Por Anne Hand y María Teresa Silva-Porto

¿Te ha pasado alguna vez que piensas que este mes sí vas a ahorrar, pero acabas gastando toda tu quincena sin siquiera darte cuenta? Esta situación es muy común en todo el mundo, especialmente en los países en desarrollo. En América Latina y el Caribe, algunos estudios nos muestran que las personas de bajos ingresos son las más propensas a gastar en lugar de ahorrar. La economía del comportamiento nos da muchas herramientas para abordar estos temas y ayudar a que la gente ahorre, y desde el Laboratorio de Ahorro para el Retiro estamos haciendo experimentos en Chile, Colombia, México y Perú para entender su eficacia en varios contextos de la región. ¿Cómo aprovechar las nuevas tecnologías para que más personas ahorren? ¿Cómo hacer que ahorrar sea más fácil y automático?

Lecciones para promover el ahorro

Una de las lecciones de la economía del comportamiento es que la gente es más propensa de hacer algo que conlleva esfuerzo y disciplina si se combina con otra cosa que le resulte placentera. Así, varias iniciativas alrededor del mundo están demostrando que la gente ahorra más cuando se le presenta la oportunidad de la mano de algo divertido como ir de compras o ir al cine. Otro tema importante es que ahorrar no puede ser algo burocrático. Más bien, debe ser algo simple y automático, que no conlleve pasos adicionales cada vez que queramos ahorrar.

Varias iniciativas están demostrando que la gente ahorra más cuando se le presenta la oportunidad de la mano de algo divertido.

La tecnología puede jugar un papel clave para que ahorrar sea fácil y placentero. En España, la empresa Fintech Pensumo ha construido un esquema para vincular el ahorro voluntario previsional al consumo y las actividades cotidianas de la gente. Cada compra que hace una persona a través del esquema se registra en la aplicación, y automáticamente un porcentaje se destina a un plan privado de pensiones para complementar la pensión pública que reciben los trabajadores españoles. De esta forma, la gente ahorra gastando.

La tecnología puede jugar un papel clave para que ahorrar sea fácil y placentero.

En México, diversas iniciativas traducen este concepto a los ciudadanos. La aplicación móvil Millas para el Retiro, por ejemplo, transfiere un monto o porcentaje de los gastos mensuales de sus usuarios a sus cuentas individuales de ahorro para el retiro. Más recientemente, la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (CONSAR) dio un paso más en estos esfuerzos con el lanzamiento de un mecanismo automático de ahorro vinculado a las compras diarias llamado GanAhorro. Mediante una alianza con Gestopago, los cuentahabientes de las Administradoras de Fondos para el Retiro (AFORE) mexicanas pueden realizar compras cotidianas (como boletos del cine, cafés, o recargas telefónicas) y dirigir automáticamente un monto de estas transacciones a sus cuentas AFORE. Tan solo con haber iniciado la compra a través de AFORE Móvil, el ahorro se deposita directamente en la cuenta individual de ahorro para el retiro del usuario, sin que este tenga que levantar un dedo.

México, país pionero en el ahorro para el retiro

En América Latina y el Caribe, México ha sido pionero en el desarrollo de esquemas de ahorro voluntario automático a través del consumo, inicialmente con Millas para el Retiro y ahora con GanAhorro. Con el apoyo del BID, la CONSAR promueve la construcción de caminos para la inclusión digital, y ahora está trabajando en promover el uso de estos canales de una manera asequible y fácil a través de su alianza con Gestopago.

México ha sido pionero en el desarrollo de esquemas de ahorro voluntario automático.

Inspirados en estas experiencias de ahorrar gastando, Perú reformó su marco normativo para permitir que los establecimientos comerciales puedan ser un canal alternativo en donde los afiliados incrementen su fondo a través de aportes voluntarios. Ahora toca poner en marcha esta iniciativa y, como México, generar un ecosistema de ahorro voluntario. A través de alianzas con distintos actores públicos y privados, este tipo de iniciativas pueden constituir un camino para que, a través del ahorro, los trabajadores de la región puedan asegurar un mejor ingreso durante su vejez.

*Este texto se publicó originalmente en la sección de blogs del BID