EFE.- El borrador del acuerdo de la Convención para la Diversidad Biológica de Naciones Unidas publicado este lunes está basado en “informes científicos y técnicos en línea con las recomendaciones de los expertos”, asegura el ministro costarricense de Medioambiente, Carlos Manuel Rodríguez.

El borrador recoge como objetivo la protección del 30 % de los recursos terrestres y marinos hasta 2030, y sus puntos se discutirán hasta la celebración en octubre próximo de la Conferencia sobre Biodiversidad de la ONU en Kunming (China).

El proceso para la elaboración del borrador tiene “un trabajo en línea con las aspiraciones que los científicos nos han recomendado”, que basa su punto de partida en una base científica y técnica, y da garantías sobre esa línea, “evitando errores” que presenta, por ejemplo, la Convención de Cambio Climático, explica Rodríguez en entrevista con EFE.

La propuesta posee una “visión integral” para abordar todos los elementos necesarios para “capitalizar la experiencia relativamente fallida de lo que fue el Acuerdo de Aichi en el proceso 2010-2020”.

Ese abordaje metodológico parte de esa experiencia. Ahora se discutirán “asuntos más concretos y precisos con el objetivo a largo plazo 2020-2050, con las metas e indicadores para 2030” que deben ser “ampliables”.

“Creo que mi única observación es la movilización de recursos financieros”, sostiene, porque la meta 2020 de Aichi “fue muy débil”.

En este momento, “cualquier acción respecto a la naturaleza y la biodiversidad está condicionada por que todos los países podamos movernos de forma muy eficiente en dos direcciones”.

“La primera, en revertir todas las inversiones que generan deforestación y pérdida de ecosistemas naturales; la segunda, en movilizar recursos para garantizar la financiación de las acciones para proteger la naturaleza”, señala el ministro costarricense.

Esa movilización de recursos requiere que haya “más inversión en cooperación internacional y movilización doméstica a través de mecanismos ordinarios o innovadores que tienen que desarrollarse más y con mucho más trabajo”.

Costa Rica conjuntamente con Francia lidera la Coalición de Alta Ambición por la Naturaleza y los Pueblos (en la que además participan Finlandia, Gabón, Granada y el Reino Unido), que “se está encargando de generar las condiciones políticas a través de la información técnica y económica para que todos los países se comprometan en ese sentido”.

Y un “gran reto” para la Convención de Biodiversidad es “internalizar las políticas de conservación en la agenda de desarrollo, de inversión y de sectores como agricultura, pesca y combustibles”.

Hace falta “mucha más coherencia y consistencia” para que los países pongan la protección de la biodiversidad por encima de las agendas políticas de desarrollo económico.

Sobre las negociaciones del borrador de la Convención sobre Biodiversidad, Rodríguez anima a todos los países a actuar con “ética y responsabilidad” frente a las futuras generaciones para dejarles un planeta saludable y limpio.

Porque cada dólar invertido en la protección de la naturaleza se revierte en muchos dólares positivos en servicios ambientales necesarios para el desarrollo económico y social de los países.

Rodríguez ha explicado que en ese sentido Costa Rica, con el 92 % de territorio marino, se ha propuesto integrar el océano de forma integral en todos los ámbitos del desarrollo del país, con mayor gobernanza y planificación marina, bases para un uso sostenible y racional de todos los recursos y la participación de todos los actores del sector del mundo marino.

“Hay un diálogo abierto para lograr un equilibrio con todos los sectores involucrados en el océano”, porque ese equilibrio “existe en el mundo terrestre de Costa Rica, pero no en el relacionado con el océano”.

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