Por Jeraldine del Cid

Tras la jornada de cambio de gobierno en Guatemala, el pasado 14 de enero, que se caracterizó por una inusual demora y una convulsa juramentación de diputados al Parlamento Centroamericano, este país presenta grandes retos que la nueva administración deberá enfrentar. Los principales problemas a resolver son la pobreza, la desigualdad, la violencia y la impunidad. Alrededor de estos deberá mantener la gobernabilidad, la estabilidad de las instituciones y para ello, enfrentar la corrupción, además de articular un programa de seguridad pública y ciudadana apegado a la garantía de los Derechos Humanos.

Ante la falta de atención profunda a la pobreza y pobreza extrema, Guatemala está en sus peores momentos desde el 2000. Más de la mitad de la población se encuentra en pobreza, casi un tercio de guatemaltecos se encuentran en pobreza extrema y uno de cada dos menores presentan desnutrición crónica.  Esto se relaciona con las causas estructurales que conllevan a la migración masiva, fundamentalmente hacia los países norteamericanos.El aumento de migrantes es uno de los grandes rentos que enfrentará este nuevo gobierno y se complejiza con la alta cifra de menores no acompañados que parten rumbo a Estados Unidos, que en el 2019 alcanzó los 27.000.

Respecto a gobernabilidad y estabilidad de las instituciones. El primero punto a atender es la corrupción y la impunidad. Entre hechos que reflejan la existencia de un Estado capturado destaca que de los últimos cinco mandatarios tres de ellos han pisado la cárcel (Otto Pérez Molina, Álvaro Colom y Alfonso Portillo) sindicados o condenados por corrupción. El acto de ayer denota una clara intención de instrumentalizar las instituciones para perpetuar la impunidad al insistir casi en un acto, desesperado, para juramentar a ahora expresidente Morales como diputado del PARLACEN y que, de esta manera, siga gozando de antejuicio y no enfrente los diversos procesos judiciales abiertos en su contra. En definitiva, los procesos judiciales a funcionarios y exfuncionarios corruptos serán un reto para la nueva administración. En ese sentido, uno de los puntos críticos para Giammattei será la institucionalidad para atender la corrupción e impunidad.

Un aspecto relevante sobre la conformación de la institucionalidad está asociada a las diversas desigualdades y, en particular las brechas entre hombres y mujeres no serán superadas sin atender este problema específico. Es necesario señalar que, empezando por la conformación de su gabinete (únicamente dos mujeres), esta problemática destaca como un gran reto, que podrá enfrentar con el resguardo de institucionalidad específica como la Secretaría presidencial de la mujer y consolidar su carácter estatal.

Por último, el nuevo gobierno deberá buscar respaldos en los otros poderes, el legislativo y el judicial, ya que la legislatura recién juramentada está conformada por 19 grupos parlamentarios diversos y la bancada más grande es de la UNE, partido que fue derrotado en la segunda vuelta presidencial, lo cual augura dificultades en el ejercicio de gobierno que podrían afectar al funcionamiento de todo el andamiaje de los poderes estatales.

*Doctora en Ciencias Sociales por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, México. Miembro de la Red de Politólogas.