Después de un turbulento final para 2019, la pareja coreana-estadounidense Do Won Chang y Jin Sook Chang han acordado vender los activos restantes de su imperio de moda en bancarrota Forever 21, que llegó a obtener $4,400 millones de dólares en ingresos en su punto máximo, por tan solo 81 millones de dólares.

De acuerdo con una declaración de la corte de bancarrota del domingo, los propietarios más grandes de Forever 21, Simon Property Group y Brookfield Asset Management, así como Authentic Brands Group, han llegado a un acuerdo con la compañía; el consorcio está compitiendo para comprarlo a menos que otro postor haga una oferta antes del viernes. La venta está pendiente de la aprobación de un juez.

Los Chang, que alcanzaron una fortuna de casi $6,000 millones de dólares en 2015, tuvieron un comienzo humilde. Emigraron a los Estados Unidos desde Corea del Sur en 1981 con poco dinero y sin educación universitaria. Al principio, Do Won tenía tres trabajos, que incluían trabajos de limpieza, bombear gasolina y trabajar en una cafetería, mientras que Jin Sook trabajaba como peluquero. Comenzaron a realizar su sueño americano tres años después, abriendo su primera tienda de ropa, Fashion 21, en Los Ángeles con $11,000 dólares que tenían en ahorros.

La tienda fue un éxito, recaudando $700,000 dólares en ingresos en su primer año. Los Chang siguieron adelante, abriendo una nueva tienda cada seis meses. Para 2011, la compañía tenía 480 tiendas en todo el mundo y más de $2,000 millones de dólares en ingresos; Forbes estimó su patrimonio neto en $2,200 millones de dólares, lo que los ubicó el en ranking de más ricos del mundo.

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No se detuvieron allí. En los próximos cuatro años, el patrimonio neto de la pareja casi se triplicó a $6,000 millones de dólares mientras abrían 300 tiendas más, dirigidas a adolescentes de todo el mundo en ciudades como Tokio, Ámsterdam, Riad y Sao Paulo. Los Chang establecieron objetivos aún más elevados, con el objetivo de hacer de Forever 21 un negocio de $8,000 millones de dólares para 2017. Sus hijas, Esther y Linda, también se unieron a la compañía.

Pero el negocio cayó en medio del apocalipsis minorista por cuenta del comercio electrónico. En 2016, las ventas disminuyeron un estimado del 10% a $4,000 millones de dólares, rematadas por otro descenso del 15% a $3,400 millones de d´lares al año siguiente. Mientras que competidores como Zara y H&M continuaron prosperando invirtiendo en sus ofertas en línea y produciendo nuevos diseños a altas velocidades, Forever 21 se quedó atrás. La compañía redujo su rápida expansión y el patrimonio neto de los Chang se redujo a la mitad a $3,100 millones de dólares para 2018.

En julio de 2019, los Chang abandonaron la lista de multimillonarios de Forbes, solo dos meses antes de que su empresa se declarara en bancarrota. En octubre, la compañía anunció que cerraría cerca de 200 tiendas en los Estados Unidos todas sus ubicaciones japonesas para ahorrar en gastos de arrendamiento. Ya se han realizado varios cierres importantes en mercados asiáticos como Taiwán y Hong Kong.

La compañía dio un tono optimista en su carta de vacaciones, asegurando a sus clientes que Forever 21 “es más fuerte que nunca”, probablemente esperando un acuerdo de reestructuración en lugar de una venta directa. Tal como están las cosas, los Changs, dueños de Forever 21 en su totalidad, recibirán $ 81 millones del acuerdo pendiente, pero cederán el control de lo que crearon hace 36 años.

*Esta nota se publicó originalmente en Forbes Colombia