EFE.- El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, aseguró este martes que vetará una ley de agua que no garantice el derecho humano a este recurso y señaló que es “necesario” abrir el debate sobre una ley que es analizada en la Asamblea Legislativa.

Diputados de la Comisión de Medio Ambiente y Cambio Climático del Congreso estudian un anteproyecto de ley general de aguas, sin embargo, el análisis no ha avanzado porque los parlamentarios de derecha apoyan la inclusión de empresarios del sector agropecuario e industrial en la Autoridad Nacional del Agua (ANA).

Dicha situación es catalogada por diversos sectores como una amenaza de privatización del recurso hídrico que atentaría contra las mayorías.

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Bukele señaló, durante una conferencia de prensa, que la normativa que se apruebe en el órgano Legislativo debe “garantizar que el control del agua sea público”.

“Se debe de aprobar una ley de agua bien hecha y para ello se necesita abrir el debate para que se apruebe una ley de agua que garantice el derecho humano al agua, que no se privatice y que sea un bien público”, recalcó.

Además, el mandatario salvadoreño indicó que es necesario que la Administración Nacional de Acueductos y Alcantarillados (ANDA) “funcione de la mejor manera para que la gente reciba un servicio de calidad”.

Bukele brindó la noche de este martes una conferencia de prensa para informar a la población de que el “problema de algas” que afectó al agua que se distribuye en el Área Metropolitana de San Salvador “ya está resuelto”.

“Ahora podemos anunciar que resolvimos el problema de las algas, pero seguimos trabajando para que el desabastecimiento de agua que hemos tenido por décadas termine”, apuntó.

Esta situación llevó al país centroamericano a vivir desde finales de la semana pasada una crisis del servicio de agua, dado que al mal olor y color turbio se sumó a la irregularidad en el servicio en varias zonas de la llamada zona metropolitana de San Salvador.

Los ciudadanos utilizaron sus redes sociales, especialmente Twitter, para denunciar que la situación continuaba hasta esta fecha.

A raíz de esto, el Gobierno de Bukele lanzó un plan de “contingencia” con el que ha repartido 1,5 millones de botellas de agua para el consumo humano.

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