Aunque ha escrito e interpretado con éxito canciones de corte urbano, entre otros géneros, el corazón de Romeo Santos pertenece a la bachata, un ritmo musical bailable propio de la República Dominicana, con el que ha construido una reconocida trayectoria artística de más de dos décadas.

De hecho, el pasado 21 de septiembre abarrotó el Estadio MetLife de Nueva Jersey, Estados Unidos, donde más de 80,000 personas bailaron y corearon sus canciones. Ese momento lo convirtió en el primer artista latino en lograr esa hazaña y en lograr el concierto individual más taquillero en la historia del recinto deportivo, al destronar a la agrupación irlandesa U2.

Anthony Santos, mejor conocido como Romeo, es originario del Bronx, Nueva York, y cuenta con la nacionalidad dominicana debido a que su padre nació en la media isla. Su madre es de Puerto Rico, así que creció en una familia donde siempre estuvieron presentes las costumbres caribeñas.

“Le agradezco mucho a mi madre que a muy temprana edad me obligó a estudiar español, era extraño que a un joven nacido y criado en Estados Unidos lo pusieran en ese tipo de clases, pero mi madre me obligó y hoy se lo agradezco, aunque maldecía en ese momento”, comenta entre risas.

A los 13 años sintió la inquietud de escribir canciones en español, influenciado en exponentes dominicanos de bachata popular como Anthony Santos, Raulín Rodríguez y Frank Reyes, con quienes ha tenido la oportunidad de grabar a dúo temas escritos por él e inspirados en ellos.

Siempre que escuchaba música le despertaba la curiosidad por conocer quiénes eran sus autores y en su adolescencia se volvió un admirador de las letras del español Manuel Alejandro y del colombiano Kike Santander.

“La bachata fue que me eligió a mí, no yo al género, porque, no sé… siempre he escuchado todo tipo de música, pero cuando empecé a componer lo primero que sentí fue que todo lo que componía en mi mente tenía ese ritmo”, asegura.

Narra que hoy la creatividad le surge de diversas formas. Hay ocasiones en las que entra al estudio de grabación con una idea ya concebida, y con la compañía de un pianista o guitarrista la convierte en canción. Otras veces simplemente tiene deseos de componer, por lo que se encierra en el estudio de grabación que tiene en su casa, en Nueva York, o si está en otro lugar utiliza un equipo portable que adquirió hace cuatro años.

“La parte creativa es el motor de todo, nosotros los artistas también nos rodeamos de un montón de cosas que son importantes, como el mercadeo, la publicidad, tener carisma en el escenario, hay muchos factores, pero yo creo que en la creatividad es donde comienza todo”, expresa.

Para Romeo, la opinión de sus colaboradores cercanos es muy importante. Por eso, dice que cuando escribe una canción lo primero que hace es mostrarla a un grupo de familiares y amigos por separado. Incluso, en algunas canciones ha llegado a pedir hasta a 25 personas que las escuchen de manera individual antes de presentarlas al mercado; evidentemente muchas han ido a parar al bote de basura porque no lograron la aprobación.

“A veces sí me tengo que desintoxicar; es importante porque el proceso es muy abrumador; yo demoro un año y medio, a veces se demora un poco más, y sí me gustar estar unos meses de no escuchar nada que tenga que ver con música… no me gusta entrar en un estudio de grabación cuando demoro tanto con una producción”, dice.

Además de la creatividad, considera que la imagen es otro elemento que empuja el éxito en la carrera de un artista, debido a que es con la que se presenta al público. Por eso se confiesa un amante de la moda, a la que le imprime su propio sello.

“Me gusta vestir de una forma que la gente diga ‘así viste Romeo’. No me gusta parecerme a nadie y aunque tú veas a un artista con una misma camisa que yo tenga puesta, te puedo garantizar que no se la va a poner de la misma forma, no insinuando que yo me la ponga mejor, sino que trato de ponerle mi propia esencia, trato de agregarle accesorios y sus cositas, la actitud es muy importante, es fundamental”, afirma.

Pero su creatividad no para en el canto y la composición. Este artista también la lleva a la realización de sus videos, al arte de sus discos e incluso a su medio de vida. En su opinión, alguien que se dedica a las industrias creativas debe ser ingenioso incluso para subsistir:

“En Real Estate he hecho muy buenas inversiones y creo que es importante que el artista no sólo dependa de la música, para también poder dejarle un buen futuro a sus seres queridos y a sus hijos”.

De las letras al canto

En sus primeros años de vida Romeo no imaginó que de adulto rompería récords mundiales, como los cuatro reconocimientos que están registrados en el libro Guinness por ser el solista con más discos vendidos a fin de año en las listas de álbumes tropicales, con Formula: Vol 1, en 2012, Formula: Vol 2, en 2014, y Golden, en 2017. Asimismo, obtuvo un récord Guinness por ser el solista con la mayor cantidad de álbumes número uno en la lista de fin de año de Billboard Tropical Albums en 2012, 2014, 2015, 2017 y 2018.

En su adolescencia tenía clara la pasión que sentía por escribir canciones y soñaba que alguna vez serían interpretadas por artistas famosos, pero al canto llegó hasta los 16 años, cuando ingresó al coro de la iglesia Santo Tomás de Aquino del Bronx, más atraído por entablar amistad con las chicas lindas que integraban el grupo que por otra cosa, asegura el artista de 38 años.

En la secundaria, un año después, conoció a un profesor hondureño, Ronny, quien le presentó a los hermanos dominicanos Lenny y Mickey Santos, quienes ya tenían una agrupación llamada “Sueños”, que tocaba rock y otros géneros.

Ellos tocaban la guitarra y tenían un primo que cantaba, pero buscaban a otro intérprete que los acompañara. Entonces, decidieron escuchar lo que Romeo Santos tenía que ofrecer en materia de música.

“Cuando yo vi a Lenny ejecutar la guitarra y hacer esas bachatas clásicas, por mi timidez, de Anthony Santos, yo me quedé como ‘¡wao!’, anonadado; nunca había visto en mi vida un guitarrista que pudiese tocar así. Quizás en ese momento por ignorancia mía, yo entendía que quienes podían tocar así eran esos grandes artistas”, rememora.

Romeo cantó con ellos, les comentó su afición por la bachata y les habló de las canciones que tenía escritas, con lo que se ganó la oportunidad de formar parte del conjunto musical. Así crearon a Los Tinellers de la Bachata (voz dominicana para el vocablo inglés teenagers, que significa adolescentes), y más adelante cambió al nombre de Aventura.

“Hubo una química muy orgánica inmediatamente, ellos me invitaron a formar parte de la agrupación y yo quería, en ese momento mi madre no me dio el permiso, porque al igual que mi padre, era muy sobreprotectora”, precisa.

Romeo se sumó a la banda junto con su primo Henry Santos, después de convencer a sus padres de que su interés por la música era serio, así que con el grupo Aventura creó una nueva bachata, fusionando el ritmo con géneros como flamenco, pop, jazz, música urbana y hasta melodías árabes.

Su mezcla de palabras en inglés y español pronto caló en el gusto del público, además de que el originario del Bronx transformaba su voz naturalmente ronca en una multiplicadora de melodías que parecían caricias al oído de sus seguidores.

“Los que sí saben de canto me han dicho que mi estilo es muy extraño y particular en comparación con otros cantantes que sí utilizan el diafragma; yo hago una combinación: uso el diafragma y mi garganta, por eso es que yo canto de una forma y hablo un poco más ronco”, enfatiza.

El éxito del grupo llegó en 2002, cuando lanzó su disco We Broke the Rules, que contenía el tema Obsesión.

La fiebre de Aventura conquistó Europa, explica el periodista dominicano Máximo Jiménez en el libro La gran aventura de la bachata urbana, en el que narra la historia de la agrupación. Durante 16 semanas consecutivas, el sencillo Obsesión fue el número uno en Italia, y el fenómeno se extendió a Rusia, Austria, Francia, Alemania, España, Holanda, Bélgica, Suiza, Rumania, Bulgaria e incluso Israel, cita la publicación.

Como solista

Pero en 2011 Aventura se separó y Romeo siguió su carrera como solista. A partir de ese momento cosechó diversos reconocimientos como el premio al Cantautor del Año 2016 de la Sociedad Americana de Compositores, Autores y Editores (ASCAP, por sus siglas en inglés), “debido a su gran aporte a la industria de la música”.En noviembre de este año la revista Billboard declaró a su disco Formula: Vol 2 (2014) como el álbum latino de la década debido a la vigencia de las canciones que la componen. Formula: Vol 1 (2012) ocupa la tercera posición en la lista.

Romeo ha obtenido varios premios Soberano —el mayor galardón al arte que se otorga en República Dominicana—, en categorías como “Artista popular destacado en el extranjero”, “Concierto del año” (nominado Formula) y “Álbum del año” (por Formula: Vol 1).

Romeo ha grabado canciones de su autoría junto a destacados artistas, como el salsero puertorriqueño Marc Anthony, Usher, el urbano Anuel AA, la dominicana Natti Natasha, entre otros. Además, ha cantado con el dominicano Juan Luis Guerra.

Un factor que este cantautor considera importante para el éxito de un proyecto musical es tomar en cuenta las tendencias del momento y analizar lo que ocurre en las industrias, los ritmos que más se están escuchando, para orientar la producción en esa dirección, aunque reconoce que su reciente álbum, Utopía, es un vivo ejemplo de avanzar a contracorriente, pues es un álbum de pura bachata, con muchas melodías que evocan la bachata criolla dominicana.

“Para mí Utopía fue muy significativo, fue algo muy importante poder ver el resultado de una producción que hice más para la cultura, no para  estar en la moda musical o para competir con nada de lo que está pasando, porque es todo lo contrario, es un álbum de tropical, de música tradicional de bachata en un tiempo urbano”, opina. Cuando componía las canciones para ese álbum sentía, que se transportaba a la década de los 90, al éxito de los pioneros de la bachata tradicional dominicana.

“Creo que Utopía, si te tengo que ser sincero, me ha llenado de mucha satisfacción por varios motivos: primero, porque me vacilé [divertí] mucho al producir y componer todas las canciones como fanático. Es la primera vez que hago una producción donde estoy más como seguidor que como productor y compositor”, explica.

No planea el próximo paso en su carrera, pues dice que cuando entra en un estudio de grabación lo hace con el ánimo de disfrutar, no para confabular una producción exitosa. Ama dar sorpresas y por eso no adelanta en qué está trabajando ahora, aunque no descarta que siga inspirado en fusionar la bachata con otros géneros y cantar acompañado de otros grandes artistas:

“Cada vez que se dé la oportunidad de poder incursionar en otro ritmo, en otro género, lo voy a hacer; yo soy fanático de la música, obviamente mi corazón es bachatero, pero yo tengo un gusto que no tiene un sólo norte. Yo escucho de todo, me encanta, disfruto escuchar distintos ritmos de diversas culturas”.