Por Estuardo Gasparico M.

La vivienda se está transformando en Guatemala. El déficit de hogares en la capital guatemalteca ha dado paso a una oferta que se basa en construcciones verticales, es decir, edificios con apartamentos en áreas urbanas.

En la actualidad, se encuentran disponibles 6,000 apartamentos en más de 80 edificios, diseñados para satisfacer la demanda de familias pequeñas, parejas o personas solas con ingresos mensuales que van de los 1,500 a los 3,500 dólares.

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La apuesta por una vivienda vertical, integrada por apartamentos con superficie entre 40 y 180 metros cuadrados, nació hace casi una década. Estas viviendas, desarrolladas principalmente en la capital, prometen un modo de vida moderno y funcional. La mayoría de las nuevas viviendas cuenta con salas comunes de visita, gimnasio, jardines, salones sociales y áreas comerciales para que los condóminos no tengan que recorrer grandes distancias y comprar lo que necesitan o perder horas de cada día en el tránsito.

El mercado parece ser prometedor. En la ciudad de Guatemala y municipios aledaños viven alrededor de 6 millones de personas, con un déficit habitacional calculado en 2 millones de viviendas.

Hace 25 años, la tendencia de las familias era vivir en los alrededores de la capital, por lo que se pusieron de moda los condominios; pero el intenso tránsito obligó a la siguiente generación a volver al área urbana, donde puedan estar cerca de todo, explica Jorge Nichols, gerente comercial de la desarrolladora Abitare.

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“Los clientes son en su mayoría familias pequeñas de nivel socioeconómico C alto, jóvenes de 25 a 35 años de edad con ingresos estables e inversionistas que compran para dar en renta”, explica.

El segmento de personas perteneciente a los niveles socioeconómicos C y C+ no sólo pone sobre la mesa su poder adquisitivo para invertir o comprar en un edificio vertical: “Es necesario combinar los tipos de construcción y las amenidades deseadas para personas solteras, parejas sin niños o con hijos de diferentes edades y adultos mayores”, agrega Nichols.

La tendencia de vivienda vertical ya es una realidad especialmente en la capital y sus alrededores, lo que rompe con la tradición de casas de uno o dos pisos, confirma Jorge Valdez, gerente de Comercialización de Vivienda de la desarrolladora Spectrum.

“Con la generación millennial llegaron nuevos estilos de vida. A los jóvenes les gustan los apartamentos con amenidades para compartir con amigos, mientras se casan. Luego, planifican una familia pequeña, por lo que compran para vivir ahí unos 15 años”, dice.

Las exigencias de estos clientes incluyen accesibilidad, seguridad, espacios de convivencia para todas las edades e instalaciones tecnológicas y ecológicas. Esto también obedece a que muchos de los habitantes trabajan desde casa y sin horarios.

“Nos regimos por normativas muy estrictas como la prohibición de no exceder 10 apartamentos por piso; varios elevadores aparte de escaleras; plaza central al aire libre; altura de los edificios de acuerdo con el sector en que se ubican (el aeropuerto internacional se encuentra en el centro de la ciudad) y otras, agrega Carlos Cassera, de Spectrum.

Como resultado, cada año aumenta la cantidad de licencias de construcción autorizadas por la municipalidad capitalina, que a octubre ya sumaban los 6 millones de metros cuadrados, contra 4.24 millones en todo 2018.

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