Por Francisco Coll Morales

Las previsiones del Fondo Monetario Internacional (FMI) para la economía de Centroamérica son, como poco, alentadoras. El organismo multilateral, en la publicación del informe WEO -durante la reunión anual del Foro de Davos-, destacó el gran esfuerzo de las principales economías de esa región por el crecimiento económico y el desarrollo. Un desarrollo que no se presenta de forma uniforme, pero que sí muestra claras mejorías en determinados países.

De acuerdo con las perspectivas del informe, sí podemos apreciar claros repuntes en el PIB promedio proyectado para el conjunto de economías emergentes de Latinoamérica y el Caribe. Podemos observar cómo pese al mayor deterioro -ya previsto en el informe anterior- que experimentaron el conjunto de economías en Latinoamérica y Centroamérica durante el año 2019, el 2020 y el 2021 pretende realzar los crecimientos, situando los niveles en el 1,6% para el ejercicio vigente, así como un 2,3% para el 2021.

En el informe anterior, la proyección para 2024 situaba los índices en el 2,7%, lo que, ante un correcto desarrollo, así como una mejoría en aquellas vulnerabilidades que presentan esta relación de economías, el crecimiento podría repuntar, incluso superando esas previsiones que arrojaba la publicación predecesora. Como decíamos, los grandes esfuerzos que están realizando estos países para remontar sus desarrollos está siendo bastante productivos, provocando repuntes de casi un punto porcentual en las proyecciones para este año.

En el primer puesto del ranking nos encontramos con Panamá. La economía emergente más puntera de la región cerró el año con un crecimiento del 3,5%. De acuerdo con las proyecciones emitidas por el organismo, para el 2021 se espera que la economía panameña pueda repuntar a niveles del 4,2%. Como podemos observar, esta tendencia por desarrollar la economía panameña y enfocarla al sector servicios está provocando un efecto más que positivo en la economía, sellando su liderazgo en toda la Región.

Por otro lado, Honduras le sigue a Panamá como la que presenta mayor dinamismo. Esa nación cerró 2019 con unos niveles muy similares a los de Panamá. De acuerdo con el organismo, estamos hablando de un 3,3%, que para los próximos años, incluido el presente, se espera que se eleve hasta alcanzar 3,5%. Un caso bastante particular, pues estamos viendo un buen funcionamiento de una economía que presenta grandes retos, así como extensos indicadores de pobreza.

A este le sigue Guatemala; que a diferencia de Honduras o Panamá, sus crecimientos pronosticados para los próximos años lastran el resultado del ejercicio pasado. Mientras, este país estuvo creciendo a ritmos del 3,4% en 2019, para 2020 y años posteriores, se espera que sufra un ajuste en los crecimientos, fijando un 3% para el año presente, así como un leve repunte del 0,2% para el 2021 y 2022, donde se situaría en 3,2%.

Costa Rica, por otro lado, sí presenta una gran mejora en sus pronósticos. El 2019 no ha ido tan bien como se esperaba para los ticos. Sin embargo, las previsiones que realiza el organismo para los años próximos si muestran un claro repunte en las perspectivas, situando los niveles de crecimiento para el país en el 2,5% para este año, así como notables repuntes para los próximos años que situarían al país por encima del 3%. De hecho, para 2022, el crecimiento se sitúa en el 3,2%, lo que le colocaría a un nivel similar al de Panamá.

Para El Salvador la cosa no es que sea muy significativa. Mientras que espera los datos para cerrar el 2019 con crecimientos del 2,4%, el moderado crecimiento que viene cosechando sitúa las perspectivas para los próximos años en el 2,5%. Un muy leve crecimiento, pero que, sin embargo, sí muestra un claro descenso en los niveles de desigualdad, así como una, aunque moderada, reducción de los niveles de pobreza en la región. De acuerdo con el Banco Mundial, una economía que ya presenta una gran equidad entre los países que integran el continente.

Belice, en cambio, al igual que ocurre con Nicaragua, sí muestra una clara tendencia negativa para los próximos años, de acuerdo con las perspectivas. Esta economía, muy pequeña en el contraste con el resto de sus vecinas, registró un crecimiento del 2,7% durante el 2019. Sin embargo, las previsiones que realiza el organismo económico muestran un claro descenso en lo adelante, que situaría los niveles de crecimiento para este año en el 2,1%, ajustándose hasta alcanzar el 1,8% en el 2021 y 2022.

Por último, en el caso de Nicaragua, los diferentes problemas que atraviesa el país están lastrando por completo sus ritmos de crecimiento. Hablamos de la única economía latinoamericana que, en estos momentos, sí preocupa al organismo. Los niveles de PIB se desploman ante la crisis que vive el país. Los crecimientos han pasado de un 5% en años anteriores, a no llegar al 1% al cierre de año. Aunque se espera que el desarrollo repunte en los próximos años, los riesgos siguen estando muy presentes.

Y con los datos en la mano, la economía centroamericana empieza el 2020 con un optimismo más que infundado por el organismo multilateral. En el promedio de los países que integran la región, los crecimientos son bastante óptimos y muestran un mayor dinamismo que en el año pasado, donde la desaceleración económica y las tensiones geopolíticas dañaron a estas economías, dadas las rebajas en los precios de las materias primas y los efectos colaterales de las mismas. Ante esto, siempre queda la duda de las posibles variaciones que sufran estas perspectivas, aunque todo dependerá, en gran parte, de la actuación de los respectivos gobiernos y las políticas adoptadas.