La calificadora Moody’s Investors Service (Moody’s) rebajó la calificación crediticia de Nicaragua de B2 a B3.

La agencia sostiene que revisó la nota a la baja como consecuencia del deterioro de la fortaleza económica y la dificultad que podría enfrentar el país para acceder a nuevo financiamiento externo.

Es así como Moody’s dejó a Nicaragua al borde de una calificación donde están las economías con pocas perspectivas de recuperación, con sustancial riesgo y “altamente especulativas” para las inversiones. Asimismo la acerca al riesgo de impago de deuda del sector público, donde se encuentra Venezuela.

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“La fortaleza económica se ha debilitado como resultado de las tensiones sociales que probablemente dejarán un impacto negativo duradero en el crecimiento futuro de la producción debido al clima de inversión más débil; además el riesgo de un acceso reducido al crédito externo oficial está creando desafíos de financiación y restringiendo la capacidad de las autoridades para apoyar la actividad económica”, explicó la agencia en su evaluación.

Pese a que la agencia rebajó un peldaño la calificación de Nicaragua, cambió la perspectiva de negativo a estable, aduciendo que “el impacto financiero de los disturbios sociales ha disminuido y que el ajuste en las cuentas externas del país ha ayudado a contener los riesgos de liquidez derivados de menores entradas de inversión extranjera directa (IED)”.

“Es probable que el potencial crecimiento de la economía haya disminuido significativamente como resultado del deterioro en el clima de inversión, que conducirá a una tasa mucho menor de acumulación de capital en el futuro, debido al deterioro de la confianza. Las autoridades estiman que la economía se contrajo 4,5%en términos reales en 2019 después de caer 3.8% en 2018, un cambio significativo de las tasas de crecimiento que excedieron 4,5% en los últimos cinco años”, detalla.

A criterio de la calificadora, el modelo económico impulsado por la inversión que sirvió bien a Nicaragua durante la última década y fue un soporte clave de su perfil crediticio, se ha debilitado estructuralmente.

“Como resultado, Moody’s ahora espera que la economía reporte un crecimiento anual promedio de alrededor del 0,7% en 2020 al 2022”, señala.

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Por otra parte, la agencia calificadora señala que es probable que las sanciones internacionales, incluidas las introducidas bajo la Ley de Condicionalidad de Inversión de Nicaragua (Nica Act), que se convirtió en ley en los Estados Unidos en diciembre de 2018, limiten el crédito externo oficial y otros flujos de financiamiento a Nicaragua.

“El financiamiento externo ahora se basa más en préstamos no concesionales de organismos multilaterales que no entran dentro del alcance de las sanciones estadounidenses, mientras que una posición de liquidez más favorable en el mercado interno, debido al débil crecimiento del crédito ha abierto una nueva alternativa de financiamiento, aunque limitada. Sin embargo, los costos de financiamiento ahora son más altos y la disponibilidad de crédito externo sigue siendo menor, lo que afecta el riesgo de liquidez del gobierno y la susceptibilidad general al riesgo de eventos”, detalló.

Moody’s estima que el déficit consolidado del sector público se redujo a alrededor del 2.2 por ciento del PIB en 2019 del 3.9 por ciento en 2018.

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“Una política fiscal estricta no respaldará una recuperación económica más sólida. Es probable que un menor gasto público, particularmente en infraestructura, combinado con una baja confianza de los inversores por parte de la comunidad empresarial nacional y los inversores extranjeros, prolongue las condiciones económicas desfavorables” destaca.