Por Auxiliadora Rosales

El panorama para los productores de café parece sombrío. El sector cafetalero de Nicaragua prevé un descenso en su producción durante el próximo ciclo agrícola, pero no todo está perdido, ya que la diversificación puede abrir nuevas oportunidades.

El sector productor del café espera un descenso en su producción de 10% a 12% para el ciclo agrícola que inició el pasado 1 de octubre y que finalizará el 30 de septiembre de 2020, lo cual se traducirá en unas 13,800 toneladas menos en su producción, de acuerdo con la Asociación de Productores y Exportadores de Nicaragua (APEN), la Asociación de Exportadores de Café (EXCAN) y la Alianza Nacional de Cafetaleros de Nicaragua (ANCN).

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Nicaragua cierra el ciclo de producción cafetalera 2018-2019 con una producción de 142,600 toneladas, sin crecimiento con relación al ciclo anterior y con un precio de 130 dólares por cada 46 kilogramos, que se traduce en 12 dólares menos que el año pasado.

La falta de financiamiento bancario, la migración de la mano de obra, la falta de apoyo gubernamental, la tensa situación sociopolítica que vive Nicaragua, así como los cambios climáticos, explican la tormenta que se cierne sobre el sector cafetalero y su perspectiva negativa en términos de producción a corto y mediano plazo.

“Aunque los productores nunca abandonarán el café, tampoco es conveniente tener todos los huevos en la misma canasta. Por tal razón, el sector se diversifica [a través] de la ganadería, el turismo, [producción] de cacao, aguacate y plátanos”, dice José Ángel Buitrago, presidente de la EXCAN.

Para Buitrago, el sector cafetalero es un sector resiliente, pues desde hace una década preparan la diversificación del café y su ámbito.

Esta medida es positiva, siempre y cuando la actividad sea complementaria al cultivo del producto como generador directo de ingresos y empleos a la comunidad, aunque esto se hace a pequeña escala, coinciden Aura Lila Sevilla Kuan, presidenta de la ANCN, y Guillermo Jacoby, presidente de la APEN.

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Los ejecutivos de estas dos entidades explican que la diversificación se da hasta con las mismas variedades de café, pues existen fincas que han venido adoptando nuevos procesos tanto con los cafés más dulces como con el café orgánico certificado.

“Hay áreas bajas en Managua y Carazo donde tradicionalmente se siembracafé arábigo, y, ahora se han diversificado a la especie robusta con mejores resultados”, comenta Jacoby, de APEN. En la actualidad se estima que en Nicaragua se cultivan cerca de 200,000 manzanas de café (una manzana equivale a 0.7 hectáreas).

“Los bajos precios del café no van a durar cinco años, y el café ha sido un producto que ha dado mucho a Nicaragua, ya que genera cerca de 350,000 empleos permanentes y temporales, así como 428 millones de dólares anuales en divisas, que representan 17% del total de las exportaciones del país”, señala José Ángel Buitrago

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