Por Hugo Salvatierra

A sus 81 años, Jorge José Zablah-Touché destina la mitad del día a sus labores como empresario y el resto a actividades dentro de diversas asociaciones gremiales, desde las que constantemente está generando ideas para impulsar un mayor desarrollo en El Salvador, lo mismo en educación, que en salud, agro, seguridad pública o infraestructura.

“Hay optimismo de que este gobierno [encabezado por el presidente Nayib Bukele] va a poder poner las condiciones para que la economía crezca más en estos próximos años”, asegura el segundo vicepresidente de Distribuidora Zablah (Diszasa), de la que es socio junto con su hermano Eduardo y sus dos hermanas.

Al analizar esta nueva etapa de El Salvador, el empresario hace énfasis en la necesidad de que los privados hagan las inversiones que el sector público no puede llevar a cabo por falta de recursos. De este modo, el Estado podría concentrar sus recursos en educación, salud y seguridad en lugar de gastar dinero en obras como la generación de energía, carreteras de peaje o la ampliación de las  carreteras del país.

“En tiempos del presidente [Mauricio] Funes y el presidente [Salvador] Sánchez Cerén se habló mucho de hacer socios públicos-privados, y ninguno se hizo en los 10 años de gobierno del Frente [Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, FMLN].

Entonces, creemos que va a haber apertura y que va a haber mayor inversión y más desarrollo porque tenemos que empezar a crecer más de lo que estamos creciendo, para poder crear más y mejores empleos para nuestra gente y educación, eso es importantísimo, y deberíamos de ser un país 100% bilingüe”, cita.

Lo dice con la autoridad de quien ha sido pilar en la construcción de una de las compañías referentes de El Salvador: Diszasa, fundada en 1969 en San Salvador, la cual se especializa en la importación y distribución de productos de consumo a lo largo de esa nación y Centroamérica, muchos de ellos importados desde Europa, Asia, Centro, Norte, y Sudamérica. El grupo también cuenta con Distribuidora Nacional (Dinsa) y Unión Distribuidora Internacional (Udisa), así como con la distribuidora de productos agrícolas Agrinter.

“Tenemos inversión en una planta de botanas y también en una planta en la que fabricamos bebidas no alcohólicas, jugos, refrescos, pero básicamente nuestro negocio más importante es la distribución”.

Zablah-Touché añade que desde hace aproximadamente cinco años su papel dentro de la empresa tiene una función más a nivel consultoría que operativa, pues sus hijos Alfonso y Rodrigo son quienes llevan las riendas como presidente y primer vicepresidente de Diszasa, respectivamente. Ellos tres, junto con su hermano Eduardo, integran el Comité Ejecutivo.

En su óptica, la operación del negocio marcha mucho mejor al mando de esta nueva generación, pues los jóvenes tienen más conocimientos de lo que requiere el mundo cambiante de hoy, como tecnologías de la información, competencia o despachos de comunicación y publicidad.

Piensa que sus hijos deberán llevar a la empresa hacia otros mercados e introducir más productos, debido a que constantemente hay innovaciones en áreas como tratamiento personal, como cosméticos o artículos para el cuidado de la piel, o en alimentos y bebidas, con nuevos sabores, empaques y presentaciones.

Y hace énfasis en que los hábitos de consumo van cambiando y los directivos tienen que estar atentos a las circunstancias de mercado y a todos los factores que hacen que un producto sea exitoso o no, y en esto interviene el trabajo entre el fabricante y el distribuidor, cuya relación es vital e impacta directamente en la competitividad.

“Le voy a decir que de lo que me siento más orgulloso, no le voy a decir los nombres ahora, pero se trata de dos empresas importantes: éramos distribuidores de ellos y hace unos años decidieron poner su propia compañía y unos años después volvieron con nosotros. Con nosotros el precio era menor y más eficiente que ellos con su compañía propia”.

La visión de país

Zablah-Touché nació en Santa Tecla, una pequeña ciudad cercana a San Salvador. Estudió el bachillerato en el Liceo Salvadoreño (1954) y el B.S. en Ciencias (licenciatura) en la Universidad de Notre Dame (1959). Siempre fue deportista e incluso de 1957 a 1967 formó parte de la Selección Nacional de Basquetbol.  En ese inter contrajo matrimonio con Theresa Siri Sanglas (mayo de 1963), con quien procreó siete hijos y quien falleció en marzo de 1984. Se volvió a casar en abril de 1989 con Coralia Álvarez.

“Mi ‘bautizo’ [deportivo] internacional fue cuando vino un equipo de México que se llamaba Dorados de Chihuahua, que vinieron a una serie de tres partidos a jugar aquí contra nosotros en El Salvador. Ganamos uno y perdimos dos, no se me olvida”, recuerda con nostalgia el empresario.

Precisamente esta actividad hizo que desde los 24 años de edad tuviera actividades dentro de grupos gremiales. “En el colegio había jugado béisbol y basquetbol y, como desde el principio, de joven, luego de que yo egresé de la universidad, tuve la suerte de que don José Domingo Méndez, que era el presidente de la Cámara de Comercio, me conoció y me dijo que quería llevar a alguien joven a la Cámara de Comercio, a la directiva, y allí fue donde yo empecé a participar en actividades fuera de mi trabajo”.

De ahí en adelante presidió algunas de las agrupaciones más importantes: la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (Fusades, de 1994 a 2003) y el Consejo Empresario de América Latina (2011), así como relevantes cargos en la Bolsa de Valores, la Asociación de Distribuidores, la Asociación Nacional de Anunciantes y el Consejo Nacional de la Publicidad.

Con este conocimiento, Zablah-Touché hace un análisis de las problemáticas más urgentes de El Salvador, como la educación, en la que es necesario enseñar el idioma inglés desde el primer año, sobre todo debido a que gran parte de la población salvadoreña vive en Estados Unidos.

“Por eso es tan importante que seamos completamente bilingües, porque ese es el idioma del futuro ahorita. China puede ser importante, pero está bien lejos”.

También hace énfasis en que es necesario fortalecer la educación superior.

¿QUÉ TAN COMPLICADO ES EXPORTAR E IMPORTAR PRODUCTOS DE EL SALVADOR HACIA OTROS PAÍSES Y VICEVERSA?

Es más barato traer un furgón de vinos de Chile a El Salvador que traer un furgón de productos de México para acá o de Costa Rica para acá. Nosotros necesitamos ver cómo bajamos ese costo. Se está hablando ahora de un ferry, por ejemplo, entre El Salvador y Costa Rica.

El mercado común empezó antes de la Unión Europea y los europeos pudieron avanzar, hicieron los arreglos para que una persona se pudiera movilizar de un país a otro sin pasar fronteras y no lo pudimos hacer nosotros aquí porque nos olvidamos de las personas, solamente ha funcionado el tema de las mercaderías.

El Plan Puebla-Panamá tenía la buena intención de ayudar en estos temas y ¿qué pasó?: se hizo en telecomunicaciones porque el sector privado invirtió en eso, y estamos muy bien. Antes de esto, conseguir un teléfono en El Salvador era terrible, [ya que] pasabas meses buscando una línea de teléfono. Hoy todo mundo anda con un celular y la comunicación ha venido mejorando, pero no hemos mejorado en los puertos, no hemos mejorado en las carreteras, la energía se está mejorando mucho.

¿CUÁNTO HA CAMBIANDO EL SECTOR DE ALIMENTOS Y BEBIDAS POR UNA POBLACIÓN MÁS SALUDABLE?

Yo creo que ahí no hay muchos problemas, creo que son sectores que están trabajando bien y creciendo bien. Lo que hay que hacer es que hay que incentivar un poco más la producción local de ciertos productos agrícolas.

El problema del café es un problema bien complicado porque cuando se hizo la reforma agraria, muchas de las grandes fincas de café fueron a integrar esta cooperativa, pero con raras excepciones no las han podido manejar bien. El Ministerio de Agricultura no ha trabajado suficiente en incentivar otros productos que podrían producirse localmente. Creo que la agricultura ha sido un sector muy olvidado por los gobiernos, especialmente los últimos tres gobiernos.

¿CÓMO AFECTA LA INSEGURIDAD A LAS INVERSIONES?

Ha ido mejorando, pero estas son cosas que no se resuelven de un momento a otro. Hay causas por las que estas cosas se dieron y se está haciendo el esfuerzo de corregirlas, y es un esfuerzo difícil, pero que va caminando, y la verdad es que estamos viviendo con eso y estamos viendo que la situación va mejorando poco a poco; estamos optimistas de que esto va a mejorar. No creo que eso incida en que un inversionista venga o no aquí.

Hay temas importantes. Nuestra mano de obra es una mano de obra buena. La gente es trabajadora, pero necesitamos hacer modificaciones en el tema laboral. Le voy a dar un ejemplo en el tema de call center. Hay una serie de personas que quieren ampliar los call center, pero no pueden encontrar suficiente gente bilingüe para poder atender la posible demanda que podrían tener. Pero entonces, si permitieran, por ejemplo, que las personas trabajaran por hora en cierto tipo de negocios, podría haber amas de casa que llevaran a sus hijos al colegio, podrían trabajar cuatro o cinco horas y recogerlos después del colegio.

¿CUÁLES SON LOS PRINCIPALES PENDIENTES EN MATERIA DE INFRAESTRUCTURA EN EL PAÍS?

El principal problema que tenemos en este momento es el tema del transporte público, porque es viejo e ineficiente: los trabajadores de la empresa tienen que tomar dos buses para llegar aquí y, a veces, para entrar a las 7:30 de la mañana tienen que salir de sus casas a las seis de la mañana y, al regresar, que es el horario de congestionamiento vial, llegan tarde. ¿Qué tipo de relación con la familia pueden tener?

Entonces, creo que el gobierno debería hacer un Metro elevado, porque con los problemas que aquí hay, por ser un país sísmico, hacerlo subterráneo puede ser peligroso, puede ser complicado. Tener un transporte público eficiente y limpio, seguro y digno es la deuda más grande que tiene nuestro país con los trabajadores y con la gente que no puede tener vehículo.

¿CÓMO SE ENCUENTRA EL AGRO EN EL PAÍS?

El problema del agro es una cosa bien complicada, porque la reforma agraria que se hizo en tiempos de la Junta de Gobierno [1960-61] le dio propiedades importantes al grupo de campesinos o a la gente que trabajaba en esas fincas, pero no les dio la ayuda para sacarlas adelante.

Entonces, el problema es que muchas de esas cooperativas, que se formaron para administrar haciendas o fincas, no han podido hacer el trabajo que debían haber hecho, porque no se les dio a ellos asistencia técnica ni económica, para poder desarrollar esas cooperativas, especialmente en el tema más importante, el tema del agua.

En el oriente hay muchas cooperativas agrarias que dependen de la lluvia y de Dios para poder ver si las cosechas tienen éxito o no. Y la verdad es que, si se les diera la asistencia para poner programas de riego, estas cooperativas podrían tener tres cosechas al año de cereales, de maíz, etcétera, y podrían ser más exitosas financieramente y al mismo tiempo tratar de ser más suficientes e importar menos productos agrícolas.

Aficiones y visiones

Zablah-Touché sigue levantándose temprano para estar a las 7:30 de la mañana en la oficina. Normalmente tiene almuerzos de trabajo y algunas reuniones. Por la tarde hace ejercicio durante 45 o 50 minutos y juega golf los miércoles y los sábados por la mañana.

Le gusta viajar, y regularmente lo hace alrededor del deporte del “hoyo en uno”.

En México ha jugado en el Club Chapultepec, pero los campos que más le gustan están en Cabo San Lucas y Playa del Carmen.

También le gusta leer de todo: revistas de negocios y de deportes, así como libros relacionados con la historia. Entre sus favoritos están los escritos por el estadounidense James Michener (1907-1997), autor de Centennial, novela escrita para conmemorar el Bicentenario de la Independencia de Estados Unidos.

A pesar de llevar una vida relativamente más relajada, el empresario no deja de pensar en que hay mejores maneras de hacer las cosas en El Salvador, y con toda su experiencia piensa que el país podría tomar un mejor camino con la administración de Bukele.

“Hay cambios que hay que hacer y creemos que hay buena voluntad, también hay un tipo de relación positiva entre la gente y el gobierno, porque confían en que las cosas van a empezar a mejorar”.

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