Por Javier Murillo Acuña*

Aunque la percepción que se tiene sobre la automatización del trabajo en Colombia es similar a la del resto del planeta, se tiende a creer que las consecuencias son negativas. Según un estudio de Manpower Group, compañía global de soluciones de capital humano, en Colombia casi 9 de cada 10 patrones encuestados tenía planes de incrementar o mantener el número de sus empleados como resultado de la automatización.

La encuesta se efectuó a 19,000 empleadores, en 44 naciones, casi 800 de Colombia. El estudio también reveló el impacto de la automatización en el crecimiento del empleo en las organizaciones al año 2020, las funciones que más planean aumentar y los tipos de habilidades que más buscan los head hunters.

Para Manpower, la inteligencia artificial está creando empleos, pues 7 de cada 10 personas consultadas aseguró que los mantendrá, 18% los incrementará, y únicamente 9% dijo que tendrá que prescindir de estos. Otro de los hallazgos de este estudio es que las empresas que más están automatizando son las que más plazas laborales crean. De 41% de las compañías que automatizarán las tareas en los siguientes dos años, 24% se encargará de generar más puestos de trabajo, 6% más que las que no planean dar el paso hacia la automatización.

Para caminar a este mundo de contrataciones, es necesario voltear a ver qué se está haciendo bien, o no, para que las nuevas generaciones puedan insertarse sin problemas en alguna vacante del futuro. Según la OCDE, Colombia es una de las pocas naciones en la región donde la educación básica no está bajo en los índices mundiales; el Gobierno destina a la educación el 6.2% de su Producto Interior Bruto (PIB).  La demanda de profesionales está en áreas relacionadas con robótica, tecnologías de la información y comunicación, desarrollos tecnológicos como la elaboración de aplicaciones, software y videojuegos.

Ahora bien, datos recientes revelan que al año, por la misma necesidad, más de 20,000 colombianos estudian afuera de su territorio las carreras del futuro. Distintos sectores han alzado la voz demandando que en la política educativa de Colombia se ponga una mayor atención a las diferentes instituciones y ofrecer una mayor oferta en las materias arriba referidas.

El gran desafío

El informe del Banco Mundial “Los empleos del mañana: tecnología, productividad y prosperidad en América Latina y el Caribe”, muestra cómo la adopción de tecnología mejora la productividad de las naciones. Con ello, las empresas pueden bajar los costos variables, ampliar la producción, llegar a más mercados, multiplicar el dinero y generar más y mejores puestos de trabajo.

Sin embargo, no todo está perdido para aquellos que tienen una antigüedad considerable en su trabajo. Estudios realizados en Argentina, Brasil, Chile, Colombia y México muestran que los trabajadores poco calificados pueden beneficiarse de la adopción de tecnologías digitales porque las empresas que las adoptan incrementan la producción y tienden a contratar más trabajadores a medida que se expanden. Veamos el ejemplo de las plataformas de comercialización en línea. Al ayudar a las pequeñas empresas a encontrar mercados en el exterior, las llevan a aumentar sus exportaciones y así a contratar más personas, ya que son precisamente las empresas pequeñas las que suelen contratar, en términos relativos, un mayor número de trabajadores poco calificados.

El estudio del Banco Mundial menciona ciertos ámbitos cruciales donde las políticas públicas pueden ayudar a aprovechar el poder productivo de esta revolución digital. Éstas incluyen poner la inteligencia artificial a disposición de empresas locales a precios globalmente competitivos. En Colombia, por ejemplo, las empresas de manufacturas que adoptaron el uso de Internet de alta velocidad experimentaron un aumento directo en la demanda de trabajadores, tanto de trabajadores productivos menos capacitados como de trabajadores profesionales sumamente capacitados.

También se incluye que se debe garantizar que las empresas tengan incentivos para invertir en actualización tecnológica y exportaciones, en lugar de buscar protegerse de la competencia. Aquellas políticas e instituciones que instan a las empresas a competir, las impulsan a invertir en mejorar la calidad de sus productos y reducir costos y precios, en lugar de invertir en conseguir privilegios del gobierno. Los dueños de empresas también se pueden beneficiar de la adopción de mejores prácticas gerenciales para incrementar su nivel de producción y distribución, un área con enorme potencial en la región.

Rechazar la tecnología por miedo a que se pierdan empleos sería un gravísimo error. Las nuevas tecnologías pueden y deben ser adoptadas para promover la prosperidad compartida en toda América Latina y el Caribe. “La naturaleza del trabajo no solo está cambiando, sino que está cambiando con rapidez”, palabras del presidente del Grupo Banco Mundial, Jim Yong Kim. “No sabemos cuáles son los empleos por los que competirán los niños que hoy asisten a la escuela primaria, porque muchos de ellos aún no existen”.

El gran desafío consiste en enseñarles las habilidades que necesitarán —por ejemplo, la capacidad para resolver problemas y el pensamiento crítico, y habilidades interpersonales como la empatía y la colaboración—, más allá de cómo sean los empleos del futuro. La adopción de tecnología digital puede allanar el camino a la reducción de la pobreza y la creación de más (no menos) empleos, al incrementar la productividad. Y estos avances en productividad, a su vez, pueden llegar a ser una oportunidad para trabajadores poco calificados y no solo para ejecutivos adeptos a la tecnología y sofisticados ingenieros.

Como se ha mencionado en este texto, las sociedades como la nuestra, necesitarán una cartera de habilidades humanas que serán adquiridas con la experiencia del día a día y con la capacitación que puedan proporcionar las universidades privadas y públicas. El mensaje de toda esta cuarta revolución no solo es para los empresarios grandes o pequeños, también va a los gobiernos que están desde hoy, obligados a invertir en sus áreas educativas en tecnología artificial y brindar las opciones a las nuevas generaciones que serán quienes produzcan riqueza para su país, de lo contrario buscarán las alternativas en otras naciones donde muy probablemente terminarán su preparación, crearán una familia y no volverán a sus orígenes. Adicional a esto, los gobiernos en economías emergentes deberán integrar también presupuestos para una operación eficiente en la administración pública, la digitalización de los tramites, procesos y servicios es ya una realidad que redundará en ahorros y ganancias para todos. 

*El autor es experto en transformación digital e inteligencia artificial. Es cofundador de Metrics.