EFE.- Taiwán acudirá a las urnas el próximo día 11 para unos comicios presidenciales en los que, como es habitual, las relaciones con China jugarán un papel clave. Pero, pese a que las tensiones políticas sean palpables, esta potencia tecnológica regional sigue dependiendo en gran medida de los mercados chinos.

En 2018 China fue el socio comercial número uno de Taiwán (24 % del total de intercambios con el resto del mundo), y representó el 29 % de las exportaciones y el 19 % de las importaciones del país, según datos del Ministerio de Economía.

Si a estos datos se agrega el comercio con Hong Kong, que es parte de China pese a contar con un sistema aduanero independiente, los intercambios suman el 31 % del total, muy superior a los de Estados Unidos (12 %) o Japón (11 %).

Entre enero y noviembre -último mes con estadísticas disponibles- de 2019, la tendencia se mantiene, aunque con un leve declive del comercio con China en favor de Estados Unidos.

El subdirector del Instituto de Investigación Económica de Taiwán (TIER), Darson Chiu, cree que la economía taiwanesa cada vez dependerá menos de China.

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No obstante, Chiu reconoce a Efe que, pese a que las tensiones políticas entre Pekín y Taipéi han aumentado durante la presidencia de Tsai Ing-wen -candidata en estas elecciones por el gobernante Partido Demócrata Progresista (PDP)-, el comercio a través del Estrecho de Taiwán “representa aún más de lo que vimos con el último Gobierno”.

Tsai -bajo cuyo mandato, que comenzó en 2016, la séptima economía asiática ha crecido de media un 2,7 %- se enfrenta en las urnas a Han Kuo-yu, candidato del opositor Kuomintang (KMT), favorable a mejorar las deterioradas relaciones con China.

La República Popular China ve a la República de China -nombre oficial de Taiwán- como una provincia rebelde desde que las tropas comunistas de Mao Zedong derrotaron a Chiang Kai-shek, líder del KMT, en 1949. Chiang y sus leales huyeron y establecieron su Gobierno en la isla de Taiwán, independiente de facto desde entonces pese a que Pekín sigue insistiendo en que la reunificación es inevitable.

COMPETICION TECNOLOGICA

El campo en el que Taiwán todavía sigue manteniendo su superioridad frente a China es en la industria de alta tecnología, y expertos como Chiu o la jefa del Departamento de Economía de la Universidad de Tamkang, Lin Yen-ling, afirmaron a Efe que seguirá siendo así debido a la estabilidad y la calidad de sus productos.

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“La industria de semiconductores de Taiwán todavía va muy por delante de la de China. China está intentando ávidamente desarrollar su propia industria de semiconductores porque los necesita para la próxima era del 5G (redes de quinta generación), en la que habrá una gran demanda de chips”, explica Chiu.

“Por eso, están intentando captar a los ingenieros de semiconductores de Taiwán con sueldos más altos”, apunta el experto.

El académico del TIER cree que Taiwán ha aprendido de la experiencia del pasado, cuando China copiaba las técnicas clave de sus principales industrias tradicionales.

“Esto permitió a los manufactureros al otro lado del estrecho de Taiwán producir en grandes cantidades, provocando que los precios cayesen mucho. Por eso, Taiwán no está permitiendo a sus industrias de semiconductores mudarse a China tan fácilmente”, indica.

CALIDAD CONTRA CANTIDAD

Ambos analistas creen que Taiwán sigue teniendo ventaja debido a que es capaz de garantizar la calidad de sus productos, aunque China cuenta con una ventaja importante: la capacidad de producir a escalas masivas.

“La fuerza de China reside en su capacidad para producir rápidamente y en grandes cantidades. Con el constante aumento del poder de China, cada vez será más difícil para Taiwán”, advierte Lin.

No obstante, la profesora matiza que “los productos chinos todavía no pueden sustituir a todos” ya que “Taiwán todavía tiene su propio mercado debido a la estabilidad y la calidad de sus bienes de alta tecnología”.

Entre las compañías taiwanesas más conocidas figura precisamente una dedicada a este sector: Foxconn, mayor fabricante de productos electrónicos por encargo del mundo, incluidos los iPhone y los iPad de Apple.

“Podría haber competición en productos de menor calidad -agrega Chiu-, como en el diseño de los circuitos integrados o en el encapsulado de chips, pero Taiwán todavía retiene los conocimientos clave de la más alta tecnología”.

No obstante, el experto no ve demasiada competición entre Taiwán y China, ya que la isla se sitúa en la parte más alta de la cadena de suministro, produciendo bienes intermedios, mientras que China se encuentra en la parte baja, ensamblando componentes para los productos finales.

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“Taiwán está más avanzada que China en cuanto a técnicas porque empezó a desarrollar sus semiconductores antes. Pero, en cuanto China las aprenda, seguramente Taiwán sea sustituida”, advierte.

¿UN GANADOR DE LA GUERRA COMERCIAL?

La guerra comercial que China y Estados Unidos libran desde marzo de 2018 ha causado grandes inestabilidades e incertidumbres a nivel global al tiempo que ha comenzado a cambiar las estructuras comerciales mundiales, pero en toda crisis hay ganadores.

De hecho, tanto Chiu como Lin creen que la tensión entre ambas potencias impulsará las exportaciones de Taiwán.

Lin afirmó que la dependencia económica taiwanesa en China está decreciendo debido a la guerra comercial que libran Pekín y Washington.

“La guerra comercial China-Estados Unidos ha reforzado las relaciones económicas entre Taiwán y Estados Unidos. Y, debido al aumento del coste de la mano de obra en China, las fábricas taiwanesas están cambiando China por el Sudeste Asiático”, explicó.

Para Chiu, el conflicto entre Pekín y Washington “es un ajuste estructural del comercio mundial y regional”: “China busca otros mercados a los que exportar más allá de Estados Unidos, y Estados Unidos busca otros mercados de los que importar que no sean China”.

“Cuando se estabilice este ajuste estructural -apostilla-, seguramente beneficiará a Taiwán debido a los cambios en la cadena de suministro”.

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