instituto Tecnológico de Massachusetts dio a conocer que la Inteligencia Artificial y la robótica no tendrán un impacto “tan exagerado” en la fuerza laboral como se presupone. Su conclusión es que la principal consecuencia será el aumento de la desigualdad, ya que los trabajadores no se han beneficiado del progreso tecnológico que se ha logrado en diferentes potencias ni del crecimiento de la productividad que hemos experimentado.

En más del informe “Trabajo del Futuro” del Instituto Tecnológico de Massachusetts, la tecnología ha generado una mayor productividad en los últimos 40 años, pero eso no se ha traducido en una prosperidad compartida para los trabajadores. De 1973 a 2016, la productividad laboral aumentó en un 75%, pero la compensación económica de los trabajadores solo aumentó en un 12%. Cabe acotar que, según el estudio, las personas negras fueron aquellas más perjudicadas por el estancamiento salarial.

Mientras que organismos como la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) estiman que los autómatas acapararán más de la mitad de los empleos en España, por ejemplo, o informes como el de la consultora PwC (Price Waterhouse Coopers) aseguran que la IA afectará a un tercio de la fuerza laboral en 2030, los expertos norteamericanos consideran estas predicciones como desmedidas y hasta irresponsablemente catastróficas.

En la próxima década, la tecnología y la automatización interrumpirán la mitad de todos los trabajos. Algunos cambiarán dramáticamente. Otros desaparecerán por completo, reemplazados por trabajos que aún no se han inventado. Estamos viviendo una era de cambio radical, con los últimos avances en inteligencia artificial y automatización que transforman nuestra forma de trabajar, incluso en campos inesperados como el derecho y el servicio al cliente.

La empresa china Changying Precision Technology Company es un ejemplo de lo que en este espacio exponemos. Hace un par de años contaban con 650 empleados, ahora están contratados solo 60 que realizan el resto de las labores. El resultado ha sido aparentemente “espectacular”, explican sus directivos, ya que han registrado un aumento del 250% en la producción. La plantilla humana se reducirá aún más para quedarse en tan solo 20 personas que se encargarán de gestionar y mantener esa maquinaria robótica. Los robots industriales son ya tradicionales en industrias como la automovilística, pero otras industrias están comenzando a dar también ese paso. Datos de la Universidad de Oxford advierten que este tipo de automatización iría mucho más allá para imponerse en profesiones tan variadas como los cocineros (que no chefs), analistas financieros o los técnicos dentales.

*El autor es experto en transformación digital e inteligencia artificial. Es cofundador de Metrics.